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En Venezuela no hay salidas fáciles, advierte experto

Opositores chocan con la policía durante una manfestación contra el presidente Nicolás Maduro, en Caracas el sábado 20 de mayo del 2017. FEDERICO PARRA AFP/Getty Images

El gobierno bolivariano de Venezuela, controlado por individuos implicados en la corrupción y el narcotráfico, debe ser visto más como una cofradía de mafias que como un simple régimen socialista, y en realidad es un nuevo y muy pernicioso fenómeno que es más difícil de eliminar que si fuese solo una dictadura.

“Jamás, en tiempos modernos, hemos tenido una situación donde un grupo de criminales se ha apoderado de todo un Estado del peso de Venezuela”, advirtió Evan Ellis, profesor del Instituto de Estudios Estratégicos del Army War College de Estados Unidos.

La distinción es importante porque la lucha por recuperar la democracia en Venezuela ha estado dominada por estrategias y paradigmas equivocados.

Lo que se plantea en Venezuela no es solamente una pugna entre una sociedad que desea vivir en libertad bajo un régimen democrático y una élite que insiste en instaurar una dictadura socialista a la fuerza. Hay elementos de eso en la crisis venezolana, pero no es el concepto dominante, advirtió Ellis, quien ha testificado como experto ante el Congreso de Estados Unidos sobre la situación de Venezuela.

La situación es menos ideológica y presenta características más similares a tratar de capturar a un grupo sitiado de delincuentes peligrosos, que sintiéndose rodeados por la fuerza del orden están dispuestos a hacer cualquier cosa para no ir a la cárcel.

Es una lucha entre la sociedad civil y un grupo de individuos que después de haber llegado el poder a través de elecciones procedió a desmantelar las instituciones democráticas y a “saquear sistemáticamente” al Estado durante los últimos 18 años, enfatizó Ellis.

“Se han enriquecido tanto a través de la renta petrolera y del narcotráfico que ahora no pueden soltar el poder, porque saben que con un nuevo gobierno muchos terminarían extraditados a Estados Unidos”.

Según el profesor, esta debe ser la preocupación central de personajes como Diosdado Cabello, ex presidente de la Asamblea Nacional; Tarek El Aissami, actual vicepresidente, e incluso el entorno familiar del presidente Nicolás Maduro, los tres bajo la lupa de la justicia estadounidense bajo acusaciones de que están involucrados en el narcotráfico.

“Estos señores no saben cual es la información que las autoridades de Estados Unidos tienen sobre ellos, pero entienden que deben mantenerse en el poder a cualquier costo”, dijo.

Las observaciones de Ellis sugieren que importantes sectores de la oposición venezolana han estado diagnosticando mal la situación del país, y en consecuencia recetando correctivos inadecuados, como los fracasados intentos por convencer a través del diálogo al liderazgo chavista para que abandone el poder.

“Esto no un tema de solamente resolver las diferencias políticas, eso en realidad es un espejismo en este momento”, dijo.

Sugiere al mismo tiempo que fue un error haber gastado tiempo y energía en pensar que el régimen permitiría la realización de un proceso electoral que culminaría en un cambio de gobierno en Venezuela.

Y también deja entrever que los venezolanos aún tienen un camino muy duro por delante en la lucha por recuperar la democracia.

Ellis, quien está preparando un nuevo informe sobre Venezuela que se publicará en las próximas semanas, advierte que los venezolanos tienen un duro camino por delante para recuperar la democracia.

No obstante, abandonar la protesta en este punto sólo permitiría que la cúpula chavista consolide su régimen totalitario, lo que llevaría a millones de venezolanos a abandonar el país y convertirse en refugiados en naciones vecinas.

Un aumento de la presión en la calle podría conducir a un cambio, pero sólo si las manifestaciones superan la capacidad de la Guardia Nacional de reprimirlas y si luego el Ejercito, al ser llamado a actuar, se niega a usar las armas contra la población civil, explicó.

Ese escenario también requeriría que la sociedad civil llegara a tener algún tipo de entendimiento con las fuerzas extranjeras involucradas te con el régimen bolivariano (Cuba, China y Rusia) sobre los intereses que actualmente tienen en el país, agregó.

Trágicamente, las probabilidades de una prolongación e intensificación del conflicto son considerables, enfatizó.

Enorme manifestación contra el presidente venezolano Nicolás Maduro en San Cristóbal, estado Táchira, el 20 de mayo del 2017. LUIS ROBAYO AFP/Getty Images

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