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Henry Escalona Meléndez: ¿Antibloqueo?

 

Uno de mis hijos que hace vida fuera de Venezuela me expresaba su preocupación por el contenido político de estos comentarios que semanalmente comparto con ustedes en el tono ameno, informal y breve de una conversación de café entre amigos. Su preocupación consistía básicamente en el temor de que mis opiniones pudieran ser malinterpretadas por agentes del poder ejecutivo y que acarrearían sanciones que pudieran significar silencio, cárcel o exilio, por lo que me sugería que me refiriera a temas más neutros, menos urticantes a la sensible epidermis psuveca. Por ello estuve un par de semanas refiriéndome a aspectos muy políticos pero muy generales, de manera que no impactaran en campos donde pudieran producir resquemores y consecuencias políticas, económicas o jurídicas que pudieran afectarme personal o familiarmente.

Así estuve por unos días fastidiando con temas como el mal uso de Internet y la incapacidad de muchos de nosotros para percibir los fake news que van llenando con cada vez más elevado porcentaje las redes y, peor aún, reproducidos con harta frecuencia por personas que espiritual y culturalmente deberían estar capacitadas para detectar las falsedades y para no masificarlas en caso de no poder hacerlo. A guisa de ejemplo de esto, y prometo cambiar el tema, él de un condiscípulo que en tiempos académicos era muy aventajado, quien sin más ni más me hizo llegar una supuesta cita de ese misterioso libro «Los Protocolos de los Sabios de Sión», presuntamente escrito en 1902, en el que se comentaría el uso de la televisión como medio de alienar intelectualmente a las masas, y como guinda del pastel decía que el tal libro habría sido escrito por John D. Rockefeller y no por ¿¿¿quién, Julio Verne??? vaya usted a saber que habrá hecho mi amigo con todos los años de academia en instituciones calificadas de la Compañía de Jesús, no sé, ¿sería que no aprendió a pensar sin odio?

 

 

Vuelvo al tema de la preocupación familiar por mis opiniones políticas y les comento que ya estaba buscando temas para nuevas conversaciones, y hasta había escogido conversar sobre la alegada masonería de Francisco de Miranda, la secreta fundación de la Logia Lautaro y la persecución al precursor por la Santa Inquisición más que por el estado español. Estando en eso se atraviesa en la dinámica política la supuesta Ley Antibloqueo emanada de la pretendida Asamblea Nacional Constituyente (para no herir susceptibilidades la pongo en mayúsculas), que dotó al chavo/madurismo de un instrumento con el cual podría respirar bajo las aguas de la inconstitucionalidad y le daría supervivencia económica. Por ello olvidé la promesa familiar y me puse a considerar este artilugio jurídico pero sin entrar en consideraciones sobre su origen y el del «organismo» que la emitió, pues ya bastantes expertos en dichas materias han opinado (ojo que no digo que todos los que han opinado sean expertos, aunque estén en su derecho), pues ya se ha tratado el tema, como decía un compañero de estudios muy dado a la hipérbole, «empleando para ello mares de tinta y montañas de papel», por lo que solo me referiré aquí a algunos aspectos menos manoseados del instrumento con el que se dota al ejecutivo madurista de un mecanismo que más allá de la consolidación de la opacidad como forma de actividad administrativa y política, colide también con posiciones humanistas como el futuro de la ecología y los pueblos indígenas, el respeto a la libertad de expresión y queja y, además, la supuesta Ley Antibloqueo no menciona el bloqueo económico o político (Luis Britto García dixit) y solo sirve para que el madurismo se afilie a su bloque mundial favorito, como escribe mi dilecto amigo Carlos Hermoso (más como dirigente político que como docente de postgrado): «Usar lo del bloqueo para promulgar este adefesio realmente es una desvergüenza. El chavismo siempre ha sido así. Haciendo a un lado las cuestiones jurídicas y constitucionales, mucho de eso se ha dicho, tratemos de ubicar la intención real. El asunto es que Venezuela sigue en disputa. Un imperialismo sustituyó a otro. Una dependencia busca entronizarse y cambiar aquella. No se consolida y la otra, la estadounidense, busca rescatarla. De allí un mayor enredo.«

De tal modo que en ese escoger un imperialismo al cual servir (o a varios porque en este caso hay dos imperios ruso y chino, que lo son, y dos antiguos imperios, Irán y Turquía, que pretenden volver a serlo) el madurismo renuncia a principios mundiales establecidos en la «mejor constitución del mundo» como es el respeto y promoción del ambiente, al cual desde hace años han venido irrespetando aparentando posiciones de defensa (verbigracia: excluyo a los empresarios que hacían aprovechamiento sustentable en la reserva forestal de Imataca y el permiso para la explotación minera ecocida), sacó a los pueblos indígenas de sus entornos naturales y les niega protección sanitaria y educación. Pero lo más grave es la desaplicación de normas legales y constitucionales en las zonas de desarrollo especial que, como dice el profesor Hermoso » Se trata de un instrumento para la desregulación y para evitar cualquier acción contralora. La categoría desaplicación, resume en buena medida la cosa. No se aplican leyes y reglamentos inscritos dentro de la Constitución y las leyes. Al menos en los aspectos fundamentales. Se deja a discreción del inversor el manejo de los asuntos. Lo que permite llevar a un extremo la entrega del país al capital financiero internacional, donde los chinos cuentan con el billete ganador”.

La tal desaplicación de normas incentivará la opacidad como característica principal del accionar madurista, le permitirá abusos que conspiran contra la libertad personal y de opinión de grupos ciudadanos, asimismo le permitirá entregar, con la excusa de inversión, el territorio nacional a potencias extranjeras. Las que tendrán no sólo la protección colaboracionista del gobierno sino, también, la vigilancia y colaboración de los elementos delictuales colombianos que operan armados en las zonas mineras y productivas del país.

Así que con esta queja vuelvo a opinar sobre asuntos de política nacional que ocupan mi preocupación personal, sobre todo ahora que Maduro dice que el Covid 19 ha sido derrotado en Venezuela, por lo que al no tener esa preocupación debo ocupar mi vida con nuevas angustias como estas que les narro; además, cuenta también la emoción del reto de saber si lo que aquí contamos es del interés de los escuchas y lectores de la comunicación ajena que trabajan para mantener informados a Nicolás y Diosdado.

 

Caracas, 20 de Octubre del año que Maduro dijo derrotar la peste china

 

 

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