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Isabel Pereira Pizani: Las verdaderas tareas de un gobierno legítimo

Las verdaderas tareas de un gobierno legítimo

Las verdaderas tareas de un gobierno legítimo

 

 

Cualquier balance en este año 2026 desnuda la profundidad de nuestros males. Sin embargo y como producto de la gran crisis que hemos enfrentado, hoy somos capaces de reconocer con propiedad los caminos errados, base insustituible para concentrar fuerzas que posibiliten construir una sociedad libre, con respeto al ciudadano. Es el ejemplo que recibimos de algunos países vecinos, en especial de los argentinos que deciden cambiar los 70 años de peronismo por una búsqueda arriesgada y difícil que los llevará, eso esperamos, a reconstruirse. El ejemplo de Uruguay y El Salvador, hoy considerados como países capaces de albergar importantes proyectos dada la confianza que inspira su democracia y el poder de su Estado de derecho. Igual las grandes expectativas con el nuevo presidente colombiano Abelardo de la Espriella y con el recién electo presidente de Chile José Antonio Kast.

Mucho más lejos, el ejemplo de Nueva Zelanda nos alienta, un país que en un tiempo históricamente breve ha alcanzado con tenacidad y esfuerzo grandes logros. No es un país socialista, al contrario, es un desmentido sobre las falacias antipueblo atribuidas al liberalismo.

El sociólogo Rafael Quiñones nos cuenta en sus valiosos informes periodísticos cómo el gobierno de Nueva Zelanda se ocupa, es su función primordial, de garantizar el bienestar de sus ciudadanos, quienes contribuyen con su esfuerzo y laboriosidad. El gobierno neozelandés respeta a los ciudadanos. Gobernar en ese país significa lograr óptimas condiciones de vida para su gente, sin intentar imponer ideologías extrañas, ni empujar a la población a participar en situaciones conflictivas alejadas totalmente de su prosperidad. El gobierno de Nueva Zelanda se ocupa del bienestar de sus ciudadanos, veamos algunos efectos de esta misión, como nos relata Rafael:

Nueva Zelanda es un país revestido de paisajes montañosos, fastuosos lagos y extensas tierras fértiles. En este paradisíaco escenario insular, nos encontramos con una herencia colonial británica que en las últimas décadas ha logrado avanzar hacia una democracia sólida y un fortalecido Estado de bienestar, donde el ingreso per cápita es de 43 mil dólares al año y el acceso a la salud es universal y gratuito.

Además, Nueva Zelanda forma parte del Commonwealth de naciones y fue el primer país en reconocer el derecho al voto a la mujer en el mundo.

En su sistema de pensiones todos reciben una pensión a partir de los 65 años sin importar el monto de sus ingresos. No es una cantidad muy grande, pero es suficiente para subsistir. El último gobierno del partido laborista (1999-2008) introdujo un sistema en el que contribuyes de tu ingreso a la seguridad social y se te regresa cuando te retiras, pero la pensión universal se paga de los impuestos.

Los impuestos se pagan y en retorno cubren los servicios de salud pública, las pensiones y el seguro de desempleo. El acceso es universal a la salud pública; dependiendo del nivel de ingresos de la persona, el gobierno cubre toda la atención médica o solo una parte. La atención hospitalaria es gratuita para todos.

Nueva Zelanda es uno de los países mejor posicionados en la prueba PISA, la cual mide el rendimiento de alumnos de 15 años en áreas temáticas claves y otras como comprensión lectora y ciencias. El sistema de educación pública es financiado por el gobierno a través de los ingresos fiscales, el gasto público de educación es de 18,3% del PIB. La educación es gratuita para todos desde la básica hasta la media superior, las escuelas solo piden a los padres algunas contribuciones, aunque fundamentalmente es un sistema gratuito. Existen ocho universidades que figuran en los tops mundiales, cinco de ellas entre las 300 mejores. Estos son resultados de un país que escogió la democracia y la libertad. Es muy útil para nosotros los venezolanos que aprendamos de los países donde el Estado no es un enemigo, sino el fruto de una escogencia ciudadana de su liderazgo. Tenemos que buscar el impulso para unirnos, haciendo carne viva lo que más nos duele en estos tiempos. Afincándonos en las heridas que llevamos con nosotros al despertar cada día, en nuestras rutinas. Por lo pronto hagamos un listado de aquello que sabemos que hay que resolver de inmediato y que debe constituir un reclamo para los posibles futuros gobiernos:

