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Suzanne Simard y la diplomacia secreta de los bosques

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Consagrada como tesoro nacional canadiense e ícono ambientalista mundial, regresa Suzanne Simard con un nuevo libro de calidad similar al que la hiciera famosa, ratificando conceptos que irritan con justa razón a los intereses industriales.

Hace cinco años, PLANETA VITAL se unió al coro de elogios por Finding the Mother Tree: Discovering the Wisdom of the Forest que, entre ecología, poesía y  psicología, sintetizaba cuatro decenios de una búsqueda en la naturaleza que permitió descubrir su propia personalidad a la profesora de Ecología Forestal en la Universidad de Columbia Británica, crecida en las montañas de su provincia, que inició su carrera con un artículo en la revista NATURE sobre la intrincada red subterránea cuyo brillo rivalizaba con una alfombra persa y permitía que las infinitas especies del bosque colaborasen en armonía, íntimamente.

Una relación afectiva desde el inicio en una compañía forestal, pasando por un cargo burocrático hasta llegar a la academia, que narró tratando en cada ocasión de desentrañar los misterios ocultos de los bosques y, sobre todo, defendiendo ideas en un ambiente teñido de machismo, para alternar su actividad pública con la vida familiar y el combate contra un cáncer.

Demostró entonces que los árboles  aportaban más recursos a sus propios vástagos que a los extraños,  a través de lo que bien pudiera calificarse de inteligencia – situándolos al mismo nivel de los seres humanos y los primates más evolucionados- para percibir, relacionarse y comunicarse, tomar decisiones, aprender y recordar, y que eso los hacían merecedores de respeto.

Suzanne planteó “fascinantes cuestiones éticas”  de nuestras responsabilidades hacia los árboles y el deber de aplicar a la naturaleza una mirada más profunda, generosa e intuitiva y, más interesante desde el punto de vista societal, al tipo de derechos a que son acreedores, en los que profundiza en este nuevo volumen: When the Forest Breathes: Renewal and Resilience in the Natural World.    

El venerable General Sherman

En síntesis, de su contacto con las tribus indígenas concluye que los bosques no son un mero amasijo de piezas individuales sino una comunidad tejida por la cooperación y la memoria en ciclos que se suceden por generaciones, donde los individuos más ancianos apoyan a los retoños con un saber que fluye por redes ocultas que permiten el crecimiento y la supervivencia.

Y esto que puede oler a perogrullada cobra particular importancia cuando las sequías y los incendio amenazan la longevidad de las superficies vegetales, y, sobre todo, ante la voracidad industrial apoyada en el reemplazo de las piezas extraídas por otras más jóvenes para reducir inversiones, acelerar la rotación de cultivos e incrementar la productividad al precio de la degradación de los terrenos.

Y porque además, como sucede en las sociedades humanas, los más viejos y presuntamente más propensos a incendios forestales y propagación de insectos, tienen prioridad hacia los aserraderos para dejar campo libre a nuevos retoños frágiles, en lugar de aprovechar la regeneración natural al cobijo de los individuos más longevos.

Ahora Suzanne insiste en el combate ecológico sin aridez científica, con poesía y humanismo, en un concepto que choca con la necesidad de rápidos beneficios y la enfrenta al establishment, escéptico ante el mensaje que la investigadora martillea sin descanso y le ha granjeado popularidad hasta devenir la heroína de una novela ganadora del prestigioso premio Pulitzer.

Varsovia, marzo de 2026.

 

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