DeclaracionesDemocracia y Política

Ante la rabieta de Trump, Pelosi se lleva el televisor.

Decir que la Portavoz de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi (D-Calif.), ha dominado el arte de tratar con el presidente Trump sería quedarse corto. Ella le enmendó la plana en la Oficina Oval ante la televisión en vivo y aprobó proyectos de ley de gastos para reabrir el gobierno, reforzando así la responsabilidad de Trump por el cierre. Para colmo, se está llevando el televisor del presidente. Más precisamente, en respuesta a la rabieta de Trump, que ya dura casi un mes, ella le ha dicho que  no tendrá su discurso sobre el Estado de la Unión el 29 de enero.

En una carta a Trump, ella señala: «Durante el siglo XIX y hasta la presidencia de Woodrow Wilson, estos mensajes anuales del Estado de la Unión fueron entregados al Congreso por escrito. Y desde el comienzo de la moderna elaboración presupuestaria en el año fiscal 1977, nunca se ha pronunciado un discurso sobre el Estado de la Unión durante un cierre del gobierno». Luego explica que tanto el Servicio Secreto de Estados Unidos como el Departamento de Seguridad Nacional, que están a cargo de la seguridad, «no han recibido fondos desde hace 26 días – con departamentos críticos atados de pies y manos por los permisos laborales temporales«. Teniendo en cuenta todo eso, no es posible que podamos tener el discurso, destaca Pelosi.

La Portavoz de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi (demócrata de California), habla el 11 de enero con los periodistas después de que la Cámara de Representantes aprobara un proyecto de ley que exige el pago retroactivo de todos los trabajadores del gobierno una vez que finalice el cierre parcial.  (J. Scott Applewhite/AP)
 Concluye: «Sugiero que trabajemos juntos para determinar otra fecha adecuada para este discurso, después de que el gobierno haya reabierto, o para que usted considere entregar su discurso sobre el Estado de la Unión por escrito al Congreso el 29 de enero». (Voto por entregarlo por escrito.)

Uno se pregunta por qué los demócratas consideraron reemplazarla. Ella sabe que tiene poder, lo despliega de buena gana y con mucha habilidad y, como ha dicho, como madre de cinco hijos sabe cómo manejar las crisis de un niño pequeño. También sabe qué es lo que más le gusta a Trump: la atención y las cámaras de televisión. (Hay que recordar que él no pudo soportar que ella fuera el centro de atención el 3 de enero, así que se sintió obligado a entrar a la sala de reuniones de la Casa Blanca, pero sin contestar preguntas).

En última instancia, el poder de Pelosi se basa en la unidad de sus congresantes y de la base demócrata, y en la disminución del poder y la popularidad del presidente. Según la última encuesta del Pew Research Center, «la mayoría de los estadounidenses (58%) siguen oponiéndose a la expansión sustancial del muro fronterizo, mientras que el 40% está a favor de la propuesta. . . . La abrumadora mayoría de los demócratas liberales (97%) y de los demócratas conservadores y moderados (89%) se oponen a la expansión del muro fronterizo». El fallido discurso de Trump en el Despacho Oval muestra que es incapaz de mover a la opinión pública. Su manejo del cierre gubernamental le ha hecho merecedor de valoraciones muy negativas:

En general, sólo el 36% del público aprueba la forma en que Trump está manejando las negociaciones sobre el cierre del gobierno, incluyendo el 23% que dice que está muy de acuerdo. Cerca de seis de cada diez (61%) desaprueban el enfoque de Trump en las negociaciones, incluyendo el 53% que dicen que lo desaprueban fuertemente. . . .

Las opiniones sobre la conducta de los líderes demócratas en las negociaciones sobre el cierre el gobierno son algo más positivas que las opiniones sobre Trump o los líderes republicanos. Aún así, más desaprueban (53%) que aprueban (43%).

En las evaluaciones de cómo cada uno está manejando las negociaciones del cierre, Trump obtiene opiniones más fuertes que los líderes demócratas y republicanos del Congreso. En general, el 75% de los adultos caracterizan su opinión sobre el manejo de Trump de las negociaciones de cierre como fuertemente desaprobatorio (53%) o fuertemente aprobatorio (23%). En comparación, sólo alrededor de la mitad de los estadounidenses ofrecen evaluaciones fuertes de cómo el liderazgo del Congreso en ambos partidos está manejando las negociaciones.

