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Arte, geometría, fervor en algunos templos del Japón

En julio de 1998 salió un artículo en la revista Investigación y Ciencia, llamado «Geometría en los templos del Japón». Lo leí, le saqué una fotocopia y lo guardé. El artículo fue escrito para matemáticos, pero ofrece una lectura instructiva y amena. En ese momento no supe por qué me había cautivado, por qué quería…

 

En julio de 1998 salió un artículo en la revista Investigación y Ciencia, llamado «Geometría en los templos del Japón». Lo leí, le saqué una fotocopia y lo guardé. El artículo fue escrito para matemáticos, pero ofrece una lectura instructiva y amena. En ese momento no supe por qué me había cautivado, por qué quería guardarlo con la sensación de que me prometía algo, pero ayer, al encontrar la fotocopia entre unos papeles y volverlo a leer, lo supe.

 

Sangaku dedicado al templo Enmanji en Nara, Japón.

 

Durante el periodo de aislamiento nacional entre 1639 y 1854 se dio un florecimiento en Japón de la matemática autóctona. Estuvo prohibido recibir información de todo lo que fuera cultura europea, incluyendo las matemáticas que se hicieran en el resto del mundo (ni el cálculo infinitesimal de Newton y Leibniz ni la geometría analítica de Descartes). Los japoneses crearon una tradición que se guardó en los santuarios: la de colgar, en vez de exvotos, unas tablillas de madera pintadas con problemas matemáticos, en su mayoría de geometría euclidiana. Se llaman sangaku. Cada tablilla mostraba una ilustración elegante y hermosa, ricamente coloreada, el enunciado o pregunta del problema planteado, y la solución final sin los pasos, para que los devotos que visitaban los templos resolvieran los acertijos. Las hay con problemas elementales, pero también complejos.

 

Sangaku de Konnoh Hachimangu Shrine, Shibuya, Tokyo, Japan.

 

El exvoto conocido entre los católicos es una ofrenda de gratitud que se ofrece a Jesús después de que este nos ha concedido un favor o realizado un milagro. El sangaku es una ofrenda que se hace con fervor en agradecimiento por la iluminación matemática y se ofrece a Buda. Cuando el pupilo resolvía un problema, lo plasmaba en la tablilla. Las tablillas también cumplían la función de desafiar a otros matemáticos y eran una manera de preservar el conocimiento. Hoy se conservan alrededor de 900 tablillas.[i]

Belleza, diseño, matemáticas y devoción espiritual se combinan en estas extrañas formas de arte. No solamente las tablillas son hermosas; también lo son los problemas que contienen. Imaginemos entrar a un templo y encontrar en las paredes dibujos geométricos con enigmas matemáticos. Debe ser una experiencia, además de significativa, sobrecogedora. Hay algo sagrado en un dibujo geométrico que esconde sabiduría; mucho más sobrecogedor que la creencia de un espíritu divino encarnado en un ave o un paquidermo.

Este artículo me hizo pensar en otras formas bellas de llegar al alma matemática. No puedo dejar de mencionar y recordar a la rusa Sofía Kovalévskaya (1850–1891). Cuando era niña, su familia se mudó de casa y no tuvo dinero para empapelar su cuarto. El problema se resolvió de forma económica: los padres de Sofía usaron unas hojas de papel escritas con notas de cálculo diferencial que el padre había guardado de las conferencias de un matemático de la época. Durante su infancia, Sofía observó alelada esos símbolos, tratando de darles orden y sentido. De adulta joven, se convirtió en la primera mujer en obtener un doctorado en matemáticas y una cátedra universitaria.

Los desafíos intelectuales deberían ser ofrecidos como regalos en el envoltorio del arte. Mi padre también nos ofreció sangakus a sus tres hijos, a los primos, a los vecinos, a los hijos de los vecinos y a sus nietos. Nos desafiaba, nos ponía a competir y a pensar con sus muy escogidos acertijos matemáticos, juegos y problemas de raciocinio. No teníamos las paredes cubiertas de tablillas, pero tuvimos tablero y tizas, y nuestro propio templo con los retratos fotográficos en blanco y negro de nuestros ídolos: Bertrand Russell, Albert Einstein, Karl Popper, Srinivasa Ramanujan, Paul Dirac, Richard Feynman, Konrad Lorenz, John von Neumann.

De adultos, recogimos en un libro estos acertijos y problemas que mi papá recopiló toda la vida para despertarnos la curiosidad y enseñarnos a pensar. Villegas Editores publicó el libro en edición dorada con el nombre de Pensamiento creativo; luego, la Universidad Nacional de Colombia lo publicó con el título que más nos gustaba a nosotros: Neuróbicos. Los caminos del razonamiento.

 

https://portaldelibros.unal.edu.co/gpd-neury-bicos-los-caminos-del-razonamiento-9789587758986.html

 

El próximo año tendré el proyecto de sacarlo en Amazon a un precio muy accesible, para que llegue a muchas personas.


[i] En el siglo XX, matemáticos como el japonés Hidetoshi Fukagawa y el físico estadounidense Freeman Dyson devolvieron los sangaku a la luz pública internacional, catalogándolos y mostrando al mundo la profunda elegancia de esta geometría tradicional.

 

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