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Trump amenaza con cortar las ayudas de EE.UU. a los países que no cooperen militarmente contra Irán

El presidente reprocha a varios aliados, sobre todo europeos, su falta de «entusiasmo» para proteger el estrecho de Ormuz

El carguero de gas licuado Shivalik llega a la India tras haber pasado el estrecho de Ormuz con permiso de Teherán.

El carguero de gas licuado Shivalik llega a la India tras haber pasado el estrecho de Ormuz con permiso de Teherán. (REUTERS)

 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha criticado este lunes la falta de entusiasmo que percibe de algunos aliados ante su petición de ayuda para asegurar el estrecho de Ormuz, en plena escalada con Irán, y reprocha que países a los que Washington ha protegido durante décadas no quieran ahora involucrarse ni siquiera en una operación limitada.

Trump viene a decir que muchos de esos países llevan años beneficiándose de la protección y del gasto militar de Estados Unidos, valorado en decenas de miles de millones de dólares, y que esa relación puede entrar en cuestión si ahora, en plena guerra con Irán, no responden cuando Washington les pide apoyo.

«Creo que hay uno o dos que no lo harán», dijo Trump, en alusión a aliados que se resisten a implicarse, «pese a que llevamos unos 40 años protegiéndolos a un coste de decenas de miles de millones de dólares, señor presidente de la Cámara». A su lado estaba Mike Johnson, el líder republicano de la Cámara de Representantes, clave en la aprobación del gasto público y de la financiación de este tipo de compromisos. Trump añadió: «Se lo comunicaré a la Cámara y al Senado, y diré: «¿Por qué estamos protegiendo a países que no nos protegen a nosotros?». Siempre he pensado que esa era una debilidad de la OTAN».

Trump lleva días reclamando que otros países se implicaran en la protección del estrecho de Ormuz, el paso marítimo por el que transita una parte esencial del petróleo mundial. Afirma que EE.UU. no es el país que más depende de esa ruta y, sin embargo, vuelve a ser quien asume el coste militar y político de garantizar su seguridad.

Por eso venía presionando a aliados y socios comerciales para que aportaran medios navales, apoyo logístico o al menos una adhesión política clara a la operación de vigilancia y disuasión en la zona.

Ahora, Trump ha endurecido el tono y ha convertido esa petición en un reproche directo a aliados que, a su juicio, llevan décadas beneficiándose del paraguas militar de Washington sin corresponder cuando llega la hora de ayudar.

En su versión, países como Japón, China, Corea del Sur y varios europeos dependen mucho más que EE.UU. del paso seguro por Ormuz. «Japón recibe el 95%, China el 90%, muchos europeos reciben bastante y Corea del Sur el 35%», vino a decir, antes de subrayar que «queremos que vengan y nos ayuden».

Lo más duro de su intervención llegó cuando describió la respuesta de algunos de esos socios. Trump aseguró que, al pedirles medios concretos, como dragaminas, algunos le contestaron: «Preferimos no involucrarnos, señor». Y remachó con una frase que resume toda su vieja denuncia contra las alianzas desiguales: «Llevamos 40 años protegiéndoos y no queréis involucraros en algo mínimo». También añadió: «El nivel de entusiasmo me importa».

Trump intentó además rebajar la magnitud del riesgo militar para dejar en evidencia aún más a quienes rehúsan participar. Dijo que la misión sería limitada, que «se van a disparar muy pocos tiros» y que Irán «ya no tiene muchos disparos». En esa misma línea, sostuvo que Teherán ha utilizado siempre Ormuz como «arma económica», pero que «no va a poder usarla por mucho tiempo». Incluso llegó a describir al régimen iraní como «un tigre de papel»: «No era un tigre de papel hace dos semanas; ahora es un tigre de papel».

El mensaje de Trump es también una reprimenda política a aliados a los que acusa de vivir de la protección estadounidense mientras evitan asumir costes cuando Washington pide apoyo. «He sido un gran crítico de estar protegiendo países porque sé que nosotros los protegeremos y, si alguna vez necesitamos ayuda, no estarán ahí para nosotros», dijo. Es la misma idea que repite desde hace años, ahora aplicada al estrecho de Ormuz y formulada en pleno pulso con unos socios a los que exige que pasen de las palabras a los barcos.

Antes, Trump ya había atacado a España por negarse a facilitar el uso de las bases de Rota y Morón para la campaña contra Irán y por rechazar implicarse en la seguridad del estrecho de Ormuz, alineándose con las críticas de dirigentes republicanos que la retratan como un aliado poco fiable.

 

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