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Armando Durán / Laberintos: Venezuela y la luz que agoniza

 

Gas light, en su traducción al castellano La luz que agoniza, es el título de la adaptación cinematográfica de una obra teatral del británico Patrick Hamilton realizada por George Cukor en 1944, con la actuación de Ingrid Bergman y Charles Boyer. Se trata de lo que la crítica de la época calificó de “melodrama criminal”, que relata la perturbación de su protagonista, manipulada cruelmente por la perversidad de su marido, empleado a fondo en la tarea de hacerla ver y sentir amenazas que no existen, mientras la luz de gas de casa se debilita a su alrededor a medida que la maniobra para enloquecerla avanza. De ahí la expresión que se hizo popular entonces de «gaslighting”, darle luz de gas a alguien para que crea ver lo que no existe.

En gran medida, ese es el retorcido recurso del régimen chavista para hacerle creer a cada vez menos venezolanos y al mundo lo que no es. En este caso, hacerles creer que la actual catástrofe eléctrica es el resultado de un ataque terrorista del imperio estadounidense contra el pueblo venezolano. Una grotesca deformación de la verdad, que los especialistas de Nicolás Maduro y del gobierno cubano han puesto en marcha y alimentan continuamente para que los grupos internacionales de izquierda amplifiquen la medida sistemáticamente. A ver si de tanto repetirla la mentira, dialécticamente, termine haciéndose verdad.

Mientras tanto, más de 30 millones de venezolanos sufren, sin remedio aparente a la vista, las asfixiantes consecuencias de sentir que agonizan bajo los efectos devastadores de los apagones masivos del servicio eléctrico en Venezuela que desde el pasado jueves 7 de marzo van hundiendo al país en una oscuridad insondable. En el marco de esta auténtica pesadilla, además de adaptarse a vivir a oscuras, los venezolanos también deben aprender ahora a vivir sin agua, sin comunicaciones, sin posibilidad de refrigerar sus alimentos y medicinas, sin poder recibir información alguna y sin poder comunicarse con nadie. Si a esto añadimos que aprovechando la llegada del lunes y martes de carnaval Maduro también decretó festivos el jueves 28 de febrero y el primero de marzo, desde el jueves 7 de marzo, con la excusa del colapso eléctrico, ya llevamos casi 14 días festivos que lo seguirán siendo hasta quién sabe cuándo; Venezuela se encuentra totalmente paralizada. Sin que nadie en su sano juicio pueda aventurarse a insinuar siquiera cuando comenzará el país a volver a la normalidad.

Según la manipulación de los regímenes venezolano y cubano, el peor y más extenso apagón que sufre Venezuela en su historia es el resultado de un atentado “ciber-energético” en la gran represa del Guri, la segunda más importante de América Latina, que genera la electricidad que Edelca, gran y ejemplar empresa eléctrica del Estado que, convertida por el chavismo en Corpoelec, en lugar de mantener adecuadamente el servicio, el chavismo la ha utilizado para robarle a los venezolanos miles de millones de dólares y la destrucción inevitable del servicio y de sus instalaciones. Es decir, no son misteriosos objetos voladores estadounidenses posados sobre las instalaciones del Guri los causantes de esta catástrofe, sino ese abandono sistemático, que ya tiene 20 años de existencia. Un abandono al que debemos añadir la voraz asociación de funcionarios corruptos del Estado y empresarios improvisados como razón única del desastre actual que condena a la población una desesperación que cada día se hace más furiosa.

 

Se trata de la misma infame mezcla de negligencia y corrupción que en estos pocos años de dominio chavista ha logrado el milagro de destruir la ejemplar industria petrolera venezolana nacionalizada en 1976, de las industrias del hierro, el acero y el aluminio de las llamadas empresas de Guayana, del magnífico metro de Caracas, de los servicios hospitalarios públicos y los servicios educativos del Estado, incluyendo las docenas de universidades públicas que le garantizan a los venezolanos educación gratuita desde primaria hasta los estudios de posgrado, del sistema de seguridad social y de una clase media en crecimiento continuo desde la década de los años 50 del siglo pasado. Esta es la realidad de la crisis general que devasta al país y, por supuesto, de su más escandalosa seña de identidad, la oscuridad que hoy acorrala a los venezolanos que sencillamente ya no saben qué hacer para superar esta prueba insuperable tan perfectamente representada por el colapso, a todas luces irremediable, del sistema eléctrico del país.

Lo repito. Nadie, absolutamente nadie sabe qué pasará en las próximas horas. Mucho menos en los próximos días. Y como el régimen no brinda la menor información sobre lo que sucede, nadie puede tampoco imaginarse más o menos cuando volverá a normalizarse el servicio eléctrico, el servicio de agua y las comunicaciones. Por ahora baste recordar que las causas de este desastre sin precedentes se remontan a algunos señalamientos dramáticamente concretos del Banco Mundial: sólo Somalia y Eritrea están en peor situación económica que Venezuela; 90 por ciento de los venezolanos vive por debajo del nivel de pobreza; desde 2006, la producción agrícola ha descendido 60 por ciento y la manufacturera 75 por ciento; y como si esto fuera insuficiente para comprender la magnitud de la crisis venezolana, el Banco Mundial añade que desde la ascensión de Maduro a la Presidencia de la República hace 6 años, la producción petrolera se ha reducido a la mitad.

Ante estas realidades y ante los contratiempos que se suceden a diario en la vida de los venezolanos, el régimen guarda un silencio inescrutable. Ni Maduro ni su ministro de Información se han referido a la actual crisis eléctrica o han informado de las medidas que se han adoptado para enfrentarla, y se han limitado a denunciar el “sabotaje terrorista” del imperio, como califica el diario cubano Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba en su edición de ayer, lunes 11m de marzo, el origen de la actual tragedia que padece el país. A todas luces esperando, como desde otra perspectiva también hacen las victimas venezolanas de este desastre, que la acción divina intervenga de verdad verdad y devuelva al país su proverbial alegría y la esperanza en el futuro. Sin esas simples y vanas consignas que ya no le dicen absolutamente a nadie, mucho menos gracias a esa inaudita declaración del ministro de Defensa, quien hace día y medio, sin que se le moviera una pestaña, afirmó así como así que nada irregular ocurre en Venezuela. Como si a estas alturas del proceso bastase darle a los ciudadanos y a la comunidad internacional suficiente “luz de gas” para hacerles creer que sí, que en efecto, más allá de cualquier mal intencionada duda, en Venezuela, caballeros, no pasa nada.

 

 

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Un comentario

  1. 8 MARZO, 2017MARTA Gª OUTÓNLEAVE A COMMENT ON CIBERESPACIO, EL QUINTO DOMINIO DE LA GUERRA/ CYBERSPACE, THE FIFTH DOMAIN OF THE WAR
    CIBERESPACIO, EL QUINTO DOMINIO DE LA GUERRA/ Cyberspace, the fifth domain of the war
    CELIA PÉREZ CARRACOSA – Estudiante de Periodismo y especialista en relaciones internacionales y geopolítica
    https://intelgiasp.com/2017/03/08/ciberespacio-el-quinto-dominio-de-la-guerra-cyberspace-the-fifth-domain-of-the-war/

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