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 Ni Estado de la Unión, ni Estado Libre Asociado, ni república bolivariana: La República de Venezuela

5 de Julio Día de la Independencia de la República Bolivariana de Venezuela – La Victoria al día

 

Demasiadas dudas dejan el experimento del 3 de enero. Unas más peligrosas que otras y desde luego, entre las peores está que el régimen de los 27 años termine consolidándose en el poder, pero hay una peor: que Venezuela termine perdiendo su independencia política y económica si, como indican algunas declaraciones tutelares, como aquella del estado 51, por ejemplo y lo del predominio del interés petrolero, podamos ser convertidos en una sucursal política de los Estados Unidos. Como imagino que a unos venezolanos les gusta la idea y a otros no, consideremos el asunto.

 

                                           ¿ESTADO DE LA UNIÓN?

A los que no nos gusta, como es el caso de quien escribe, sobran argumentos en contra, en especial aquellos que lindan con nuestra historia republicana, pues pareciera algo descabellado plantearse que, después de más de 200 años de la Declaración de Independencia, estemos aceptando declinarla en favor de otro Estado. Y no frente a uno cualquiera, como seria por ejemplo regresar al plan de Bolívar con la Gran Colombia y sacrificar algunos principios para hacernos mas grandes y potentes asociándonos como uno entre iguales, pero hacerlo con una potencia del carácter de los Estados Unidos, enfrascada históricamente en guerras e intervenciones, no nos lleva a ninguna parte. En definitiva, en una lucha que no es nuestra no hace mucho sentido.

Sin embargo, para los que les gusta sería muy interesante que se pasearan por los requisitos para adherirse a aquel país, comenzando por la adopción de principio a su Constitución, que es la que pauta como se es admitido. Dice así:

 

“Artículo IV, Sección 3, Cláusula 1:”

“El Congreso podrá admitir nuevos estados en esta Unión; pero ningún nuevo estado se formará ni se erigirá dentro de la jurisdicción de otro estado; ni se formará ningún estado mediante la unión de dos o más estados, o partes de estados, sin el consentimiento de las legislaturas de los estados interesados, así como del Congreso.” (1)

Luego de esa primera decisión, quienes aspiren a iniciar el proceso habrán de contar con algunas consideraciones un poco alejadas de la realidad de hoy, como aquellas de haber alcanzado una población suficiente, no afectar la territorialidad de otro Estado, promover una Constitución Estatal, sometida a referendo y otras más, hasta ser admitido por una Ley Habilitante del Congreso de los Estados Unidos. Ya pueden comenzar dentro de este mundo sórdido que vive hoy nuestro país, pero si se les hace muy complicado, hay una alternativa cercana de imitar: la de Puerto Rico.

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(1):  Ver artículo en Wikipedia

 

         ¿ESTADO LIBRE ASOCIADO?

Para comenzar a pensarla habría que aceptar que España perdió una guerra con los Estados Unidos y le cedió varios territorios, entre ellos el de Puerto Rico (2) lo que determinó un largo proceso que se iniciaba por su completa sujeción a ese gobierno. Luego la relación evoluciona con el tiempo. Por ejemplo, en 1900 se promulga una ley que establece un gobierno civil, con un Gobernador y un Consejo Ejecutivo designados por el presidente de aquel país. En 1917 se promulga otra ley que le otorga la ciudadanía estadounidense a los puertorriqueños y separó ramas del poder público, aun cuando todavía se conservaba un poder de veto del Gobernador y el presidente de los Estados Unidos sobre la legislatura de ese país. En 1950 el Congreso norteamericano concede a Puerto Rico elaborar una Constitución propia.

Más allá de estas atribuciones progresivas, todos conocemos la historia de la lucha reciente de ese país por lograr su plena independencia, sin obtener un consenso sobre la materia. De allí todavía su nombre de Estado Libre Asociado. En el caso nuestro, España perdió la guerra y Venezuela alcanzó su Independencia bastante antes que Puerto Rico, por lo que resultaría algo engorroso y bastante difícil presentar esta como una alternativa para Venezuela…si no se puede ser “de la Union”.

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(2):  El Tratado de París , firmado por Estados Unidos y España el 10 de diciembre de 1898, puso fin a la guerra. Mediante este tratado, España cedió Puerto Rico, Guam y Filipinas a Estados Unidos. Librería del Congreso de los Estados Unidos. Publicado por Anna Price, 10.11.2022.

 

 

       ¿REPÚBLICA BOLIVARIANA?

Realmente, perder unas líneas en conseguir razones para oponerse a la permanencia de la República Bolivariana es un contrasentido, ya que se han escrito y vertido tantos y numerosos argumentos para comprobar la magnitud y el grado de destrucción que ha ocasionado en todos los ámbitos de la vida nacional. Bastarían los hechos actuales, como lo es el Estado de nuestra economía, de nuestra sociedad, de las instituciones republicanas para evitar su continuidad.

Sin embargo, se pueden invocar dos argumentos adicionales para sustentar esta tesis. Por un lado, la triste realidad que ha comenzado a representar ese papel de tutelada por un Gobierno extranjero, que ya tenía el precedente de su sumisión al régimen cubano. Por el otro, a nuestro juicio peor aún para evitar su subsistencia, la conversión a lo que nunca quiso ser, hoy día convirtiéndose en el adalid de la apertura petrolera y minera al capital privado extranjero y regresando a las instituciones que con tanta vehemencia atacó su fundador. Preferimos, entonces, reivindicar los valores que nos llevaron a constituirnos en Republica.

 

                         LA REPÚBLICA DE VENEZUELA.

Regresar a lo que fuimos es lo más deseable y apreciado, creo, por los venezolanos, no solo porque pasemos de un régimen autocrático a uno democrático que ya sería bastante y abriría las puertas para una transformación de fondo, sino para hacer memoria de logros y fracasos. La República de Venezuela, ideada por los que se opusieron al sistema colonial, cuyas raíces están en el 19 de abril de 1810 y en el 5 de julio de 1811, así nombrada permaneció por largo tiempo antes de colocarle un apellido.

Esa misma República sobrevivió a las calamidades de la Guerra de Independencia, a la construcción del orden institucional de la Republica de Páez, a la gran ruptura que causó la Guerra Federal, a dos dictaduras militares, Gómez y Pérez Jiménez, a la Revolución de Octubre, al sectarismo político y a golpes de Estado. Al final, a la instalación del sistema democrático.

Sobrevivió con logros importantes de modernización de nuestro país, así como a momentos de opulencia petrolera y a crisis reiteradas en ese orden. Resistió a buenos y malos gobiernos que causaron la pérdida de confianza en su noviciado democrático, pero no logró sobrevivir a la avanzada militarista que le puso el apellido.

Ahora toca revisar a plenitud lo que hicimos mal y rescatar lo que hicimos bien y permitió largos años de existencia. La única manera de hacerlo es, de un lado, darles prosperidad verdadera a los venezolanos, no fingida como varias veces lo reveló el auge petrolero y, del otro, retomar un orden democrático que haga participe a todos y evite, a toda costa, que un partido o una elite monopolice el poder político, tal como una vez lo ensayó la República de Venezuela en ese experimento de Pacto que fue Puntofijo.

Si de destino se pudiera hablar en la forma más estructurada posible, atados a la Republica de Venezuela estamos los venezolanos por esos años de historia, de tradiciones, de instituciones, de costumbres compartidas y de llegar a acuerdos que le dieron sostenibilidad duradera. Ese es el aprendizaje y la lección que nos toca aplicar.

 

 

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