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Al régimen cubano le duele que el Nobel de la Paz 2021 no fuera para su negocio de explotación de médicos

La Habana cuestiona el galardón a los periodistas Dmitry Muratov y María Ressa y dice que 'reciben dinero desde el exterior'.

El diario oficial Granma dejó claro este lunes que el Premio Nobel de la Paz 2021 le dolió al régimen de La Habana porque, pese a la fuerte campaña para postular a los médicos cubanos al galardón, la brigada Henry Reeve no recibió el reconocimiento. El Comité Noruego del Nobel eligió a los periodistas independientes Dmitry Muratov y María Ressa «por su valiente lucha por la libertad de expresión en Filipinas y Rusia«.

El periódico del Partido Comunista insinuó que el Comité del Nobel decidió bajo «manipulación» y siguiendo «intereses políticos y factores subjetivos».

El Nobel de la Paz a Muratov y Ressa supone un doble varapalo para el régimen cubano, por su represión a los periodistas independientes y censura a la prensa no controlada por el Partido Comunista de Cuba (PCC), y por sus intentos de que el galardón fuera concedido a los médicos que envía a misiones en el exterior en condiciones que violan sus derechos laborales, humanos y libertades fundamentales, y que han sido calificadas como una forma moderna de esclavitud.

El periodista oficialista Elson Concepción Pérez dijo que el Premio Nobel de la Paz 2021 «pudiera considerarse un mal ejemplo en la credibilidad de la institución noruega«. Añadió que «no es la primera vez que sucede, lamentablemente» y consideró que las elecciones de Muratov y Ressa fueron «decisiones manipuladas que lastiman el concepto de paz».

Concepción cuestionó que los periodistas ganaran por sus esfuerzos para salvaguardar la libertad de expresión. «Y no faltó la conclusión injerencista y falta de veracidad: ‘por su trabajo por la libertad de prensa y para denunciar los abusos de poder en Filipinas y Rusia, respectivamente’. El jurado ha reconocido su ‘lucha valiente’ para ‘defender los derechos humanos y la libertad de expresión’ en sus países, según expresó la presidenta del Comité, Berit Reiss-Andersen», dijo.

«Dmitry Muratov es cofundador del diario independiente ruso Novaja Gazeta, y María Ressa fue jefa de CNN en dos capitales del sudeste asiático (Manila y Yakarta), y su medio de prensa, Rappler, recibe dinero desde el exterior, principalmente de la organización estadounidense NED. En ambos casos, coincide la existencia de un oscuro financiamiento para sus propósitos por parte de la USAID«, agregó la vocera del régimen en la misma línea obsesiva con el dinero recibido por activistas tanto en Cuba como en países afines a La Habana.

El régimen cubano, que prohíbe desde la Constitución la libertad de prensa, persigue a los periodistas independientes y roba sus equipos, trata de impedir también cualquier tipo de ayuda que estos puedan recibir para realizar si trabajo e informar sobre la parte de la realidad cubana que el castrismo intenta silenciar.

Por otra parte, Concepción alabó el supuesto «aval mundial» del contingente de médicos y enfermeros cubanos Henry Reeve: «Ellos han brindado su misión solidaria en más de cien países y forman parte de los 50 destacamentos médicos que durante la pandemia de la Covid-19 han colaborado en unos 40 países».

«Han sido acreedores del gran honor de que se les haya conferido el Premio a la Paz de los Pueblos (People´s Peace Awards), refrendado por la firma de más de cien organizaciones y 40.000 personas en Estados Unidos», apuntó.

Sin embargo, el periodista oficialista omitió en su texto las condiciones de explotación que sufren los médicos enviados a otro países, a quienes La Habana quita como mínimo el 75% de los salarios que pagan los países de destino y que constituyen el mayor negocio del régimen.

Las denuncias por la explotación de los médicos han sido aceptadas incluso por dos relatoras de la Organización de Naciones Unidas (ONU), que pidieron explicaciones al régimen de La Habana.

Las condiciones que sufre el personal de la salud en las llamadas «misiones» fueron denunciadas también en una carta al Comité Noruego del Nobel por un grupo de médicos, enfermeros y otros especialistas. «Si cesamos nuestras labores o protestamos, sufrimos represalias que incluyen, según lo decretado por Ley, hasta ocho años de prisión y el impedimento de entrar en nuestro país, Cuba, por al menos ocho años o de que nuestras familias puedan salir de Cuba para unirse con nosotros en el extranjero», apuntaron.

 

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