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¿Por qué el bajonazo de Iván Duque en las últimas encuestas?

Los expertos aseguran que el repunte inicial solo fue por la emergencia del coronavirus y que el Gobierno no supo mantener la favorabilidad ganada en un principio. Exceso de presencia presidencial en televisión y lejanía con la población serían la razón de este descenso en las encuestas.

A pesar de la cuarentena por el coronavirus, el país está volviendo a la normalidad en algunas áreas. Por lo menos así ha pasado en los números de favorabilidad del presidente Iván Duque. Y es que la pandemia había subido los índices de aprobación del primer mandatario hasta el 52%, sacándolo del sótano en el que estaba con apenas 20% a finales de 2019 y comienzos de 2020. No obstante, estas cifras están volviendo a bajar con el mismo impulso.

 

En la última encuesta Gallup Poll, hecha por Invamer, la favorabilidad del primer mandatario se ubicó en 41%, descendiendo 11 puntos en cuestión de dos meses, fecha del último sondeo. El tramo más reciente de la pandemia no ha sido fácil y los rigores del encierro y la difícil situación económica han comenzado a sentirse en el acontecer nacional, y todo parece indicar que en la percepción del mandato de Iván Duque también.

 

Para los expertos, el descenso en la imagen favorable del presidente era algo más que esperado, pues el repunte solo se cimentaba en la situación de la pandemia y no en una acción puntual del Gobierno. Todos los mandatarios del continente que tomaron algunas medidas acertadas durante el inicio de la contingencia tuvieron una mirada favorable de sus gobernados en las encuestas. Sin embargo, según señalaron los conocedores de la materia, apenas pasó el temor inicial, los gobiernos que se quedaron estáticos perdieron esa favorabilidad de sus votantes.

 

Puede ver: Favorabilidad del presidente Iván Duque cae 11 puntos, según Gallup

 

“La imagen de Duque no se soporta en una imagen creíble o legítima. No tiene una credibilidad por sí misma, pero se le apareció la virgen con la pandemia. La crisis hace que toda la gente se recoja alrededor del líder y la oposición le dio tregua”, de esta manera el experto en comunicación política Carlos Andrés Arias justificó el envión positivo que tuvo el presidente en las encuestas de marzo. Sin embargo, señaló que actualmente los números cayeron porque “no se ha sabido capitalizar el empuje de la pandemia para reafirmar su narrativa”.

 

Mario Morales, profesor de la Pontificia Universidad Javeriana en comunicación política, dio una tesis en la misma línea e incluso llegó a calificar los primeros sondeos durante la pandemia como poco confiables, debido a que estaban contaminados con “el miedo y la incertidumbre”. El docente también agregó que: “No había para dónde tomar y la gente se dirigió a sus gobernantes. Ahora la gente ve ausencia de liderazgo y estás nuevas encuestas son más cercanas a la realidad”.

 

El experto en medios Omar Rincón es otro de los que se ubica en la línea de que el repunte del presidente solo fue por obra y gracia del coronavirus, “el virus obliga a que nos convirtamos fieles del gobernante”, y que el gobierno no supo sacar réditos para mantener esa favorabilidad. “La sorpresa es que solo haya caído 11 puntos, de aquí a diciembre Duque vuelve al 20% con el que comenzó el 2020”, expresó a este diario Rincón.

 

El analista político Héctor Riveros fue de los pocos que aseguró que, más allá de una posible debilidad del gobierno, los resultados de la encuesta revelada este jueves parten de un cansancio de las personas por el alargamiento de la pandemia: “Ya llevamos cuatro meses y no se ve la luz al final del túnel. El efecto económico le pegó al gobierno porque juega con el pesimismo de la gente”.

 

Lea más: Coronavirus dispara aprobación de Duque y se trepa hasta el 52 %.

 

Un punto en el que todos los consultados concuerdan es que al presidente le está jugando una mala pasada sus apariciones diarias en televisión. Lo que en principio fue un acierto, ahora está haciendo que la ciudadanía se sature del primer mandatario y apague el televisor a la hora de su alocución diaria.

 

“El programa es un bumerang, lo mostró como un líder a cargo y ahora sale a mostrar sus contradicciones”, comentó el profesor Morales. En esta línea, Omar Rincón aseveró que se está abusando del papel de presentador del presidente y se le olvidó al gobierno que, más allá de un buen orador, el país necesita alguien que esté gobernando.

 

Riveros también hizo una dura crítica a la presencia del presidente en televisión en los últimos días: “La lora repetitiva del presidente en pantalla terminó exponiéndolo más de lo que debía. Al principio era bueno, pero ahora se volvió una propaganda repetitiva en la que la gente cree poco”.

 

“Hay una sobreexposición de la imagen del presidente. Después de 100 días sin tener una información contundente o que dé un valor agregado generó un desgaste de su imagen pública. Por querer más hicieron muchos menos.”, añadió Arias en un mismo sentido.

 

En este apartado, el experto en comunicación política aseguró que el país está agotado ante un formato repetitivo que no está entregando nueva información. Según Carlos Arias, la emisión en redes sociales tampoco ha servido debido a que el gobierno solo trasplantó el formato televisivo al mundo digital y se le olvidó que en estos entornos es común la retroalimentación y la interacción. Este hecho se vería reflejado en la baja sintonía de los últimos días, donde ni siquiera los miembros del gobierno estarían haciendo una “operación sardina” para subir los números de visualización.

