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“Manny” Trillo, camarero de etiqueta

El sustantivo “camarero” es una metáfora de los cronistas de béisbol para sustituir “segunda base”. Describe el movimiento que hace el jugador ubicado entre primera y segunda, que “sirve” al campocorto o al inicialista.

 

 

Jesús Marcano Trillo pudo haber jugado con un tuxedo de Giorgio Armani, pocos tan elegantes. Con saltos y movimientos felinos atrapaba la pelota en el aire, como un acróbata. Si había un hombre en base iniciaba el dobleplay. Tenía habilidades extraordinarias con el guante y jugaba caribe.

Cierro los ojos para recordarlo y lo veo en su posición, con la mirada fija en la pelota, esperándola para capturarla y hacer los outs.

La bola duraba milésimas de segundo en su poder. Después de detener una sólida línea desplazándose a la velocidad de un chita, la soltaba a cualquiera de las bases con el poder y la precisión de un rifle con mira láser. No habría podido Roger Moore (el James Bond de la época), dejar más hombres fuera con tanto estilo. Trillo, Manny Trillo, tenía licencia y garbo.

Inició su carrera con los Leones del Caracas en 1968, con apenas 18 años. Fue firmado inicialmente como catcher por los Phillies, aunque terminó haciendo su debut el 28 de junio de 1973 con los Atléticos de Oakland. Podía jugar todas las posiciones del cuadro, pero su leyenda la escribió en segunda base. Llegó a ser de los mejores de su tiempo.

En 1975, con los Cachorros de Chicago, empujó setenta carreras, su tope personal, y encabezó el renglón de asistencias para un intermedista del Viejo Circuito. Fue el líder del departamento hasta 1977, cuando fue por primera vez a un Juego de las Estrellas, evento en el que participó de 1981 a 1983.

En 1978 lideró a los segunda base de la Liga Nacional en dobleplays, con noventa y nueve. Ganó tres Guantes de Oro, en medio de las hegemonías de Joe Morgan y Ryne Sandberg, con un guante para Davey López y Doug Flynn, dos nombres que pocos recuerdan. También se alzó con Bates de Plata en 1980 y 1981.

En 1980 bateó .292, convertido en una pieza clave de aquellos Phillies que consiguieron la Serie Mundial. Trillo fue el Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, bateó para .381 con cuatro empujadas en contra de los Astros de Houston.

Ese año fue el primero en su posición en la Liga Nacional en outs (trescientos sesenta), y en 1981 repitió el liderato de los camareros al dejar a doscientos cuarenta y cinco hombres fuera de circulación.

En 1982, impuso un récord de ochenta y nueve juegos consecutivos sin cometer errores. Fue una seguidilla fantástica. El único error que recuerdo premiado con una ovación fue el que detuvo la seguidilla. Trillo tuvo que quitarse la gorra y saludar a los fanáticos. Rendían tributo a las maravillosas jugadas que le vieron ejecutar durante la cadena perfecta. Ryne Sandberg le rompió después ese récord con una racha de noventa juegos sin pifias.

En aquellos días no eran tantos venezolanos como hoy en la Gran Carpa. No existía Internet a la disposición de todos como ahora, teníamos noticias de los resultados de los juegos nocturnos dos días después. Nos emocionábamos con delay, y también teníamos las transmisiones de televisión.

En esos tiempos nuestros “Cuatro Fantásticos” eran Baudilio Díaz, David Concepción, Antonio Armas y él, el “Indio” de Caripito.

Cuando la franquicia de Filadelfia cumplió cien años, su nombre apareció en el equipo de todos los tiempos junto a Richie Ashburn, Bob Boone, Larry Bowa, Steve Carlton, Del Ennis, Dallas Green, Jim Konstanty, Garry Maddox, Tug McGraw, Robin Roberts, Pete Rose y Mike Schmidt.

Para los caraquistas de al menos dos generaciones, Jesús Marcano Trillo es el primer nombre que nos viene a la mente si nos preguntan por el número “19”. Cuando lo cambiaron en la temporada 1979-1980 a las Águilas del Zulia fue inicialmente doloroso, aunque Jesús Alfaro, quien llegó en el cambio, fue un gran jugador que aportó mucho a los Leones.

Su último juego fue el 20 de mayo de 1989, el día de mi cumpleaños, pero yo me enteré al día siguiente. Fueron diecisiete temporadas en las Grandes Ligas.

El sábado 7 de marzo de 2020, los Phillies informaron desde el campo de entrenamiento en Clear Water, Florida, que Jesús Marcano Trillo será inmortalizado en el Muro de la Fama, donde para siempre se recuerda a los mejores que han vestido el uniforme de una de las divisas de mayor tradición del béisbol,  y una de las aficiones más exigentes.

Después del anuncio, tuvo un breve encuentro con los periodistas. Habló de sus años como cuáquero: “Me sentí como un novato, tenías a Pete Rose, a Larry Bowa, a Bob Boone, Mike Schmidt, estaban en las Grandes Ligas mucho antes de que yo llegara. Aprendí mucho, porque si había algo en lo que necesitaba ser mejor le preguntaba a ellos”.

En esa pared lo espera Bob Abreu, quien recibió el honor en 2019. Allí estarán todas las leyendas luciendo sus jerseys. Desde el 8 de agosto de este 2020 el Wall of Fame del Citizens Bank Park de Filadelfia será mucho mejor.

 

 

 

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