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Reinaldo Escobar: Una inocente caricatura

Lleva tiempo y consume energías analizar el tabloide especial Cuba y su desafío económico y social, confeccionado por el Ministerio de Economía y Planificación, donde se traza la estrategia «para el impulso a la economía y el enfrentamiento a la crisis mundial provocada por el covid-19». La lectura del título ya aburre.

Quizás sea más significativo observar con atención una caricatura firmada por Martirena (Alfredo Martirena Hernández) que ilustra el texto y que muestra a un funcionario delante de un gráfico donde se refleja el comportamiento de la economía nacional.

El caricaturista devela lo que el tabloide esconde y advierto que no creo que lo haya hecho con un ánimo subversivo.

Con la mano derecha el burócrata aprieta contra su pecho los documentos donde se supone vienen detallados los planes de la economía nacional: la amasada información que le proporciona poder y autoridad

 

La descripción del funcionario aquí dibujado es la de un hombre cercano a los 50 años, con notable sobrepeso, enfundado en una de esas guayaberas que tipifican a los miembros de la nomenclatura oficial. El color gris azulado de su piel, los ojos cerrados y los labios inexpresivos reflejan una persona carente de convicción, obediente y al mismo tiempo despótica.

Con la mano derecha el burócrata aprieta contra su pecho los documentos donde se supone vienen detallados los planes de la economía nacional: la amasada información que le proporciona poder y autoridad. En la izquierda sostiene una flecha roja de las que se usan como vector de crecimiento en los gráficos estadísticos.

La flecha tiene tres «momentos» ascendentes y dos descendientes pero estos últimos nunca llegan a coincidir en su caída con el punto de arranque de la ascensión anterior. Se trata de una subida con pausas, pero continua. Es el reflejo gráfico del triunfalismo y, para colmo, su tendencia ascendente depende de la posición en que, a su antojo, el funcionario coloque la flecha controlada por su mano izquierda. De esa forma, además de triunfalista, la escena refleja otro de los males que caracterizan el actuar de quienes mandan en Cuba: el voluntarismo.

Todo eso y más está presente en los conceptos expuestos en este tabloide especial, donde se saltan «detalles», como explicar cómo y cuándo se llevará a efecto finalmente la unificación monetaria, y donde faltan las ansiadas precisiones sobre cómo se harán realidad las pequeñas y medianas empresas: «Se iniciarán los pasos» para su constitución y, en la etapa actual, «se definirán los indicadores a tomar en cuenta».

No sé si estoy viéndolo todo con malas intenciones o si se debe a que aprendí a leer antes de la revolución

Aquí, la «letra pequeña» aparece al final como premio para quienes llegaron a leérselo todo. Allí están, insolentes e irrespetuosas, las primeras líneas de las conclusiones donde se advierte de que «la implementación de esta Estrategia nos conducirá a estar en condiciones más favorables para los análisis que se deben realizar en el 8º Congreso del PCC», que, como se sabe, habrá de realizarse, si la pandemia lo permite, en abril de 2021.

Invito a los estudiosos a que no dejen de mirar con atención las ilustraciones, no solo esta que aquí se disecciona, sino también aquella en la que la Isla aparece colgada de un globo inflado con corazones; la otra, donde Cuba se representa como los filamentos de un bombillo, o sea un «farol»; la que pone a un obrero necesitado de prismáticos para ver el tema salarial; o aquella, donde el mismo funcionario gris debe apagar su cerebro para poder ahorrar combustible.

No sé si estoy viéndolo todo con malas intenciones o si se debe a que aprendí a leer antes de la revolución.

 

 

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