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Versiones (10): Moon River

La llegada del sonido le trajo al cine no solo la voz de los actores, sino además, la magia de la música, y esa combinación a veces, muy selectas veces, es sencillamente hermosa e inolvidable.

Si bien la primera exhibición pública de un film con sonido se dio en París en 1900, pasaron décadas antes de que se hiciera comercialmente viable. Fue a finales de los años veinte que aparecieron las llamadas «talking pictures», o sencillamente «talkies». ¿La primera? «The Jazz Singer» (El cantante de jazz, 1927). No es casualidad que ella fuera un musical, protagonizada por una gran voz: Al Jolson. En los años treinta, las talkies fueron un fenómeno global, aunque con diversas velocidades de llegada e implementación. En Europa hubo mucha duda y sospecha al comienzo, preocupados cineastas y críticos que, al centrarse en el diálogo, disminuirían las virtudes estéticas del cine mudo. En Japón, donde la tradición popular cinematográfica integraba la película muda y la música en vivo, se tardaron varios años en aceptar la nueva tecnología. En la India, en cambio, el sonido fue un elemento revolucionario y transformador que condujo a la rápida expansión de su industria cinematográfica, cuya expresión más conocida es Bollywood (cinematografía en idioma hindi). El conjunto formado por Bollywood y las filmaciones en otras lenguas, como maratí, tamil, telugu, bengalí, canarés y malayamam, constituyen el núcleo de la industria fílmica de la India.

Desde entonces van noventa y dos años en que la relación entre imagen y música se mantiene y se enriquece sin interrupción.

 

 

Algunos de los filmes más clásicos -no me refiero exclusivamente a los musicales, ojo- son recordados además por su música, o por una canción que se hace inolvidable; algunos pocos ejemplos: «Casablanca», «Lo que el viento se llevó», «El mago de Oz», «Singin’ in the rain», «My fair Lady», «The Sound of Music», «West Side Story», «El Graduado», «Jaws» (Tiburón), los filmes de Hitchcock, los filmes de James Bond, «Ghost», «Cinema Paradiso», «Titanic», «Zorba el griego», » «El Padrino», «Carros de fuego».

La película cuya canción hoy queremos celebrar es una joya del cine, una de las más extraordinarias comedias de la historia: Breakfast at Tiffany’s («Desayuno con diamantes», Blake Edwards,1961). ¿La canción? Moon River.

A sus autores, Henry Mancini (música), y Johnny Mercer (letra) -cada uno con méritos muy reconocidos-  se les pidió que escribieran una canción que fuera adecuada al rango limitado de la voz de Audrey Hepburn. En el filme, Hepburn (interpretando a la incansable y chispeante Holly Golightly) la canta sentada en una ventana que da a la escalera de emergencia de un apartamento neoyorquino, y el resultado fue cautivador. Como sucede a veces -los idiotas abundan demasiado- uno de los productores ejecutivos propuso que se eliminara la canción; la respuesta de Hepburn fue muy clara y terminante: «sobre mi cadáver». Oigámosla:

 

 

«Moon River» ganó el Oscar a Mejor Tema de Película. Sin dudas ni rollos. Como asimismo en la ceremonia de los Grammy de 1962 ganó los premios a Mejor Disco y Mejor Canción. Por cierto ¿quién la interpretó en la ceremonia de los Oscar? Andy Williams. Inmediatamente grabó un disco que fue todo un éxito: «Moon River y otros grandes temas de películas». Oigamos su versión:

 

 

Para el autor de la letra, el sureño Johnny Mercer, significó un relanzamiento de su carrera, especializada en baladas de jazz, y por ello no tan exitosa desde la llegada del rock’n’roll. Mercer se inspiró en su infancia, en la hermosa y campestre Savannah, Georgia. Sin duda otra gran versión es la de Frank Sinatra:

 

 

En 2004, Moon River obtuvo el cuarto lugar en una encuesta del American Film Institute sobre las mejores melodías en la historia del cine norteamericano. ¿Las tres primeras? «Over the Rainbow» (El Mago de Oz), «As time goes by» (Casablanca»), «Singin’ in the Rain».

Un arreglo original es cantado por Sarah Vaughan:

 

 

También ha sido muy aclamada la de Barbra Streisand:

 

 

Otro grande que la interpreta es Elton John:

 

 

Ahora una versión muy reciente: Melissa Benoist (protagonista de la serie «Supergirl», y que recientemente acaba de trabajar en Broadway en el muy exitoso musical «Beautiful», sobre la vida y obra de Carole King), canta Moon River al comienzo de un capítulo «crossover» de «The Flash« (las series y películas de superhéroes originadas en tiras cómicas acostumbran «importar» para ciertos capítulos a superhéroes amigos; el joven actor de pie al fondo del night club, es el intérprete y protagonista de «The Flash»):

 

 

¿Cómo finalizar esta nota? Oyendo, claro, «Moon River», ahora en versión orquestal, durante el hermoso final de la película, con Audrey Hepburn y George Peppard, en plena lluvia, buscando al gato de Audrey/Holly, cuyo nombre es precisamente «Gato»:

 

 

 

 

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