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Oswaldo Páez-Pumar: Tres cuartos de siglo

 

Ayer en la tarde cuando advertí que al amanecer hoy, 13 de enero, se cumplirían 75 años de la fundación de Copei, pasó por mi mente la idea de escribir algo rememorando la efeméride que encontrarían mis paisanos en sus correos electrónicos al levantarse. Después de un largo tiempo debatiéndome entre el sí y el no, opté por no decir nada pero, al despertar en la mañana del 13 de enero, la misma idea estaba presente. Y aquí estoy delante del teclado sin tener claro qué debo decir.

Por lo pronto, debemos repetir el anatema contra quienes apropiándose el nombre de Copei fueron comparsa en la farsa electoral para elegir una “nueva asamblea”, con despliegue suficiente de dinero, en un país depauperado, con muchas pancartas invitando a un supuesto combate al gobierno con la consigna “la pelea es votando”. El uso del refrán tantas veces repetido y escuchado “la pelea es peleando”, resulta un insulto para quienes tienen combatiendo el gobierno 22 años, 23 en el combate electoral para impedir que se hiciera con el poder Chávez Frías y 29 desde la asonada con la cual pretendió Chávez Frías apoderarse del gobierno.

Copei nació para nadar contra la corriente, lo cual es una tarea no solo ciclópea sino, en alguna medida, contra natura, porque siendo el objetivo acceder al poder por la vía electoral, no parece posible alcanzarlo sino cuando el mensaje transmite no lo que se pretende alcanzar o realizar, sino lo que la audiencia quiere oír. De allí que las empresas medidoras de lo que el “pueblo quiere” se hayan convertido -o pretendan convertirse, en buena medida- en los definidores del mensaje y más todavía en consejeros políticos, como si el arte y la ciencia de la política no consistiera en la definición del bien común y transitar el difícil camino para alcanzarlo, sino en hacer del tránsito en la tierra la llegada al paraíso.

La concurrencia a las elecciones el pasado 6 de diciembre dio una prueba clara del rechazo del pueblo a un mensaje falso que tiene los años ya dichos trasmitiéndose no solo en las campañas electorales, sino a diario por la prensa, la radio y la televisión controladas por el gobierno. Dio también un claro desmentido a quienes proclaman “las competencias electorales tutoreadas por el gobierno como el único camino democrático”, para ponerle término a una usurpación que se sostiene únicamente por la fuerza.

No estoy claro de que sea posible el renacer de Copei. Creo que ante la separación de su fundador, cuando ese partido no había alcanzado la condición de “residuo objetivo de la historia” como definió Maurice Hauriou a las “instituciones” y Caldera la incorporó a sus enseñanzas de Sociología Jurídica, que después de ese rompimiento renazca. Desde luego una nueva institución que recoja los fundamentos y los ideales que inspiraron el nacimiento de Copei no solo es posible, sino está en plena gestación, aunque como es natural los empeñados en su reanimación se sientan inclinados a retomar el nombre.

Me parece loable y comparto con la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA) su respaldo a quienes pretenden sostener y mantener un Copei enfrentado al “chavomadurismo”, que es el Copei reconocido como el original que contribuyó a la creación de ODCA.

Sin embargo, nuestra corta tradición en los dos siglos que vamos a cumplir desde la Independencia, no respalda ese renacer. A raíz de la muerte de Juan Vicente Gómez no renacieron ni el Partido Liberal de Guzmán, ni el Liberal Nacionalista cuyo ideario tuvo como último vocero al “mocho Hernández”. Fueron sustituidos por Acción Democrática y Copei. Quizá A. D. tenga más oportunidad de renacer, porque al fín y al cabo su fundador tenía casi 20 años de muerto para cuando el chavismo alcanzó el poder, sin que él se hubiera separado por propia voluntad, sino por la irremediable muerte que a todos nos aguarda; y por eso pudiera ser que Acción Democrática haya alcanzado la condición de “residuo objetivo de la historia”.

 

Caracas, 13 de enero de 2021

 

 

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