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Paquito d’ Rivera: «Las jineteras de Cuba, ¿eso son los logros del socialismo?»

Con 12 grammys a sus espaldas, esta leyenda del jazz latino recala esta noche en Clamores para celebrar el 38 aniversario de la madrileña sala de conciertos. Paquito d’ Rivera reinterpretará temas de Falla y Albéniz en una gira donde fusiona el Caribe con la Península Ibérica.

Explícale a mi vecina del quinto qué es el jazz.
Herbie Hancock dijo hace años en una entrevista que el jazz es algo imposible de definir y muy fácil de reconocer.
¿Qué vas a tocar en tu nueva gira?
Es una gira que aglutina el concepto Cariberia, una combinación de la Península Ibérica con el Caribe. Es un arreglo sobre música española. Vamos a hacer versiones muy particulares de Enrique Granados o Manuel de Falla.
¿Vamos a escuchar a Falla a ritmo de latin jazz?
Algo así. Ésa es la idea.
¿Todo se puede fusionar?
Sí, si se sabe qué se está haciendo. Es como la cocina. Uno tiene que saber qué elementos está mezclando porque, si no, puede saber a rayos. En la mulatez está el futuro del mundo y el presente.
Bueno, ahora muchos no lo ven así.
Es como Estados Unidos, que es un país multinacional por mucho que este presidente crea lo contrario.
¿Qué es lo que no soportas que haga el público durante un concierto?
[Ríe] Odio que se ponga a mirar el teléfono móvil.
Es frustrante, ¿no?
Me molesta cuando voy a escuchar o a tocar en un concierto. Cuando suena, me lo tomo con sentido del humor y contesto: «¡Dile que no estoy!».
¿El jazz ocupa el sitio que se merece? Aquí en España apenas se valora a figuras como Tete Montoliu.
Tete Montoliu es un inmortal de España o de Cataluña, que ya sabemos cómo son los catalanes. Una vez, Tete estaba tocando el piano en Canadá. Yo entré y no sabía que él estaba ahí. Nosotros les llamamos gallegos a todos los españoles, pero es cariñoso. Cuando terminó de tocar la pieza, le dije: «¡Gallego, toca un pasodoble!». Y me contestó: «Que me llamen gallego está bien, pero nunca me digas español. Yo soy catalán». La gente tiende al regionalismo humano, pero yo soy contrario a todo eso.
Durante muchos años, el mundo del jazz ha estado ligado a las drogas, ¿sigue así?
Cuando yo llegué a Nueva York, en los camerinos parecía que había nevado. También parecía que había un caballo metido en los urinarios, porque había cuatro piernas dentro de gente esnifando cocaína. Eso ha pasado de moda o, por lo menos, yo ya no lo veo más. Dicen que todavía hay gente que usa la heroína. Se fuman su hierbita, pero no en el camerino, si no fuera, porque hay sitios donde es legal.
En un viaje en el que hiciste escala en España, te quedaste y pediste asilo político en la Embajada de EEUU para huir de Cuba.
Fue terrible. Estuve seis meses antes de irme a Nueva York, que era el sueño dorado de mi vida. Yo viví 21 años de miedo y de dictadura. Me parecía que todo el mundo me estaba persiguiendo.
¿Cómo se vive en el exilio?
Es duro. Por muy bien que lo pases, siempre eres un exiliado. El exiliado es un poco como el huérfano, que nunca es completamente feliz porque siempre le falta algo: mamá o papá.
¿Cuándo volverás a tu país?
Cuando ya no sea una dictadura. Mientras le sigan apoyando y mandándole turismo, no creo que se vaya a resolver nada.
¿Algo está cambiando?
Nada. Cuando se te pincha la rueda de un carro no cambias el carburador, sino la goma que se te ha pochado. Esa goma no funciona y es roja. Está probada en el mundo entero y ha fallado en todos los lados. Lo peor es que han convencido a la gente de que realmente hay un cambio. ¿Cómo va a cambiar el sistema si el presidente lo quitan y lo ponen ellos?
¿Por qué los cubanos no se rebelan?
Es muy difícil porque nadie quiere poner los muertos. Hay miedo y la incertidumbre de que no sabes lo que viene después. ¿Qué va a pasar? ¿Y las escuelas y los hospitales gratis? Son 60 años de adoctrinamiento. Mira, se rebelaron en Venezuela y se lo advertimos a los venezolanos. Han creado un cubano que no tiene nada que ver con la generación anterior. Es otra forma de ver la vida. Esos festivales a los que la gente va están subvencionados por el Gobierno. No se dan cuenta de que están llevando dinero allí y están subvencionando aquello. Es una cosa muy distinta a China, que ha creado un capitalismo de Estado, donde lo único que tú no puedes hacer es lo más importante: ser libre.
Muy poca gente critica el régimen chino.
