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Ochoa Cuenca: Dos mentiras, dos engaños

 

Fue a primera hora de esta mañana que entré al estudio en medio de una agradable brisa, la cual me hizo recordar que nos encontramos en pleno océano atlántico. Pero el placer que me daba esa brisita me duró poco, muy poco ya que minutos después se transformó en un terrible escalofrío al leer una noticia que aparecía en el portal de noticias argentino Infobae.com. Copio el título lo cual creo lo dice todo: “China admitió que la eficacia de sus vacunas contra el COVID-19 no es alta».                                                                                                                                                                             

Como para buen entender pocas palabras bastan, significa que sirve poco, muy poco. Y entones CAMARADAS, hoy en Venezuela cómo quedan los médicos o enfermeros vacunados con ese “antídoto”, permitiéndome señores lectores de calificar como veneno este virus asesino.                                                                                                                                Esto lo afirmo después de leer la información a la cual hacía referencia al inicio de esta nota, ya que el director de los Centros de Control de Enfermedades de China Dr. Gao Fu, afirmó ayer en Pekín: “La efectividad de las vacunas chinas contra el coronavirus es baja y estamos tratando de encontrar una solución”; y confiesa sin ningún pudor, que una de esas posibilidades es pedirle ayuda a los laboratorios de la Pfizer en Estados Unidos o a la Astra Zeneca de Oxford, Gran Bretaña.  Bravo, Dr. Gao Fu.

Debido a la gravedad del significado de la declaración del Gurú chino sobre el desarrollo de la vacuna de Sinopharm, no tenemos otra alternativa que constatar que no sirve para nada, no es otra cosa que un engaño, dicho en criollo y en lenguaje coloquial, una mamadera de gallo.

Pero no solo Maduro y la Delcy engañan al pueblo desprotegido e indefenso con la vacuna china, ahora están utilizando a ese mismo pueblo para que los vividores cubanos experimenten la vacuna Abdala en 60.000 venezolanos como conejillos de Indias, dizque para verificar la idoneidad de este otro chanchullo cubano. Es importante recordar que el gobierno de la dictadura amenaza con retirarle la bolsa CLAP a aquellos venezolanos que se nieguen a permitir que los inyecten con una sustancia que nadie conoce las consecuencias que pueda tener.

Me temo que la Abdala no será otra cosa distinta a las goticas milagrosas que el irresponsable y sanguinario Maduro anunció como un invento de la ciencia médica chavista; me refiero a esos médicos comunitarios de quienes reitero, son médicos sin haber jamás pisado un quirófano ni una sala de emergencias, ya que en esas salas trabajan de sol a sol nuestros verdaderos médicos, aquellos quienes a toda hora honran el Juramento de Hipócrates, que hicieron el día de su graduación.

¿Pero que es en realidad el Carvativir o góticas de milagrosas?

Según la ficha técnica de este producto desarrollado en Venezuela, el Carvativir es una solución oral (para administración en gotas), y cada mililitro contiene 6 mg de Carvacrol (isotimol recombinado lipofílico). Veamos qué dice la ciencia médica de España: “El Carvativir, Carvacrol o Cimofenol es una sustancia presente en aceites esenciales, como los de orégano y tomillo, que posee un color amarillento o anaranjado, un sabor picante y un olor especiado parecido al orégano. Puede usarse como agente aromatizante en alimentos y diferentes productos cosméticos”. A un vulgar aromatizante se reducen las góticas milagrosas del carnicero de Cúcuta. Esta es una fehaciente prueba no solo de su irresponsabilidad, sino del desprecio con el cual mira a ese pueblo, el mismo que unos 8 años atrás una buena parte le dio su confianza.

Realmente es un drama en el cual Maduro y la banda de Miraflores tienen sumida a Venezuela.    De una parte la cuarentena radical, la inexistente red de hospitales, el 65% de desempleo formal, el desabastecimiento de fármacos, la especulación reinante aun con los productos básicos para la supervivencia, la necesidad de salir a la calle en la búsqueda de algo para paliar el hambre y con altas probabilidades de infectarse con el llamado virus chino, la falta de agua potable en el 78 % de los hogares, la represión de los cuerpos de seguridad del estado, una tasa híper inflacionaria que se situó según el Profesor Steve Hanke de la Universidad Johns Hopkins, para diciembre de 2020 en el 7.072% la cual podría duplicarse para el cierre del año 2021.

Claro sin olvidarnos que el país con más reservas de petróleo en el mundo tiene paralizada la poca producción de alimentos por falta de combustible, amén de estar igualmente paralizado el transporte público así como el particular, ya que sencillamente estos sinvergüenzas destruyeron nuestra industria petrolera. Ah, menester es recordar que estos malhechores están desmantelando las industrias básicas de Guayana y vendiéndolas como chatarra.

 

 

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