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Podemos kaputt

Hay más sintonía entre Sánchez y Díaz que entre ambos e Iglesias

La heredera de Pablo Iglesias dispuesta a hundir a Podemos

 

La frase más importante que pronunció Yolanda Díaz en el festivo mitin que lanzó su plataforma política Sumar no fue «quiero ser la primera presidenta de mi país». Eso lo dicen a sus íntimos todas las políticas valiosas de izquierdas, derechas y centro, que las hay, aunque las más inteligentes se lo callan. Lo verdaderamente importante llegó cuando, ante el comentario de Pablo Iglesias «prescindir de Podemos sería una tragedia electoral y política«, la nueva estrella en el firmamento político español respondió que »Sumar es un revulsivo político, no un fracaso sin Podemos«, enviando a éste al cuarto de los trastos viejos. Y para confirmarlo añadió: »Estamos cansadas de tutelas«. Una declaración de independencia o de guerra.

«Divide y vencerás» era la divisa de los romanos para levantar el imperio más amplio y valioso de la antigüedad, del que Hispania, con sus tres provincias, Tarraconense, Bética y Lusitania, formó parte desde el principio, aunque le llevó su tiempo dominarlo por la oposición de iberos, celtas y celtíberos, e incluso hubo lugares, como Numancia, cuyos habitantes prefirieron morir a entregarse. Pero la romanización fue un éxito excepto en algunos puntos montañosos del norte, y de aquí salieron poetas, filósofos, dramaturgos e incluso emperadores, pero sobre todo soldados para expandir un imperio que iba dando la plena ciudadanía a los habitantes que lo merecían. Y tal vez convenga añadir que se valió de traidores para ello, como hizo el cónsul Cepión, para acabar con Viriato, un pastor lusitano que tuvo en jaque a sus legiones durante largo tiempo hasta que puso precio a su cabeza. Pero cuando se la presentaron los guerrilleros, su respuesta fue «Roma no paga a traidores».

Me ha venido a la memoria el episodio porque hay quien acusa a Yolanda Díaz de doble traidora. A Pablo Iglesias, que la llevó al puesto que ocupa, vicepresidenta segunda del Gobierno de coalición por el cupo de Podemos, y a la que Pedro Sánchez ha permitido últimamente autopromocionarse con todo tipo de planes y apariciones gubernamentales. Lo que pone en duda sus palabras de que no acepta tutelas. De momento, parece la chica de Sánchez, pero, de cumplirse sus planes, terminarán enfrentados, ya que presidente hay sólo uno. O una. En cualquier caso, la traición en política no se castiga.

Estamos en el comienzo de un nuevo partido, puede incluso que en otro campo. Desde luego, todo apunta a que hay mucha más sintonía entre Sánchez y Díaz que entre ambos e Iglesias. Aquellos son altos, guapos y sonrientes, mientras Pablo parece estar siempre buscando bronca. Además, sólo hay dos cosas seguras: que derecha e izquierda siguen en cabeza, con ventaja de la primera, mientras Ciudadanos se desploma y Podemos se desangra. ¿Adónde irán sus votos? Los de Cs, al PP; los de Podemos, a ninguna parte. Siempre que Pedro, visto que Yolanda no suma, decida dar el triple salto mortal: ofrecer a Feijóo la Gran Coalición, el centro que buscan todos los hartos de extremos, pero donde nadie está. Es la menos probable de las opciones. Aunque queda aún mucho partido, como dicen los colegas de Deportes cuando no quieren comprometerse.

 

 

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