Estuve viendo a una multimillonaria china, que decía que allí no hay absolutamente ningún problema con hacer dinero, todo lo que ellos estuvieron negando. Hubo mucha gente que murió con Mao Tse-Tung por querer prosperar. Ahora, puedes hacer todo el dinero que tú quieras, pero no se te ocurra decir que Mao era un hijo de puta. Porque desapareces y te quitan todo. No hay nada en el mundo que pueda pagar la libertad.
 ¿Has actuado allí?
A mí me llamaron para que tocase en China y fuese con toda la Big Band. Me pagaban lo que yo quisiera y les dije que no: ¿Cómo voy a ir a un sitio donde hay un retrato enorme de Mao en una plaza donde mataron a miles de niños en un día? No hay dinero que pague eso.
¿Cómo te trató el régimen cubano cuando estabas allí? Tiene fama de cuidar a sus artistas.
Sí, mientras hagan todo lo que ellos dicen. Me trató muy mal, como a todo el mundo. Me tenía pasando hambre todo el tiempo. Había que estar bien calladitos. Para nosotros, montar el grupo Irakere fue terrible porque no querían que lo hiciésemos. Ahora, resulta que tienen un festival de jazz donde todo el mundo va a tocar gratis. Es una contradicción perenne. El jazz fue perseguidísimo en Cuba, Rusia, China, Bulgaria…
Sostienes que descubriste Cuba a orillas del Sena
Esa frase no es mía sino de Lydia Cabrera, una folclorista que fue a estudiar a París. Yo lo descubrí al lado del río Hudson.
La nostalgia, ¿no?
No hay cosa más terrible que la nostalgia de algo que ya no existe. El destrozo de La Habana tan linda… Ya no es lo mismo.
¿Qué sentiste el día que murió Fidel Castro?
Me tomé dos botellas de champán don Perignon que me había regalado un amigo. Fue una mezcla de sensaciones: de alegría y de tristeza, a la vez, porque no pudimos colgarlo de las pelotas de alguna farola de La Habana. Fue frustrante ver cómo ese hombre dividió todo mi país y todavía hay familias con gente de distinto bando que no se hablan.
¿Los artistas que viven en Cuba están comprados con prebendas?
Prebendas miserables porque cualquiera puede vivir así. Ellos creen que viven un poco mejor que los demás. También es difícil irse del país de uno. Yo me alegro de haberlo hecho, pero hay gente que no lo sabe hacer. Yo me fui y perdí mi matrimonio.
Tu mujer y tu hijo tuvieron que quedarse ahí, ¿no?
No les dejaron irse en 10 años. Mi hijo hoy es un extraño para mí. Me destruyeron eso, pero era la única forma de irme y de sacarlos. Ellos viven en Miami, pero a mí no me gusta. Yo no puedo irme de Nueva York.
¿Por qué en Cuba se consiente la prostitución de las jineteras?
Putas siempre ha habido en todos los lados. Pero, ¿de una forma tan descarada en toda la ciudad? ¿Eso son los logros del socialismo? Pregúntale a Enrique Iglesias, ¿cómo se llama ése que tienen ustedes aquí que es de Podemos?
Pablo Iglesias.
Pregúntale a él. Cuando yo estaba, no había nada de eso. Era mucho más discreto.
Afincado en Nueva York, ¿corren malos tiempos en EEUU para los músicos latinos?
No. Pienso que es todo lo contrario. Ahora, todo el mundo quiere ser latino.
¿No notas un rechazo hacia todo lo extranjero?
No. ¿Cómo va a tener éxito con eso Trump en un país donde todo el mundo es extranjero? No afecta para nada al ambiente musical. Todo lo contrario porque para joderle a él van a los conciertos.
Tú que has luchado contra los totalitarismos y las dictaduras, ¿se pueden repetir los errores del pasado?
Constantemente. El que no conoce la historia corre el riesgo de repetirla. Hay que estar alerta con eso. En eso los judíos son muy inteligentes. La gente dice que son muy exagerados, pero es que no quieren que se repita eso otra vez. En Estados Unidos, hay un brote tremendo de antisemitismo.
¿Estamos demasiado domesticados?
Me acuerdo una vez que estaba con un amigo vibrafonista y le dije: «¡Coño, los americanos protestáis por todo!». Me dejó terminar y me dijo: «¿Tú sabes por qué protestamos los americanos? Porque podemos.»
¿Europa va bien?
Lo que hizo el presidente de Hungría estuvo feo, pero paró a un grupo de gente que está haciendo de las suyas en Holanda. No todos, pero hay una gran parte de los musulmanes que no se adaptan. Ellos no van a adaptarse sino a imponer la sharia. La gente tiene miedo a eso. En Holanda, están teniendo un problema ahora. Es muy cool protestar para la izquierda y ponerse la boinita del Che Guevara, pero hay que ver lo que hace el otro también. Estoy leyendo una biografía de Mao y es una cosa espeluznante lo que hizo este hombre.

 

 

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