  • Salvar la infancia abandonada, hambrienta, desescolarizada. Más de 300.000 menores de seis a diez años que no tienen posibilidad de acceder a los alimentos necesarios para desarrollar todas sus potencialidades físicas y neurológicas. Según reporta Cáritas, 41% de nuestros niños pasan el día sin comer nada; otros buscan comida en la calle en lugares inapropiados y casi todos comen menos. Susana Raffalli declara que el daño causado por la malnutrición crónica será irreversible para los cientos de miles de niños que la están sufriendo. Esto no es más ni menos que el robo del futuro de una generación que verá mermadas todas sus posibilidades de lograr sus sueños, si es que llegan a albergar alguno.
  • Generar oportunidades de regreso a los ocho millones de migrantes que han partido en busca de alguna solución para la miseria de sus hogares. Jefes de familia, caminando, sin ninguna seguridad acerca de las oportunidades que podrán encontrar, dispuestos a soportar todas las tormentas, la violencia, el desprecio de quienes son incapaces de acogerlos y comprender la dimensión de la tragedia de aquel que tiene que abandonar su familia y su país obligado por la miseria y la ausencia de oportunidades.
  • Atender, por su trascendencia, la caída casi total del sistema educativo. El fracaso educativo representado por el abandono de la escuela básica, la institución donde arranca la formación de las nuevas generaciones, escuelas en estado de abandono, muchas virtualmente cerradas. Sin maestros, en ruinas, asistiendo no más de dos días por semana. Síntomas de lo que podemos considerar la peor crisis del país.
  • Colocar entre las prioridades del proyecto país la importancia del Desarrollo Rural Integral que afecta a 11 estados, donde la única actividad económica es la relacionada con la ruralidad. Una actividad agrícola que está presente en 17 estados del país. Actualmente es un sector que no recibe créditos, desatendidos sus requerimientos de atención a temas infraestructurales, geológicos, tecnológicos, jurídicos, económicos, educativos y sin acceso a los potenciales beneficios generados por los ingresos petroleros. El Desarrollo Rural Integral es una de las más sólidas respuestas al problema de la pobreza que cubre cerca de 80 % de la población venezolana.
  • Liberar y compensar a los presos políticos aun encerrados en calabozos, sin contacto con familiares y sin ningún tipo de atención sanitaria. No puede hablarse de reconciliación, garantías políticas, ni avances hacia la democracia mientras cientos de venezolanos permanezcan tras las rejas por razones políticas. Hoy las cifras han cambiado dada la presión mundial, sin embargo, falta un camino por recorrer.
  • Atender las deplorables condiciones de los hogares dirigidos por mujeres solas en situación de pobreza. El Censo de Población y Vivienda 2020 muestra que, a nivel nacional, en 33 de cada 100 hogares, las mujeres son reconocidas como jefas de la vivienda; esto significa 11.474.983 hogares. En otros países de Latinoamérica la cifra no llega a 15% del total. Hogares carentes de capacidad protectora de su población infantil, escolar y de los incapacitados para trabajar por situaciones de salud. Dependientes de una bolsa de alimentos CLAP totalmente insuficiente para responder a los requerimientos nutricionales del hogar. Basta decir que el ingreso más bajo de Latinoamérica es el de los venezolanos. La pensión de retiro mensual solo llega a 10 dólares.
  • Venezuela, un país con una urbanización cercana a 94% con un predominio de barrios autoproducidos. La población de los barrios más populosos de nuestras ciudades alberga alrededor de 16 millones de personas, sin agua potable ni electricidad, desconectados en su mayoría de la trama de servicios urbanos (electricidad, agua, cloacas). Nunca ha sido prioridad ocuparse de integrar los barrios populares a las condiciones de habitabilidad indispensables para vivir y crecer en estos espacios de nuestro territorio.
  • Los empresarios y trabajadores que ven cerrar sus empresas o perder sus puestos de trabajo por la equivocada orientación de las políticas macroeconómicas y la orientación de leyes cuyo objetivo es obstaculizar la empresa privada. Fedecámaras calcula que unas 370.000 empresas privadas han desaparecido en Venezuela desde 1998. Esto equivale a cerca de 60% del parque empresarial que existía antes de la llegada del chavismo al poder.
  • Los periodistas sin medios de comunicación. La represión ejercida desde Conatel contra la ciudadanía ha ocasionado el cierre de más de 400 medios de comunicación. Es imprescindible cambiar su naturaleza represiva, transformar esta institución en una entidad que fomente la libertad de expresión.

El liderazgo tiene la enorme tarea de recuperar la senda de la democracia y la libertad, ya demostrado con la valiente participación del pueblo en las elecciones de 2024, donde se escogió a Edmundo González como presidente del país, con el pleno respaldo de María Corina.

Enfrentar los problemas de fondo de nuestra sociedad significa convertir al Estado venezolano en una real institución al servicio del ciudadano. Es un error trocar la institucionalidad del Estado en nuestro enemigo. La gran tarea es lograr que el Estado se constituya con base en la decisión ciudadana, que actúe como el ejemplo de Nueva Zelanda, enfocado en lograr el mayor bienestar, paz y libertad ciudadana.

El Estado oprime y roba si lo dejamos. Un presidente latinoamericano repite la frase: “Cuando nadie roba, los recursos siempre alcanzan”. Estas son las tareas verdaderas del gobierno legítimo que esperamos con ansiedad y ganas de trabajar.

 

 

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