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Periscopio Chile – Campeones en desigualdad: no hay peor sordo que él que no quiere oír

 

El gobierno de Sebastián Piñera ingresó al Senado un proyecto de ley para retirar dinero de las Administradoras de Fondos de Pensiones, AFP, que no es un retiro del 10 % como lo habían aprobado la mayoría de los diputados, sino que es un auto préstamo con obligación del afiliado de reintegro a su AFP, y con restricciones, es decir, con letra chica, dejando a millones de chilenos fuera, y amenazando con el veto si se aprueba el proyecto de ley del Parlamento, y de recurrir una vez más al Tribunal Constitucional.

Con la intención de “hacer bien las cosas” y por la “vía institucional”, es lo que desde el gobierno aseguraron al momento de presentar un nuevo proyecto de ley en el Senado del segundo retiro del 10%, y le puso “urgencia”, ya que debe ser debatido con “discusión inmediata”. Con esta presentación, una vez más el gobierno llega tarde, y con falencias graves para ir en apoyo de millones de familias; ahora promueve que los trabajadores con su propio ahorro previsional, es decir, con su propia jubilación, paguen la crisis económica producto de la pandemia.

Una vez más la historia se repite, el gobierno presenta un proyecto de inferior calidad al que se había presentado en la Cámara de Diputados y aprobado la semana pasada por una amplia mayoría 130 votos de 155 diputados en ejercicio. El problema del proyecto de ley presentado por el gobierno es que limita el monto, ya que lo baja de 150 UF (USD$5.726) a 100 UF (USD$3.817); segundo, establece que no todos pueden retirar el fondo, solo aquellos que no tengan trabajo o que si lo tenían no era superior a 100 UF (USD$3.817); tercero, deja afuera a los trabajadores del sector público; cuarto, se paga en dos cuotas, la primera 60 días después de haber solicitado el retiro, y lo más grave, que hay que reintegrar los dineros obligatoriamente, y para colmo y para terminar con la guinda de la torta, se considera renta para todos los efectos.

El gobierno insiste con el argumento de que el proyecto de iniciativa parlamentaria es “inconstitucional” y por eso amenaza con recurrir al Tribunal Constitucional. Mientras tanto, en los últimos 9 meses las administradoras de los ahorros previsionales de 9,9 millones de chilenos y chilenas, han obtenido utilidades por $81.502 millones para sus dueños, lo que equivale a $297 millones diarios, es decir, USD$ 391.666, mientras los hogares de Chile sufren las consecuencias de la crisis sanitaria y económica.

Según cifras de la Fundación Sol “con el primer y segundo retiro de las AFP, los trabajadores podrían llegar a aportar cerca de USD$35.000 millones para cubrir la crisis, monto 7 veces mayor que los recursos que ha entregado el gobierno para apoyar a los hogares en Chile”.

Es tan triste la realidad que pareciera que el gobierno estuviera “en otra”, como dicen los jóvenes, y hace oídos sordos a lo que le dicen hasta los propios parlamentarios del oficialismo. En ese sentido, los salarios que se pagan en Chile no alcanzan para vivir: “la mitad de las personas ocupadas gana menos de $401 mil pesos (USD$529). Sólo el 13,8% supera $1.000.000 (USD$1.319) y el 82% de los mayores de 18 años están endeudados; entre 2017 y 2019, a pesar de que el país no dejó de crecer, los salarios medios cayeron más de $20.000 (USD$26)”, según estudios de la Fundación Sol.

Y si hablamos de desigualdad en Chile estas son las cifras: existen más o menos 1.800 personas, que representan el 0,01% más rico, que tienen un ingreso per cápita que supera los $576.482.429 pesos (USD$75.834), mientras la mitad (50%) de los trabajadores y trabajadoras gana $400.000 pesos o menos (USD $529).

La semana pasado los chilenos y chilenas nos enteramos que nuestro país es uno de los más desiguales en el mundo. La World Inequality Database actualizó su información a nivel mundial, y para Chile indicó que el 1% más rico ha crecido de 26,5% en el año 2000 al 27,8% en 2017, empatándonos con México, como los campeones de la desigualdad. A nivel mundial, somos los terceros, detrás de República Centroafricana y Mozambique, donde el 1% más rico se lleva el 30,9% del ingreso.

Si nos vamos al 10% más rico en Chile, también somos campeones en desigualdad, somos el país más desigual de América, con 60,2%, superados en el mundo solo por cinco países africanos: Zambia, Namibia, Mozambique, República Centroafricana y Sudáfrica.

Frente a estas nuevas cifras que demuestran cómo ha ido aumentando la desigualdad en Chile, la crisis económica y sanitaria producto de la pandemia se ha sumado a la falta de empleo y a la nula respuesta por parte del Estado para enfrentar la crisis y reactivarla; es más, pareciera que el gobierno vive literalmente en otro planeta, en otro Chile, y más encima amenaza con recurrir al Tribunal Constitucional si se aprueba el segundo retiro de fondos, y pone en juego la relación entre los poderes del Estado y la autonomía del Parlamento, desafiando a la democracia, porque lo que hicieron los diputados con el proyecto de ley del segundo retiro de fondos del 10% de las AFP, está dentro de la institucionalidad, y de los marcos legales y constitucionales que tienen los parlamentarios. Y si hablamos de economía, el primer retiro del 10% de las AFP inyectó $18 mil millones de dólares de los bolsillos de los trabajadores a la economía, reactivándola en tiempo de crisis y pandemia, así de claro y simple, los trabajadores, el pueblo de Chile, lograron estimular la economía con su propio capital y ahorro. Como dice el dicho no hay peor sordo que él que no quiere oír, ni hay peor ciego que él que no quiere ver….

 

 

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