Ciencia y Tecnología

Ramón Peña / En pocas palabras: ZF-UDS-7329   

Nasa's James Webb telescope discovers an enigmatic ancient galaxy - Times  of India

 

 

Es normal que por nuestras preocupaciones, desvelos o distracciones cotidianas, pasamos días sin levantar la mirada hacia el cielo. Cuando lo hacemos, no encontramos más que el mismo azul y esas estupendas nubes que una tras otra viajan sin pausa. Pero existen otros ojos maravillosos que permanentemente hurgan, no solo en el espacio sino también en el tiempo del cosmos infinito, ese que los comunes mortales llamamos cielo.

Uno de esos portentosos observadores es un telescopio, el James Webb Space Telescope, un prodigio de la astronomía, situado a 1.5 millones de kilómetros de la tierra, que con su visión infrarroja escudriña hasta 13 mil 500 millones de años de historia, capaz de ver las primeras estrellas y galaxias que emergieron de la oscuridad del universo.

Este prodigioso instrumento acaba de descubrir una galaxia, identificada como ZF-UDS-7329. Se trata de una gigantesca nebulosa que contiene más estrellas que la Vía Láctea a la cual pertenecemos. Se formó apenas 800 millones de años después del Big Bang. En consecuencia, excede el conocimiento actual ya que, según el modelo de cosmología vigente no existía, tan tempranamente, suficiente “materia oscura coalescente en halos, combinados con gases” necesarios para la formación de las primeras galaxias. El misterio desafía a la élite mundial de astrónomos, ahora obligados a hallar una explicación que no la proveen las hipótesis actuales.

Por supuesto, este hecho es ajeno a nuestra cotidianidad noticiosa cargada de guerras, desigualdades sociales, deterioro de las condiciones climáticas o la decadencia notoria de los sistemas políticos de convivencia. Lo escogimos, sencillamente, para recrearnos unos minutos en la asombrosa inteligencia humana capaz de crear ese mágico telescopio cósmico cuya complejidad escapa a nuestra comprensión. Ojalá ese mismo potencial creativo germinara en caminos para la coexistencia armoniosa de ocho mil millones de almas, apretadas en este diminuto Pálido Punto Azul del universo, como lo bautizó Carl Sagan, donde junto a otras especies hacemos vida.

 

 

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