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Italia endurece las medidas para los extracomunitarios: cuarentena y test a los pasajeros después de aterrizar

Hay una veintena de brotes en el país y cunde la alarma entre los presidentes regionales, que piden al gobierno potenciar los controles en las fronteras

Italia endurece aún más las medidas contra el coronavirus, en particular para los extracomunitarios. Son una veintena los brotes de Covid-19, extendidos del norte al sur del país, suscitando alarma y preocupación en las autoridades. Los presidentes regionales piden al gobierno que potencie los controles en las fronteras. Italia decidió el pasado martes imponer la cuarentena obligatoria de 14 días y la vigilancia sanitaria para todos los ciudadanos procedentes de países fuera del área Schengen, incluidos los 15 considerados seguros en la lista aprobada ese mismo día por la Unión Europea. Ahora se plantea la hipótesis de realizar pruebas a los pasajeros después de su aterrizaje en Italia. La urgencia de controlar más las fronteras está motivada porque los últimos casos de contagios han sido causados, sobre todo, por ciudadanos procedentes del exterior, tanto extranjeros como italianos, que salieron de Italia por trabajo y al retorno no respetaron la obligación de la cuarentena. Algunos casos son especialmente llamativos. Por ejemplo, ha indignado la historia de un empresario italiano que se contagió en Serbia: a su regreso a Vicenza, en la región de Véneto, rechazó la hospitalización y realizó una vida normal a pesar de los síntomas, llegando a contagiar a varias personas hasta que, finalmente, empeoró y tuvo que ser hospitalizado en reanimación.

Curiosamente, este nuevo foco se produce en Véneto, una de las regiones que mejor supo contener la difusión del virus. Ese buen control de la epidemia motivó que el presidente de la región del Véneto, Luca Zaia, de la Liga, urgiera al gobierno a levantar cuanto antes las medidas restrictivas. Zaia ha cambiado y ahora sus mensajes son para exigir «máxima prudencia», pidiendo al gobierno, junto a otros presidentes regionales, nuevas ordenanzas, endurecer las denuncias e hipótesis de nuevas «zonas rojas». El presidente del Véneto firmará este lunes una norma para obligar a quien está infectado a permanecer aislado, sin excluir la hospitalización obligatoria para los casos más graves. Esta medida ha sido ya impuesta en Toscana, región que ha previsto transferir en «albergues sanitarios» a los extranjeros que viven otras personas y pueden infectar a familiares o amigos.

En la nueva ordenanza del Véneto se establece la obligación de denunciar a quien viola la cuarentena. El ministro de Sanidad, Roberto Speranza, apoya el endurecimiento de las sanciones: «Ya hoy si una persona contagiada no respeta las normas puede ser castigada con pena de prisión hasta 18 meses. Estamos trabajando en estos momentos para endurecer estas medidas». El profesor Andrea Crisanti, director del departamento de virología de Padua, que adquirió fama internacional por contener la epidemia en el Véneto, hace hoy una advertencia: «Los brotes serán más frecuentes en octubre y noviembre. Lo más importante es dar mensajes claros a los italianos sin decir mentiras. Hay que decir que existe el riesgo, que no estamos en una burbuja y que los comportamientos de distanciamiento social y el uso de mascarillas no deben abandonarse».

 

 

 

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