El ocaso de las misiones médicas de Cuba: “Explotación, trabajo forzoso y esclavitud moderna”
La presión de EE. UU. y las denuncias de abusos laborales aceleran el retiro en Centroamérica y el Caribe. De Nicaragua salieron en silencio desde 2018

La sombra de la presión de Estados Unidos promueve la salida de las misiones médicas cubanas en Centroamérica y el Caribe, entre denuncias de abuso laboral. // Ilustración conceptualizada por CONFIDENCIAL, generada con Nano Banana de Gemini.
El mapa de la cooperación médica cubana en Centroamérica y el Caribe se desdibuja vertiginosamente. Lo que durante décadas fue considerada como la “joya de la corona” de la diplomacia cubana, enfrenta un retiro acelerado marcado por la presión de Estados Unidos, denuncias de explotación laboral, trabajo forzoso y “esclavitud moderna”.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha sido el arquitecto de la ofensiva norteamericana. Durante sus giras por la región en 2025 y principios de 2026, acusó al régimen cubano de enriquecerse con este programa, que califica de “explotación y trabajo forzado”, y anunció la suspensión de visados a varios funcionarios centroamericanos vinculados al programa de exportación de servicios médicos de la isla.
“Lo que está pasando es que a los médicos no se les paga, en muchas partes del mundo, se le paga al Gobierno cubano y el Gobierno decide cuando de cualquier cosa decide darles a ellos, les quitan sus pasaportes, básicamente funcionan como trabajo forzado”, dijo Rubio.
En defensa del programa cubano, el canciller de la isla, Bruno Rodríguez, denunció el 24 de marzo de 2026 que EE. UU. ejerce una intensa “presión” y mecanismos de “chantaje” sobre los países de América Latina y el Caribe “para asegurarse de que las Brigadas Médicas Cubanas abandonen todos los países de la región donde se encuentran”.
Rodríguez aseguró que los principales afectados con la retirada de los médicos cubanos son los sectores más vulnerables de la región que durante décadas recibieron asistencia de los sanitarios de la isla. Admitió que el objetivo de EE. UU. también es “seguir cortando fuentes de ingresos de nuestra economía”, aunque calló sobre las denuncias de explotación y trabajo forzado.
La misión internacional de asistencia cubana inició en 1963 con una delegación de 50 sanitarios en Argelia, ante la salida de los médicos franceses tras la independencia argelina. Desde entonces, más de 600 000 profesionales cubanos han prestado servicios en 165 naciones, según datos oficiales.
La retirada de Centroamérica y el Caribe
La última retirada de los médicos cubanos de Centroamérica comenzó en enero de 2026, tras la investidura del presidente hondureño Nasry Asfura, un político de derecha a quien el presidente de EE. UU. Donald Trump, apoyó durante la campaña electoral en 2025. Asfura anunció la apertura de una investigación por presuntas irregularidades en el programa de cooperación médica cubana, como la inclusión de personas que no eran trabajadoras de la salud.
Luego, en febrero de 2026, terminó el programa de cooperación médica entre Cuba y Honduras. La última brigada de 172 médicos en ese país centroamericano regresó a la isla, tras más de treinta años de cooperación.
Guatemala tomó un camino similar. El 10 de febrero, el Gobierno de Bernardo Arévalo anunció que gradualmente pondría fin a su colaboración con los médicos cubanos. Así, los 412 galenos cubanos que permanecen en territorio guatemalteco habrán dejado el país para diciembre de 2026.
Las autoridades de Guatemala no realizaron ningún señalamiento negativo contra los médicos cubanos, como sí lo hicieron en Honduras, pero justificaron la medida argumentando un fortalecimiento del personal médico nacional y reforzamiento del sistema público de salud.
Jamaica también anunció la suspensión del programa con Cuba a principios de marzo de 2026. El país caribeño señaló que no se lograron pactar condiciones laborales que cumplieran con los estándares locales de contratación individual, mientras el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba respondió que la decisión fue “unilateral” y producto de presiones de Estados Unidos.
