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Ramón Peña / En pocas palabras: Otros motivos del voto 

 

La histórica victoria demócrata en las elecciones de medio término ha  desatado celebraciones en Estados Unidos. Videos difundidos en redes  sociales muestran a simpatizantes festejando el llamado «tsun

Sobre los resultados de las elecciones del Midterm, de modo casi unánime se argumenta como las más visibles causas razones sociales y económicas: el incremento del costo de la vida, la errática y gravosa guerra en Irán, la indiscriminada y brutal política anti inmigratoria. Todas quebrantando la oferta de prosperidad, paz y orden implícitos en la promisoria consigna MAGA.

Lo masivo de la concurrencia a las urnas, estableciendo récord histórico del voto anticipado, da lugar para intuir en la espontánea participación de los ciudadanos una amplia gama de motivaciones. Que el acicate para votar en una forma que ha alterado patrones políticos tradicionales responde también de modo significativo a consideraciones morales y éticas sobre la actuación del presidente durante esta primera mitad de la administración, subyacentes en lo pronunciado del rechazo.

Históricamente, el escrutinio moral estadounidense sobre las figuras públicas, heredado de la ética protestante y del puritanismo anglosajón, es notablemente más severo que en Europa o Latinoamérica. Ya en el pasado dos presidentes, Nixon y Clinton, estuvieron en el foco de esa óptica.

Durante estos meses la ciudadanía ha atestiguado una actuación presidencial caracterizada por la banalización de conductas que la moral estadounidense excluye: mentiras, conflictos de interés, nepotismo, aprovechamiento insolente del poder para enriquecimiento personal y familiar, gobernanza al margen del derecho y las instituciones.

Agréguese el maltrato a los más vulnerables, los ataques públicos a mujeres, el desprecio de la diversidad, el intimidar o silenciar toda disidencia, la desaparición de la reciprocidad y la igualdad. Y, como nunca, la exaltación ilimitada de la riqueza millardaria convertida en atributo esencial para el ejercicio del poder público.

Contra todo eso, reaccionó una ciudadanía heredera de un puritanismo secular, que moldea la moral pública, la ética y las leyes, ajeno y contrario al patrón espiritual y mental que rige la conducta de míster Trump…

 

 

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