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Oswaldo Páez-Pumar: P. J. vs. V.P.

 

No se trata desde luego de Pérez Jiménez contra Venancio Pulgar, porque ambos están enterrados y jamás pudieron entrar en contienda, ya que Pulgar es del siglo XIX y Pérez del XX. La confrontación es entre Primero Justicia y Voluntad Popular y aunque el primero antecedió en el tiempo al segundo, podemos decir que nacieron de un mismo parto, ya que el fundador y jefe del segundo, Leopoldo López, compartió la dirección del primero con Henrique Capriles. Me atrevo a decir que por su juventud no vieron venir el cataclismo que se avecinaba; cuando los hicieron desalojar la sede del Congreso para que la ocuparan los diputados a la asamblea constituyente, como si esa elección hubiera abolido el Congreso y la representación que ostentaban senadores y diputados ante los cuales el propio Chávez debió juramentarse y pronunció una mueca de juramento. Si no lo vieron los que tenían más experiencia por haber vivido muchos años más, ¿cómo puede pensarse que ellos lo pudieran ver o criticarse que no lo vieran?  Sin embargo lo cierto es que tienen 20 años en esta lucha y no logran salirse del libreto que se me antoja escrito por Carter y Gaviria cuando ellos aún no podían ser considerados, como lo son hoy, los líderes más importantes  de la oposición.

El papel de Carter y Gaviria pareciera que hoy lo asume el Reino de Noruega y por ser así, si es que efectivamente lo es, no puede esperarse nada de esa mediación como no sea el mismo resultado que produjo aquella otra. La pregunta es ¿qué hacer?  Desde luego la respuesta es cuál es el guion que debemos seguir para que exista la expectativa de éxito; y no parece haber otro que el que lleva al primer objetivo que señaló Juan Guaidó “el cese de la usurpación”.

No obstante, como en la práctica real la usurpación no ha cesado y como resultado del ejercicio del poder que sigue ejerciendo desarrolla acciones, como lo es no solo la convocatoria de elecciones, sino también la recaudación de impuestos que realiza haciéndonos trabajar para el gobierno “gratuitamente” como “agentes de retención”, tenemos que preguntarnos si cuando se habla de una salida que es pacífica y electoral, lo puede ser siguiendo lo que el gobierno dispone que hagamos: recauda impuestos y entrégalos porque si no te pongo preso y compite electoralmente porque si no lo haces yo gano todos los cargos de elección popular. Te ofrezco que tengas algunos, pero no “cesará nuestro gobierno, porque ya lo dijo Chávez, la revolución llegó para quedarse”.

Entonces, me parece que es evidente que las elecciones no persiguen que los representantes que serán elegidos conformen el “nuevo gobierno que haría cesar la usurpación”, sino la convivencia con ella y por lo tanto representa un baño de legitimación a un gobierno que está señalado, por lo que es: autor de crímenes de lesa humanidad, copartícipe en el negocio del tráfico de drogas y muchos otros delitos, como la muerte que acaba de ocurrir del general Baduel, que es como una señal para quienes tienen el manejo de las armas, un mensaje críptico  que dice: “mírate en ese espejo”.  

Creo, y me disculpo con los lectores, que me desvié del tema porque el mensaje que aspiraba a dar se relaciona con la capacidad de entendernos para el fin que nos ocupa que no es compartir el festín, sino desalojarlos del poder; y como le he fallado a mis lectores, en criticar el enfrentamiento entre PJ y VP, traigo en mi rescate a Job Pim, que escribió un pequeño poema titulado “LOS DOS CALVOS”, y dice así: “Dos CALVOS, una vez en un billar/ un trozo de marfil vieron brillar./ En un rincón oscuro/aquel marfil brillaba como un duro./ Cada quien con el trozo se encariña;/ hay discusión y riña./ Se rompieron la boca y las narices/ y al fin del zaperoco/ el vencedor perdió tres pelos grises/ornamento postrero de su coco./¿Sabéis lo que brillaba en el rincón?/ ¡UN PEINE!… ¡que irrisión!” No sé si pudo ser una alcaldía.

 

 

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