También, Bahamas y Antigua y Barbuda prescindieron de los servicios de los médicos cubanos a finales de 2025. Mientras Granada y Dominica han anunciado supuestos cambios en el sistema de contratación de los galenos.
Otros países centroamericanos que albergaron brigadas médicas cubanas, pero que ya cortaron sus convenios con la isla son El Salvador y Panamá. En El Salvador, la colaboración fue cancelada en 2019, después que la Junta de Vigilancia de la Profesión Médica (JVPM) alertó de presuntas irregularidades en el acceso al ejercicio profesional de los galenos.
En Panamá, los anuarios estadísticos de Cuba registran que hubo colaboración médica hasta 2009. Además, en 2020, una brigada médica cubana viajó a ese país para atender la pandemia de covid-19 y ocho meses después se retiró.
Cubanos se fueron de Nicaragua en 2018
Contrario a los países del norte de Centroamérica, Nicaragua —que se jacta de ser un aliado de Cuba en la región— no tiene brigadas médicas cubanas en su territorio desde 2018. Desde 2007, la isla envió al país aproximadamente 245 galenos y contribuyó a la formación de alrededor de 1700 médicos nicaragüenses a través de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM).
La última brigada médica en el país, llamada Ernesto Che Guevara, estuvo integrada por 172 médicos cubanos, 43 de ellos asignados al programa Operación Milagro. El grupo mantuvo una presencia permanente en Nicaragua entre 2007 y 2018. Durante ese tiempo, brindó asistencia médica, cirugías generales y oculares, y asesoría al Ministerio de Salud (Minsa).
También, entre 2009 y 2010, hubo otra brigada de 68 médicos llamada Todos con Voz. Esta llegó al país para realizar un diagnóstico de personas con discapacidad y brindar atención especializada a esta población vulnerable.
Tras la salida en 2018, hubo un efímero retorno en 2020, cuando la brigada Henry Reeve, integrada por cinco especialistas cubanos, llegó al país para asesorar al Minsa durante la pandemia de covid-19. Pero este último solamente estuvo cuatro meses en Nicaragua y luego retornó a la isla.
Las misiones médicas cubanas se retiraron de Nicaragua en silencio. No hubo anuncios oficiales ni portazos diplomáticos. Simplemente se fueron. Según fuentes médicas, el retiro ocurrió por “mutua conveniencia”, pero ninguno de los dos regímenes dio detalles.
Sin embargo, aunque ya no hay brigadas cubanas activas en Nicaragua, los programas “Operación Milagro” y “Todos con Voz”, iniciados con apoyo cubano, continúan ejecutándose con personal nicaragüense. La situación contribuye a que en el imaginario social persista la idea de que aún hay médicos cubanos en Nicaragua, aunque no los hay.
Según el Minsa, a través de Operación Milagro se realizaron 364 566 cirugías oftalmológicas, entre 2007 y 2025. Mientras, Todos con Voz brindó 7.3 millones de atenciones a personas con discapacidad entre 2009 y 2023.

Un sistema de “esclavitud moderna”
Datos del Anuario Estadístico de Salud 2024, de Cuba, indican que hasta ese año las brigadas médicas internacionales estaban integradas por 23 000 médicos, enfermeros y técnicos, distribuidos en 56 países.
La organización Prisoners Defenders, con sede en Madrid, ha reunido más de 1400 testimonios de médicos que señalan irregularidades, entre ellas malos tratos, excesiva carga laboral y sueldos irrisorios. Los testimonios han llevado a relatores de las Naciones Unidas a denunciar el sistema de exportación de servicios cubanos.
La Relatoría Especial sobre las formas contemporáneas de la esclavitud, la Comisión Interamericanda de Derechos Humanos (CIDH) y el Parlamento Europeo han considerado las misiones médicas cubanas como una forma de “esclavitud moderna”. Como prueba, citan la Resolución 168 – 2010 del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera de Cuba, que impone a los empleados en el extranjero deberes y obligaciones que “violan la dignidad humana y los derechos humanos más básicos y fundamentales”.
