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Yoani Sánchez: La lista negra se actualiza

Todos los modelos autoritarios y cerrados al cambio han tenido su lista de lecturas prohibidas, de autores censurados y de textos proscritos. Desde la inquisición, pasando por el nazismo, hasta llegar a la estricta censura soviética, estos modelos de control ciudadano han necesitado de acotar los límites del conocimiento humano y, por ende, de la palabra escrita. Al castrismo no le ha faltado en estas seis décadas su lista negra, su relación de estigmatizados ni su castigo al que se acerca a ciertos títulos desterrados del panteón de los confiables.

Así ha pasado con la literatura, con autores de la talla de Guillermo Cabrera Infante o Reinaldo Arenas; con músicos como Celia Cruz y Paquito de Rivera… y, claro está, con medios de prensa independientes. Esta semana, la lista de sitios digitales que incomodan al oficialismo cubano ha vuelto a ampliarse y ahora incluye a El ToquePeriodismo de BarrioLa Joven Cuba y hasta OnCuba. Nuevas incorporaciones al glosario de los prohibidos. Algunas emisoras y blogs acompañaron la información encabezándola con una advertencia: «Para los ingenuos, para los desinformados, para los que todavía creen que la guerra mediática contra Cuba es un cuento digital».

 

Es un honor estar en esa lista de los prohibidos, pero además las autoridades incurren en una torpeza infinita al difundir una relación de medios que no deben ser leídos. Nada hay tan atractivo como lo prohibido

Porque para todo autoritarismo los ciudadanos son como niños ingenuos a los que hay que decirles qué hacer, qué leer, qué comer, cómo pensar. Un modelo paternalista y controlador como el cubano no puede aceptar que los individuos elijan la manera en que se informan. Asumir esa realidad sería como reconocer que el sistema fracasó, que ese hombre nuevo creado en los laboratorios de la alquimia social, adoctrinado desde pequeño y obligado a comportarse como un soldado o como un monje, ahora quiere decidir qué lee, qué escucha y qué ve.

El listado de páginas prohibidas actualizado esta semana, incluye también la lista de los censurados hace algún tiempo, entre ellos el diario 14ymedio que hacemos un grupo de colegas desde dentro de Cuba. Es un honor estar en esa lista de los prohibidos, pero además las autoridades incurren en una torpeza infinita al difundir una relación de medios que no deben ser leídos. Nada hay tan atractivo como lo prohibido.

Ahora, los lectores tienen un registro detallado de dónde deben buscar, por qué canales deben informarse, cuáles direcciones webs deben visitar y cuál contenido no deben perderse. La censura es terrible y peligrosa pero también torpe. Prohibiendo termina consagrando, persiguiendo termina legitimando, quemando libros en la hoguera o bloqueando páginas digitales termina encumbrándolas y haciéndolas más visibles y visitadas. Ha pasado en muchas ocasiones a lo largo de la Historia y está pasando también con el castrismo.

 

 

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