
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni. (EP)
La primera ministra italiana intervino este domingo en el encuentro del grupo juvenil de su partido, Hermanos de Italia. Les habló de la escuela, elogió al estudiante congolés que defendió este viernes en Roma a una profesora a la que un alumno acuchillaba y luego anunció que limitará la presencia de extranjeros en las clases de losAAazcolegios y que obligará a estudiar y aprender italiano a los padres de niños «con graves problemas de inserción escolar».
«Es imposible, imposible, que en una clase italiana haya niños italianos que se sientan marginados porque se han convertido en minoría. Eso no puede ser», dijo Meloni. Añadió que cada alumno extranjero «debe aprender nuestra lengua, conocer nuestra cultura y respetar nuestras normas. Es la única forma seria de acoger».
Para conseguirlo, establecerá un número máximo de alumnos extranjeros en cada clase. Explicó que cuando hay un solo niño que no sabe italiano, «con la ayuda de sus compañeros y de los profesores, conseguirá aprender el idioma e integrarse rápidamente». Añadió que en el caso de que los que no hablen este idioma sean la mayoría de los alumnos lo que sucede «ya no es integración, es abandono. Y lo único que esos niños corren el riesgo de aprender es la marginación».
La medida deberá pasar esta semana o la próxima por el Consejo de Ministros, y no se aplicará a extranjeros que sean ciudadanos de la UE. Desde el Ministerio de Educación italiano aseguran que tampoco afectará a los menores extranjeros de otros países que ya hablen italiano. De los 8 millones de estudiantes que hay en escuelas italianas, unos 950.000 son extranjeros, muchos de la UE. La mayoría proceden de Rumanía, Albania, Marruecos y Egipto.
Desde 2010, una circular del Ministerio de Educación aprobada en tiempos de Silvio Berlusconi establece que en las clases haya un máximo del 30% de extranjeros sin ciudadanía italiana y que no hablen italiano, pero la medida no ha sido aplicada. En 2027 habrá elecciones generales en Italia, y las encuestas registran un aumento del partido de extrema derecha Futuro Nacional presidido por un ex general, Roberto Vannacci. Un miembro de este partido, Rossano Sasso, había solicitado recientemente en el Parlamento italiano que ese límite de extranjeros en las clases se estableciera por ley.
Sasso preguntó al ministro «quién va a pagar por enseñar italiano a millones de ciudadanos de países no comunitarios». «Que nadie se atreva a quitar recursos a jóvenes italianos. El dominio del idioma debe exigirse a quienes quieren entrar en Italia, y no recaer sobre nuestro sistema educativo nacional», reclamó.
Con la medida anunciada este fin de semana, Giorgia Meloni probablemente intenta recuperar terreno entre un sector de sus electores que considera que en el Gobierno ha moderado su programa político.
‘Islamización’ de Italia
El ministro de Educación italiano, Giuseppe Valditara, de la Liga, comenzó a barajar esta posibilidad en 2024, cuando el consejo de instituto de una escuela en Pioltello (Milán) decidió suspender las clases el día del fin del Ramadán. El argumento fue que, como más del 40% de los alumnos eran musulmanes, todos los años en esa fiesta, por sistema dejaban de ir a clase.
Otro de los argumentos más repetidos por Futuro Nacional es el del peligro de «islamización» de Italia. En esa misma línea va el segundo anuncio que hizo este domingo. Meloni aseguró que prohibirá el uso en Italia del burka (habitual en Afganistán y Pakistán) y del nicab (frecuente en el Golfo Pérsico), prendas musulmanas que cubren el rostro de la mujer, y que son muy minoritarias en Italia.
«Al colegio se va con el rostro descubierto y, en Italia, nadie, en nombre de una tradición real o supuesta, puede decidir que una joven deba ocultarse. La igualdad entre hombres y mujeres no es negociable. No lo es en nuestras calles, ni en nuestros colegios», proclamó Giorgia Meloni.