Además, el Código Penal cubano castiga con ocho años de prisión a todos los funcionarios que no terminen las misiones o que decidan no volver a Cuba.
Igualmente, Human Rights Watch ha señalado que este sistema constituye trata de personas bajo la modalidad de trabajo forzado, debido a que a los médicos se les confiscan sus pasaportes al llegar al país de destino, no pueden socializar libremente ni abandonar la misión sin enfrentar castigos penales en Cuba y el Estado cubano se queda con la mayor parte del salario, lo cual infringe convenios internacionales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El reportaje “Misiones médicas” cubanas: ¿cuántas, dónde y por qué?, publicado por DW en 2020, indica que un médico especialista en Cuba cobra un salario mensual estimado de 1850 pesos cubanos, mientras uno de primer grado 1740 pesos, un enfermero especialista 1220 y un enfermero superior 1030 (al cambio oficial, estos sueldos equivale a entre 70 y 40 dólares).
No obstante, el salario de un médico cubano en “misión” varía según el país donde se encuentre, pero ellos solo reciben entre el 20% y el 30% de ese total. El resto lo recauda el Estado cubano, que asegura que lo destina a financiar el sistema de salud en la isla.
La denuncia de la CIDH: “Vulneración a derechos laborales”
La CIDH denunció las “vulneraciones” a los “derechos laborales, sindicales, y de movilidad humana” de los profesionales que integran las misiones médicas de Cuba en el exterior, en su informe “Derechos laborales del personal sanitario en misiones médicas provenientes de Cuba”, publicado el 7 de abril de 2026.
El informe fue elaborado conjuntamente con la Relatoría Especial sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (REDESCA) de la CIDH, y coincide con una campaña de presión de Estados Unidos sobre Cuba, incluyendo sus misiones médicas y otras fuentes de divisas.
El documento recoge testimonios de 71 personas que se desempeñaron como profesionales sanitarios en misiones médicas internacionales. Los investigadores conversaron con ellos entre junio de 2024 y junio de 2025 y recabaron denuncias sobre “trato diferenciado y condiciones laborales caracterizadas por niveles de remuneración que podrían resultar insuficientes”.
El texto detalla que los médicos también se enfrentan a la “ausencia de contrato o desconocimiento de las condiciones laborales, de libertad sindical; así como a condiciones de trabajo que no aseguran la dignidad de la persona trabajadora”.
Los integrantes de las misiones cubanas también denuncian que han experimentado “prácticas de retención de ingresos, jornadas laborales extensas y la asignación de tareas ajenas a la labor sanitaria”.
Sin embargo, la CIDH también reconoce la relevancia de la labor del personal de salud cubano de estos mecanismos “en la provisión de servicios esenciales para poblaciones en situación de vulnerabilidad”.
Brigadas médicas oxigenan la economía de la isla
Ante las críticas, Michael Cabrera, exdirector de la Unidad Central de Colaboración Médica de Cuba, ha defendido las misiones como un medio para financiar la salud pública de la isla, aportar a los ingresos familiares y a la economía del país.
Según Washington, La Habana recibe alrededor de 4900 millones de dólares al año por el envío de trabajadores médicos al exterior. Sin embargo, el Gobierno cubano no ha publicado cifras oficiales sobre los ingresos generados por estas misiones.
A pesar de este revés en Centroamérica y el Caribe, las brigadas médicas cubanas mantienen un alto perfil de aceptación en otras latitudes. En Italia, específicamente la región de Calabria, se mantiene como una excepción europea, con brigadas activas que son usadas por el Gobierno cubano como un ejemplo de éxito y solidaridad ante las críticas de “esclavitud moderna”.
Mientras, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que en el pasado apoyó la movilización de médicos cubanos a países como Brasil, como parte del programa Mais Médicos, mantiene una posición cautelosa, tras auditorías y demandas legales en ese país.