Mientras tanto, el índice de aprobación general de Trump es de un magro 37 por ciento. «El apoyo de Trump entre los republicanos y simpatizantes republicanos sigue siendo alto (80% lo aprueban), mientras que casi todos los demócratas y los cercanos a los demócratas (96%) desaprueban su desempeño en el cargo. La brecha partidista en la aprobación del trabajo de Trump es mayor que la de cualquier presidente en más de seis décadas.”

En resumen, Pelosi cuenta con el pleno apoyo de su partido y con el apoyo de una gran mayoría del país. A diferencia de Trump, muchos no ven el muro como un problema grave, pero el 58 por ciento ve el cierre como un asunto «muy serio».

No sabemos cómo terminará esto, pero si el cierre crea un serio peligro para la seguridad o afecta negativamente a una gran parte de la economía, no hay duda de quién va a tener la culpa. Y Pelosi lo sabe.

Traducción: Marcos Villasmil


NOTA ORIGINAL:

The Washington Post

Facing Trump’s tantrum, Pelosi takes away the TV

Jennifer Rubin

To say House Speaker Nancy Pelosi (D-Calif.) has mastered the art of dealing with President Trump would be a gross understatement. She fact-checked him in the Oval Office on live TV and passed spending bills to reopen the government, thereby reinforcing Trump’s responsibility for the shutdown. To top it off, she’s taking away the president’s TV. More precisely, in response to Trump’s nearly month-long temper tantrum, she has told him he won’t get his prime-time State of the Union address on Jan. 29.

In a letter to Trump, she writes, “During the 19th Century and up until the presidency of Woodrow Wilson, these annual State of the Union messages were delivered to Congress in writing. And since the start of modern budgeting in Fiscal Year 1977, a State of the Union address has never been delivered during a government shutdown.” She then explains that both the U.S. Secret Service and the Department of Homeland Security, which are charged with security, “have not been funded for 26 days now – with critical departments hamstrung by furloughs.” Given all that, we couldn’t possibly have the speech, she says.


House Speaker Nancy Pelosi (D-Calif.) talks to reporters after House passage of a bill requiring retroactive pay for all government workers once the partial shutdown ends, at the Capitol in Washington, on Jan. 11. (J. Scott Applewhite/AP)

She concludes: “I suggest that we work together to determine another suitable date after government has re-opened for this address or for you to consider delivering your State of the Union address in writing to the Congress on January 29th.” (I vote for delivering it in writing.)

You wonder why in the world Democrats ever considered replacing her. She knows she has power, she willingly and skillfully deploys it, and, as she has said, as a mother of 5 children, knows how to handle a toddler’s meltdown. She also knows what Trump craves most — attention and TV cameras. (Remember, he couldn’t stand it when she had the limelight on Jan. 3 so felt compelled to enter the White House briefing room — buttake no questions.)

Ultimately, Pelosi’s power rests on the unity of her members and the Democratic base — and the president’s dwindling power and popularity. According to the latest Pew Research Center poll, “the majority of Americans (58%) continue to oppose substantially expanding the border wall, while 40% favor the proposal. . . . Overwhelming shares of both liberal Democrats (97%) and conservative and moderate Democrats (89%) oppose expanding the border wall.” Trump’s failed Oval Office speech shows he’s unable to move public opinion. His handling of the shutdown has earned him harshly negative ratings:

Overall, just 36% of the public approves of how Trump is handling negotiations over the government shutdown, including 23% who say they strongly approve. About six-in-ten (61%) disapprove of Trump’s approach to the negotiations, including 53% who say they strongly disapprove. . . .

Public views of Democratic leaders’ handling of the shutdown talks are somewhat more positive than views of Trump or GOP leaders. Still, more disapprove (53%) than approve (43%).

In evaluations of how each is handling shutdown talks, Trump elicits stronger opinions than Democratic and Republican congressional leaders. Overall, 75% of adults characterize their opinion of Trump’s handling of the shutdown negotiations as either strongly disapproving (53%) or strongly approving (23%). By comparison, only about half of Americans offer strong evaluations of how congressional leadership in both parties are handling the negotiations.

Meanwhile, Trump’s overall approval rating is a puny 37 percent. “Trump’s support among Republicans and Republican leaners remains high (80% approve), while nearly all Democrats and Democratic leaners (96%) disapprove of his job performance. The partisan gap in Trump’s job approval is wider than for any president in more than six decades.”

In short, Pelosi has the full support of her party and a sizable majority of the country behind her. Unlike Trump, many don’t view the wall as a dire issue, but 58 percent do see the shutdown as a “very serious” matter.

We don’t know how this will end, but should the shutdown create a serious safety hazard or take a big chunk out of the economy, there is little doubt who’s going to get the blame. And Pelosi knows it.

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