Ramón Peña / En pocas palabras: Mythos
El desarrollo de la inteligencia artificial (IA), como había sido advertido, ya hace realidad inquietantes dispositivos potencialmente perturbadores. Como un ejemplo concreto, esta semana la corporación estadounidense Anthropic ha revelado que su nuevo modelo de IA, llamado Mythos, es capaz de detectar y aprovecharse de las fallas y vulnerabilidades ocultas en sistemas de software utilizados por bancos, sistemas de agua, redes eléctricas o por el gobierno de cualquier país del mundo.
Ante tal riesgo, Anthropic convocó a organizaciones estadounidenses fundamentales como Amazon, Open IA, Google y otras a investigar y desarrollar soluciones que protejan las vulnerabilidades identificadas por el modelo.
Se trata de un nuevo atributo susceptible de ser aplicado con fines delictivos y que cobraría también importancia como un recurso militar estratégico. La IA, como es sabido, ya es un componente clave de la carrera armamentista entre las naciones líderes.
Se afirma que las facultades del modelo estadounidense apuntan a un nuevo paradigma en la naturaleza de las ciberamenazas contra la seguridad de otra nación. Cabe aquí recordar que son frecuentes los ciberataques de Rusia contra Europa. No es de dudar que Rusia y China intentarán reproducir un dispositivo similar por algún medio. No hay normas que regulen la proliferación de modelos de IA, en una carrera comparable con la competencia por el poder nuclear emprendida hace ochenta años y potencialmente tan amenazante como aquella.
Lamentablemente, el desarrollo de la inteligencia artificial, nueva pieza maestra del conocimiento y de alcance todavía insospechado, queda al arbitrio particular de cada nación poderosa. El proceso se aleja cada día más de un deseable esfuerzo mancomunado para beneficio de toda la humanidad. En su lugar, persevera el mismo criterio oportunista del homo unsapiens que dispuso de buena parte de los avances científicos durante el Siglo XX.
