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Trump da un fuerte respaldo a Guaidó al invitarle al discurso del Estado de la Unión

«Todos los estadounidenses están unidos con el pueblo venezolano en su justa lucha por la libertad», dice el presidente de EE.UU. ante el aplauso de demócratas y republicanos

Una de las pocas ocasiones en los que los republicanos y los demócratas aplaudieron juntos en el discurso del Estado de la Unión de Donald Trump, pronunciado anoche en el Capitolio, fue cuando el presidente saludó a un invitado de excepción, escondido en Washington hasta el último momento. Se trataba, según dijo Trump, del «verdadero y legítimo presidente de Venezuela», alguien que «lleva consigo las esperanzas, los sueños y las aspiraciones de todos los venezolanos»: Juan Guaidó.

Tras negarlo la Casa Blanca durante días y hasta el último momento, Guaidó estaba finalmente entre los invitados personales del presidente al discurso más importante del año. Fue una demostración clara e indiscutible de apoyo por parte del presidente a los opositores al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. Trump se dirigió de hecho directamente a Maduro, a quien le dijo que es «un gobernante ilegítimo, un tirano que brutaliza a su pueblo». «Poco a poco caerá», añadió.

En un Capitolio dividido por el juicio político del impeachment y por las elecciones que tendrán lugar el próximo mes de noviembre, el homenaje a Guaidó fue uno de los escasos momentos de concordia. Los aplausos de los diputados y senadores hicieron que Trump detuviera brevemente su discurso. Sólo unos pocos demócratas se negaron a aplaudir. Guaidó saludó de pie, dándole las gracias al presidente y a los presentes con la mano. «¡Todos los estadounidenses están unidos con el pueblo venezolano en su justa lucha por la libertad!», le dijo el presidente.

 

 

Desde que llegó a EE.UU. hace más de una semana, Guaidó no ha tenido más agenda que un encuentro con exiliados venezolanos y una rueda de prensa el sábado en Miami. La agenda de Trump en estas pasadas semanas ha estado repleta, con la presentación del acuerdo de paz de Oriente Próximo, la firma del tratado de libre comercio de América del Norte y el final del impeachment.

Finalmente la invitación al discurso del Estado de la Unión le ha brindado a Guaidó la oportunidad de cerrar junto al presidente de Estados Unidos y el Capitolio en pleno la gira que le ha llevado a Colombia, Europa y Canadá. En ese periplo, el líder venezolano se ha visto con jefes de estado y de gobierno como Angela MerkelBoris Johnson, Emmanuel Macron Justin Trudeau. El único que se negó a recibirle fue el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.

Coalición de 59 países

Trump en su discurso asumió directamente el liderazgo de la coalición internacional para destituir a Maduro. «EE.UU. lidera una coalición diplomática de 59 naciones contra el dictador socialista de Venezuela, Nicolás Maduro», dijo el presidente estadounidense.

En la rueda de prensa del sábado en Miami, Guaidó no aclaró si acudiría finalmente al Capitolio a presenciar el discurso. A primera hora de ayer, la Casa Blanca hizo pública una lista de 11 invitados del presidente en la que no estaba Guaidó, pero sí el preso político venezolano Iván Simonovis.

En una comida privada con periodistas, Trump reveló que Guaidó sería uno de los invitados sorpresa. Dos horas antes del discurso se filtró a la prensa la asistencia del líder venezolano. La Casa Blanca la negó hasta el minuto en que Trump comenzó a hablar.

 

Trump, durante el discurso
Trump, durante el discurso – afp

 

Aparte de Venezuela, Trump defendió la buena marcha de la economía, su reforma migratoria y la construcción del muro con México. El presidente fue recibido por la bancada republicana al grito de «¡cuatro años más!».

Sucesor designado

Como cada año, cuando el presidente pronuncia este discurso le acompaña el vicepresidente, su gobierno y las dos cámaras del Capitolio en pleno. En caso de ataque, uno de los ministros queda en la Casa Blanca, como sucesor designado. Ayer fue el secretario del Interior, David Bernhardt.

Como el año pasado, tanto la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, como las mujeres de la bancada demócrata llevaron ropa blanca, que se asocia al movimiento sufragista, la promoción del derecho al voto femenino. Pelosi, como manda el protocolo, tomó asiento justo detrás del presidente mientras este pronunciaba su discurso. En un momento, Trump se negó a darle la mano. Fue ella quien autorizó el comienzo del proceso de impeachment, que finalmente ha fracasado en el Senado.

 

 

 

La respuesta que tradicionalmente da la oposición al presidente corrió este año a cargo de la gobernadora de Michigan, la demócrata Gretchen Whitmer, que lleva en el cargo desde hace un año. «Acosar a la gente en Twitter no tiende puentes, los destruye», dijo esta estrella emergente de su partido en la réplica televisada.

El presidente pasó todo el día preparando el discurso, sin reuniones o actos públicos en su agenda. A las 20.00 salió de la Casa Blanca, acompañado de la primera dama, y juntos recorrieron los dos kilómetros que separan la residencia presidencial del Capitolio.

Algo más de dos horas antes, los demócratas habían anunciado el resultado provisional de los caucus de Iowa, la primera cita de primarias. Con un 62% escrutado, el ganador sería Pete Buttigieg, un alcalde que, nacido en 1982, es 35 años menor que el presidente. Sólo los mayores de 35 años pueden presentarse a las elecciones a la presidencia.

 

 

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