 

Varios de los expertos aseguraron que al presidente también se le reprocha, ahora último, su falta de respuesta y diálogo con la ciudadanía. Gran parte de los consultados coincidieron en que el presidente se ha escudado en salir diariamente por televisión para dar la imagen que está respondiendo, pero, al negar las preguntas y las intervenciones de la prensa, el primer mandatario no está escuchando las verdaderas inquietudes de la población y mucho menos las está solucionando.

 

“Un presidente que no da declaraciones y que no se expone genera desconfianza. ¿Por qué no responde lo que estoy preguntando? ¿Por qué no responde por los temas del COVID?”, señaló Arias, que agregó que el presidente desaprovechó las ventajas de diálogo que tienen las redes sociales por donde sus alocuciones se están transmitiendo.

 

Otro silencio presidencial que estaría afectando la imagen del Ejecutivo en las encuestas, según los expertos, es el relacionado con los escándalos, varios de ellos ocurridos en fechas anteriores y durante los sondeos (19 al 30 de junio). Las violaciones a menores de edad indígenas por parte del Ejército, los escándalos de su gabinete -sobre todo el de la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez y su hermano condenado por narcotráfico- y la Ñeñepolítica le estarían pasando una cara factura al presidente por no salir a medios a comparecer.

 

Para Mario Morales: “Por más que Duque no toque el tema, le está quitando credibilidad el tema de la Ñeñepolítica. Esos escándalos le están dando duro. Los desaciertos rimbombantes de la vicepresidenta y las actuaciones del fiscal como salvaguarda del presidente también lo han afectado”. Según el docente, esto se soporta en que, de acuerdo con la encuesta, los colombianos ven nuevamente con más preocupación la corrupción que la pandemia.

 

Rincón también consideró que los recientes escándalos, incluyendo los del fiscal Francisco Barbosa -muy cercano al presidente-, han golpeado la imagen del primer mandatario y su gobernabilidad: “Se les acabó cualquier discurso ético. El mejor análisis a largo plazo es que con ese fiscal, ese presidente y ese comisionado se está sembrando la candidatura de Petro”.

 

En este punto, Arias aseguró que el presidente cometió un error al salir a defender a capa y espada a la vicepresidenta, pues se llevó “toda el agua sucia”. Para el experto en comunicación política, el gobierno rompió la regla tácita de que los triunfos son del presidente y los escándalos son de sus subalternos. Esto habría repercutido en la imagen presidencial en los últimos días.

 

Riveros disintió de esta postura mayoritaria y aseguró que no existían los elementos suficientes para decir que el resultado en las encuestas tenía que ver con los escándalos que rodearon al Ejecutivo en los últimos días. Sin embargo, este resaltó que los sondeos sí permitieron observar que los escándalos golpearon tanto la imagen de la vicepresidente como la del Ejército.

 

La favorabilidad presidencial también estaría siendo afectada, según los consultados, por la falta de contacto del presidente con la población durante la pandemia. Mientras los ministros están recorriendo regiones para llevar ayudas y escuchar a la población, el primer mandatario abandonó cualquier cercanía con los territorios y solo se le ha visto a través de los programas de las 6 de la tarde.

 

Los programas vespertinos muestran “un presidente confinado, que está distanciado frente al resto de funcionarios que sí están poniendo la cara. El presidente se encerró para no darle la cara al país para no correr el riesgo que sí están corriendo los ciudadanos”, declaró Morales, que aseguró que a la población le está llegando el mensaje de que Iván Duque “le queda fácil abrir el país y poner a todos en riesgo porque él sigue escondido”.

 

Algunos de los consultados acusaron a Iván Duque de falta de empatía en el mensaje que envió a la población en general y que le estaría costando más de 1/3 de la popularidad ganada. “Al ciudadano le afecta que el presidente se ponga en la piel de los empresarios y no la de los ciudadanos”, aseveró Rincón, que dejó entrever que las últimas determinaciones presidenciales daban a entender que se buscaba el privilegio de los empresarios y no de la ciudadanía en general.

 

Arias se unió a este planteamiento y señaló que el presidente perdía más en este campo al compararse con la acción de algunos mandatarios locales. “El presidente no demostró empatía. La gente quería sentir a un líder amigo. Por muy populista que se veía Claudia López y los otros que salieron a las calles, eso sirvió para que la gente sintiera que su líder estaba con ellos”.

 

El experto agregó que el presidente parecía no solidarizarse con las causas pequeñas de la población y eso se soportó en que no se ha desplazado hasta el momento a los territorios, sino que se refugió en el Casa de Nariño. Aquí, Arias afirmó que es un pésimo mensaje que todos los días el presidente aparezca con los implementos de bioseguridad -mascara y gel antibacterial- sin usar mientras que sus funcionarios y la población en general se están arriesgando a contagiarse con el virus para reactivar la economía del país.

 

Aunque los números todavía son positivos frente al inicio de año, las últimas encuestas muestran que el gobierno ha comenzado a gastar las rápidas ganancias en popularidad fruto de la pandemia. Esto es un termómetro de una población que se enfrenta una inminente crisis económica y que no ha encontrado las respuestas en el gobierno, como en un principio. ¿Podrá el gobierno darle vuelta y volver a los índices de favorabilidad del comienzo de la contingencia?

 

 

 

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