Riquelme está ganando la campaña
«Es un tipo frío en el cara a cara y al que le falta rodaje en la conversación pero aprende a velocidad de vértigo. Aunque pierda habrá dado el primer paso para las próximas elecciones»

Enrique Riquelme, candidato a la presidencia del Real Madrid. (EFE)
No sé si Enrique Riquelme ganará las elecciones, pero está ganando la campaña. En este momento no hay color. Florentino sigue anclado en su pedrada de que algunos medios de comunicación y los herederos de Ramón Calderón quieren arrebatarle el club a los socios. Mientras, el aspirante pone nombres sobre la mesa, ataca sin perder las formas y plantea cuestiones de debate social que son verdaderas preocupaciones para el votante.
Esto empezó siendo una goleada de la corriente continuista que representa el actual presidente. Un 90 contra 10, decían. Ahora mismo, a falta de sondeos o encuestas fiables, da la sensación de que hay mucho más partido del que parecía hace dos semanas.
Riquelme irá mañana al Hormiguero, a pesar de las presiones en las alturas para que esto no suceda. Ahí soltará, seguramente, el nombre de una estrella internacional que asegura tener fichada. Rodri no le ha desmentido. Ha anunciado a Raúl como director deportivo. Dice que tiene al entrenador. Todo, sumado, es mucho más de lo que ha dicho Florentino estos días. Es cierto que el presidente juega con la baza de lo ya hecho, pero esto va de lo que va a hacer. Y de eso sólo ha anunciado un Silicon Valley en Valdebebas, las gafas de Apple (que digo yo que darán más partidos que los del Madrid) y ese cambio societario que está mal explicado y dudosamente justificado.
Florentino sigue siendo el favorito, pero estos días de brega y dudas ya no se los quita del cuerpo nadie. Él no esperaba esta batalla y hacía tiempo que no bajaba al barro. No le ha quedado otra que remangarse, pero sus mensajes son repetidos y las lonas, que parecen su mejor forma de comunicación, le pegan más a Laporta. Concede entrevistas y lo hace midiendo muy bien, o muy mal, el cómo y el con quién. Y no se da cuenta de que los terrenos amigos ya los tiene conquistados, que lo que le queda es precisamente ese territorio crítico que él considera un complot de las eléctricas, de los reventas y de Calderón.
