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El gobierno teme perder votos por la izquierda y busca que crezca el Partido Independiente

Desde el Partido Independiente (PI) confiesan que hasta mediados del año pasado tenían algunas dudas. Ahora ya no. Es más que probable que en 2024 Pablo Mieres sea, una vez, candidato a la presidencia. Las encuestas les avisaron que es un ministro con más de un 30% de popularidad. Aunque claro, el desafío está en pasar esos números a votos. Hay cierta esperanza, y esta se sustenta en que, según ellos, el Partido Nacional y el Partido Colorado se vienen corriendo un poco hacia la derecha, y eso les permitiría ir con mayor ímpetu por los izquierdistas no frenteamplistas.

En las últimas elecciones el PI tuvo un desempeño francamente modesto. Logró apenas conseguir el 0,97% de las voluntades. En 2014 había obtenido el 3,09%, en 2009 el 2,49% y en 2004 el 1,88%. Ese fue el año en que este partido, surgido de una escisión del Nuevo Espacio de Rafael Michelini, se presentó por primera vez.

En estos tres primeros comicios, todos ellos ganados por el Frente Amplio, el PI le hizo honor a su nombre. No tejió ningún tipo de alianza y se mantuvo siempre independiente. En este último la cosa no fue así y los liderados por Mieres se convirtieron en la pata izquierda de la coalición de gobierno. “En los extremos estamos Cabildo Abierto y nosotros”, dice el hoy ministro de Trabajo.

A Luis Lacalle Pou no le importó que el PI se haya derrumbado en cuanto a la cantidad de votos y que solo tuviera un representante en la Cámara de Diputados. Desde el último domingo de marzo de 2019, cuando fue la primera vuelta de las elecciones presidenciales, presentó una alianza con cinco actores: blancoscoloradoscabildantes, el PI y el Partido de la Gente -que también cuenta con un solo diputado.

Son varias de las fuentes de gobierno que advierten, incluso, que en Torre Ejecutiva entienden como prioritario de cara a 2024 que el PI logre crecer, al menos un poco, en cuanto a la cantidad de votantes. La preocupación está en que la coalición debe presentarse como una alianza que pueda recorrer todo el espectro político, desde la derecha hasta la izquierda, pasando por el centro.

 

Pablo Mieres. Foto: Francisco Flores.

 

Pablo Mieres. Foto: Francisco Flores.

 

 

Pero el problema no está solo en que el PI haya sacado en la última elección menos del 1% de los votos, y en que el panorama a futuro aún sea incierto. Hay otros factores de preocupación. Desde el gobierno también alertan que el Partido Colorado podría correrse más hacia la derecha debido a la salida de Ernesto Talvi, que se presentaba como un liberal progresista, y a la posibilidad cada vez más latente de que Pedro Bordaberry vuelva a tomar las riendas del partido.

En tanto, la muerte de Jorge Larrañaga deja al wilsonismo debilitado. “Jorge Gandini está bien, pero no es visto con simpatía por las personas que están más a la izquierda. El Guapo lograba a veces esto, más allá de que sus reclamos de mayor seguridad lo hayan corrido de ese lugar en la última elección, era un tipo que se sentaba a matear con (José) Mujica sin problemas”, señala otra fuente del gobierno.

Con este panorama a la vista, en la coalición liderada por Luis Lacalle Pou las alternativas no son muchas: hay que levantar al PI. ¿Pero cómo?

Visitas.

Hizo una pausa en su ajetreada agenda, tomó el ascensor de la Torre Ejecutiva y bajó unos cuantos pisos hasta el despacho de Daniel Radio, el presidente de la Junta Nacional de Drogas y quizá el dirigente más importante del PI, sin ser Mieres. Se sentó en su escritorio, agarró una hoja, le pidió una lapicera y dibujó un mapa: el recorrido de cara a 2024.

Con el panorama político actual dentro de la coalición, el presidente Lacalle Pou ve en el PI una ventana por la cual se puedan colar votantes de izquierda o centro izquierda que abandonen el Frente Amplio, o que ya lo abandonaron y ahora el gobierno necesita retener. Por eso es que ha tenido ya algunas reuniones con Radío, pero también varias con el ministro Mieres.

En ese mapa que se imaginan el presidente y sus allegados, entonces, se esbozan los posibles pasos que podrían dar los otros miembros de la coalición: el Partido Colorado más corrido hacia la derecha con Bordaberry, y este compitiéndole directamente a Cabildo Abierto del senador Guido Manini Ríos; y allí también se descarta de plano una posible alianza entre algunas corrientes blancas del wilsonismo con el PI -algo que en un momento llegó a manejarse. “Ustedes son un partido con identidad y los necesitamos ahí, comiendo por izquierda”, le dijo una figura del entorno del presidente a uno de los principales dirigentes del PI, según supo El País.

Por eso, es que la estrategia del PI será presentarse, como lo ha hecho hasta ahora, como una “garantía”. Serán, entonces, los encargados de prometerle a la ciudadanía que este gobierno, ni una virtual próxima administración “multicolor”, tendrán un corrimiento pronunciado hacia la derecha. Serán, así, los que nivelen la balanza.

Acercamiento.

El derribo en cantidad de votos del PI, para Mieres, tiene dos grandes razones. Por un lado la alianza con Fernando Amado, Esteban Valenti y José Pablo Franzini Batlle, que se rompió luego que Selva Andrioli (esposa de Valenti y candidata a la presidencia por esta coalición fallida) dijera en Canal 12 que no estaría dispuesta a hacer una acuerdo con Lacalle Pou. Luego de esto el PI se presentó como siempre, de forma (valga la redundancia) independiente.

La segunda razón, está justamente en cómo se presentaron los demás partidos. Talvi comió votantes de izquierda enojados o decepcionados con el FA, los mismos que se podrían haber visto seducidos por el PI. Y, encima, Lacalle Pou “impulsó un programa de gobierno que de alguna manera corrió a todos los socios de la coalición hacia el centro”, dice Mieres. Y agrega: “Capaz que eso se hizo con el afán de captar los votos que están en la frontera con el FA, pero eso a nosotros nos afectó mucho; al mismo tiempo sirvió para generar las condiciones de un acuerdo”.

Mieres advierte que en 2019 “los dos candidatos, los del Partido Nacional y el Partido Colorado, se pusieron en un espacio muy similar al del Partido Independiente, y eso electoralmente fue letal, porque a la hora de elegir entre cosas parecidas la gente piensa que mejor es votar al que posiblemente vaya a ganar”.

¿Y esto no podría volver a pasar? El ministro es tajante: “No, porque ahora Lacalle Pou y Talvi no van a estar en la cancha”.

 

 

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