Maxim Ross: Un problema salarial…¡Que no es salarial!

Nos hemos pasado el mes entero entre la discusión, los reclamos y las propuestas de ajuste del salario mínimo y los respectivos bonos que acompañan las remuneraciones laborales y, obviamente, estamos muy lejos de que esa suma logre alcanzar el costo de la canasta básica y peor aun que sea lo suficiente para que un trabajador o un empleado pueda financiar la educación de sus hijos o pensar, remotamente, en comprarse una vivienda apropiada.
Estando tan lejos de una solución en la que los salarios puedan compensar esa gran diferencia, vale la pena preguntarse si el problema salarial es solo un problema salarial, porque las soluciones propuestas quedan circunscritas a ese plano. Por una parte, la del sector publico se restringe a un acomodo de las remuneraciones totales que, como se ha dicho, depende de que existan los recursos para financiarlo y se ajusten al llamado aumento “responsable” y, por la otra, del lado privado porque todo se concentra en las negociaciones y los acuerdos entre empresarios, trabajadores, la OIT, en la conocida “tripartita o bipartita”.
INFLACION Y TIPO DE CAMBIO
Todos sabemos que, detrás del salario se encuentra ese factor llamado inflación que termina definiendo su verdadero precio que es el salario real y luego, todos sabemos que detrás de la inflación está el problema cambiario y que, sin resolver este primero, lejos estamos de poder estabilizar los precios. Entonces podemos decir que sin resolver aquellos no podremos ajustar el salario a su valor real. ¿Qué factores deberíamos considerar, entonces, para acercarnos a una solución sólida, perdurable y sostenible?
DESARROLLAR CAPACIDAD PRODUCTIVA NO PETROLERA
Para que una economía cualquiera pueda crear bienestar y riqueza es imprescindible crear capacidad de producción que se sostenga en el tiempo y no dependa de factores no económicos, principalmente políticos, como es el caso nuestro con el petróleo. Hemos dejado que sea el petróleo, ese recurso altamente politizado y volátil quien termine financiando los salarios, sin poner énfasis en la necesidad de la inversión privada no petrolera y los requisitos y reglas del juego para que esta prospere.
Como lo demuestra la experiencia y, a pesar de que vivamos momentos de abundancia o de escasez o de crisis seculares jamás los salarios llegaran a su nivel por esa vía. El resultado en la vida real de esta política es que hemos construido una economía de “precariedad”, de muy bajos salarios, servicios públicos subsidiados para que esos salarios puedan pagarlos. Un insostenible círculo vicioso.
LA PRODUCTIVIDAD
Bien sabido es, de las primeras lecturas de la Economía, que sin un aumento de la productividad las capacidades productivas sucumben. Imaginen, nada mas ustedes, nuestra industria agroalimentaria, por ejemplo, si a las inversiones realizadas no las acompaña un sustancial aumento de lo producido o, peor, con una producción descendiendo con nuevas inversiones. El caso de la productividad en Venezuela es patético, comenzando porque algún líder político que, por muy mala suerte llegó a dirigir este país, la prohibió y execró del lenguaje económico.
El tema de la productividad, sin embargo, va más allá de los medios de los empresarios para elevarla porque tiene ingrediente extra-empresariales que las condicionan. Muy particularmente, por ejemplo, un ambiente adverso de parte del gobierno como ha sido en algún momento o, pero aun esa solapada manera de abatirla que son impuestos excesivos, ausencia de reglas de juego, aversión al mercado o, porque se mantienen “ocultos” los costos transaccionales de crear o desarrollar una empresa en Venezuela.
Luego, si queremos mejorar realmente los salarios tenemos que aumentar las capacidades productivas que ofrece la Economía No Petrolera, depender menos del petróleo y eliminar cuanto factor reduzca incrementar la productividad. Unas pautas que, seguramente, resultan obvias para cualquier estudiante de la materia. Con todo, hace falta hacer algo más.
SALARIOS, TIPO DE CAMBIO Y BRECHA FISCAL
No es la primera vez que nos anuncian planes de recuperación y estabilización económica, como lo está haciendo ahora el nuevo encargado de los asuntos económicos, pero nos gustaría saber hasta donde es capaz de resolver el problema si no reconoce que el problema cambiario no es cambiario y que no basta con inyectarle dólares a ese mercado, sino focaliza bien el problema. De un lado, resolver la brecha entre el oficial y el paralelo, siendo que proviene de un déficit estructural de balanza de pagos, que implica volver al tema de unas capacidades productivas privadas que logren exportar lo suficiente para financiarse a sí mismas.
Del otro, atacar la brecha fiscal como es debido: no financiarlo monetizando, no continuar con la política de apoyo monetario a PDVSA y a las quebradas empresas públicas, ver como proceden con los más de 6 millones de empleados públicos que crearon a propósito y sobre todo, sobre todo: comenzar a realizar de verdad una re- ingeniería del aparato estatal reduciendo los XX ministerios y, ¡que difícil!, renunciar a la ideología de vieja data socialista de que el Estado se ocupe de todo y pueda con todo. El salario está pagando el precio del desbarajuste fiscal y de la aversión a los privados.