DictaduraEconomía

Se desploma el dólar en Cuba… ¿y los precios?

El valor de la moneda estadounidense lleva más de diez días desinflándose en Cuba, sin embargo, el precio de sobrevivir sigue inamovible e incluso subiendo. ¿Qué está pasando?

Billetes de 100 dólares americanos.
Billetes de 100 dólares americanos. ALEXANDER MILS UNSPLASH

 

 

El valor del dólar lleva más de diez días desinflándose en Cuba, sin embargo, el precio de sobrevivir en la Isla sigue inamovible e incluso subiendo, para sorpresa y desilusión de muchos que cifraron sus esperanzas —una vez más— en las mentiras oficiales.

El mito promovido por los terminales castristas —para propaganda no faltan recursos— fue que el encarecimiento de la vida se debía a que nigrománticos especuladores inflaban artificialmente el valor del dólar, conjurados con El Toque y seguramente la CIA, para destruir la Revolución a golpe de inflación. De esa fábula lógicamente se deducía que, si el dólar bajaba, todo lo demás bajaría… pero no ha sido así, y la amargura de tal desilusión ha calado en una sociedad traumatizada de verse obligada a vivir calculando como pagará el próximo cartón de huevos.

Pero la ilusión de que los precios mejorarían cuando el dólar bajase se esfuma a medida que la moneda verde cae a la misma velocidad que la utopía socialista frente a la realidad, sin que el dichoso cartón de huevos se aleje de los 3.000 pesos, ¡más de medio salario!, quedando en la psiquis colectiva una molesta sensación de «¿y ahora qué?», un estado de indefensión extremadamente estresante donde se es consciente de que el problema ni está en tus manos, ni va a mejorar.

La ansiada bajada de pecios no ha sucedido porque muchos negocios privados han estado sufriendo durante meses la estrepitosa devaluación del peso, imposibilitados de subir sus precios de venta —costos de menú— al mismo ritmo en que se encarecía la divisa que necesitaban para reponer sus mercaderías importadas, con lo que el margen de beneficio —verdadera guía de la salud empresarial— se fue achicando aun cuando vendiesen más caro.

¿Y ahora que el dólar baja se quiere que ellos bajen los precios? ¿Se comieron las duras y ahora se desea que, solidariamente, rechacen las maduras de hacer beneficios extraordinarios? Solo quien no comprenda la naturaleza humana —o aquellos dictadores que pretenden doblegarla— pueden imaginar que una sociedad funciona solo a base de «solidaridad», sin intereses.

Los negociantes, en primer lugar, tendrán que deshacerse de los stocks comprados con el dólar caro; luego, «curarse» las heridas de estos meses funestos, acumulando amplios márgenes de beneficio que les proporcionen seguridad en la prevalencia de sus emprendimientos. Solo dentro de algún tiempo comenzarían a bajar los precios debido a la competencia que, en el caso cubano, dada la escasa competencia que el sistema permite, sería un tiempo bien largo.

Pero que nadie vuelva a ilusionarse todavía, pues ni siquiera a largo plazo bajarán los precios, ya que el dólar no está realmente cayendo, que sería el efecto de una revaloración de la moneda nacional gracias a una economía más sana. Lo que estamos atestiguando es apenas un ajuste transitorio tras un pico especulativo y, en menos tiempo del que tomaría a los mecanismos de competencia inducir una bajada de precios generalizada, el dólar comenzará nuevamente a subir.

¿Que sentido económico tiene bajar los precios hoy, cuando se sabe que dentro de unos días, probablemente no más de otro par de semanas, el dólar comenzará un nuevo encarecimiento?

Nadie confía en que la corrección que está sufriendo el valor de las divisas vaya a mantenerse a largo plazo, porque nadie confía en que esté mejorando la economía nacional, porque nadie confía en quienes dirigen este país.

El estrechamiento de los márgenes de beneficio causado por la racha alcista del dólar, es una de las razones de que esa ola se detuviera. Menores beneficios implicaron menor inversión en mercadería para revender —que es el negocio con mayúscula en Cuba—, lo que agregada y paulatinamente contrajo la demanda de dólares, pero en cuanto esos márgenes de beneficio empresarial se recuperen, se recuperará la demanda de dólares y, nuevamente, el precio de este volverá a subir, poniéndose punto final a los humos vendidos por la Mesa RedondaCon FiloCubadebate y la legión de clarias.

Entiéndase esto para que no nos vuelvan a vender espejismos: los precios de todo lo que necesitan los cubanos para sobrevivir un día más en el infierno tropical, independientemente de cómo se balancee el dólar, seguirán subiendo por la combinación de escasez crónica y desequilibrios macroeconómicos que provoca el castrismo, en su afán de sostener su reino sobre nuestras ruinas. No es el dólar el que tiene que caer para que esto mejore, es el Gobierno.

 

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