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Oswaldo Álvarez Paz / Desde el puente: Preocupación general decembrina

 

Normalmente Diciembre es un mes especial por la alegría general, la reconciliación entre quienes han tenido diferencias importantes, los reencuentros familiares desde cerca y hasta desde lejos gracias a las modernas vías de comunicación que hoy existen. La música es factor de primer orden. Danzas, contradanzas, aguinaldos y para nosotros los zulianos, la gaita es fundamental. Esta última se ha ido expandiendo progresivamente por todo el territorio nacional y hasta parte del Caribe  como contribución adicional para fortalecer el espíritu navideño.

Sin embargo, a pesar de todo eso, esta Navidad venezolana está caracterizada por una profunda y seria preocupación por el presente y por el futuro inmediato del país. Se trata del caso del Esequibo y de la pésima e increíble actuación del régimen que dirige Nicolás Maduro Moros.

Por si la deplorable situación general del país, de hambruna y pobreza, de emigración y deterioro general de todos los servicios incluida la educación a todos los niveles, fuera poco, ahora estamos a las puertas de un conflicto mayúsculo que pudiera llegar a ser “guerrerista”. Ya es algo mucho más serio y peligroso que un enfrentamiento entre dos países vecinos por la disputa de un territorio. Ahora hay participación de otras naciones y organismos continentales y mundiales que fijan posición sobre el tema Esequibo. Entre otros, la Organización de las Naciones Unidas y la Corte Internacional de Justicia para solo mencionar estos dos.

La irresponsabilidad máxima sobre la negativa expectativa existente para Venezuela está, en mi personal opinión, en las consecuencias que ha tenido la Primaria celebrada el pasado 22 de Octubre. El régimen toma conciencia del avance incontenible de María Corina Machado como candidata de la Nación a la Presidencia de la República. Entienden que un aspirante con más del ochenta y cinco por ciento de rechazo en el país no tiene ningún chance ganar en unas elecciones universales, abiertas y auténticamente democráticas. El problema es de tal naturaleza grave, que a Maduro y su combo no se les ha ocurrido nada mejor que tratar de desviar la atención de la gente a menos de un año para las elecciones. Aunque no sea la única, esta es la razón fundamental del conflicto.

Por lo que reflejan declaraciones y actitudes de Maduro y los hermanos Rodríguez entre otros, llegan al extremo de ignorar o de menospreciar a la Corte Internacional de Justicia. Deberían hacer todo lo contrario. La historia de la reclamación venezolana tiene mucho fundamento, documentación clara y suficiente para dar una gran y exitosa batalla a ese nivel. Además, Venezuela cuenta con juristas especializados sobre la materia, listos para esa jornada. Pero, hasta hoy, no sabemos ni siquiera quienes son los abogados del régimen.

María Corina avanza de manera irreversible. Maduro no podrá detener lo inevitable de su triunfo.

 

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