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Rusia intensifica su campaña mundial para vender sus vacunas, menos en Cuba

Anuncian que una planta con tecnología rusa en Nicaragua producirá el antídoto CoviVac

El Gobierno ruso continúa en su empeño para despachar sus vacunas anti covid en el mundo, menos en Cuba, donde las autoridades han dado el monopolio a los productos nacionales aún en fase experimental. El viernes, la agencia Sputnik informó de que el Instituto Latinoamericano de Biotecnología Méchnikov (ILBM) está trabajando para convertirse en «un importante proveedor de vacunas contra el covid-19 para Latinoamérica».

El gerente general del ILBM, Stanislav Uiba, explicó a la agencia oficialista que la planta busca empezar a producir la vacuna rusa CoviVac. Además, el Instituto Méchnikov está «en proceso de negociaciones» con Bharat Biotech, el fabricante indio de la Covaxin.

En la misma entrevista, mencionó la colaboración con el Fondo Rotatorio de la Organización Panamericana de la Salud, un mecanismo mediante el que se pueden comprar vacunas, jeringuillas y otros suministros, en nombre de sus Estados miembros.

«Pronto, Dios mediante, van a estar produciéndose aquí en Nicaragua, en el Instituto Latinoamericano de Biotecnología Méchnikov, distintas vacunas para protegernos frente a covid-19»

 

La vicepresidenta de Nicaragua y esposa de Daniel Ortega, Rosario Murillo, confirmó esta información en una intervención pública, en la que declaró que «pronto, Dios mediante, van a estar produciéndose aquí en Nicaragua, en el Instituto Latinoamericano de Biotecnología Méchnikov, distintas vacunas para protegernos frente a covid-19». Este instituto fabricará las vacunas en la planta con tecnología rusa instalada en Nicaragua en 2016 y dedicada principalmente a fabricar antídotos antigripales.

No es la primera vez, recuerda la agencia EFE, que Nicaragua anuncia que producirá una vacuna contra el covid-19 con el apoyo de Rusia: en agosto pasado ya había anunciado la elaboración de Sputnik V, pero aún no se ha materializado.

Nicaragua, que ha llegado a contar con unas 405.000 dosis de vacunas contra el coronavirus de diferentes fabricantes, a través del mecanismo Covax y donaciones de India y Rusia, ha sido criticada por el gremio médico local debido a la poca y escasa información sobre su estrategia de vacunación.

Mientras tanto, Argentina anunció el viernes el comienzo de la producción local de Sputnik V, en el laboratorio privado Richmond. «El domingo, si Dios quiere, un avión estará partiendo de Moscú trayendo el principio activo para que empiece la producción en Argentina de inmediato», declaró el presidente argentino, Alberto Fernández, durante una reunión telemática con su homólogo ruso, Vladímir Putin.

Este destacó que el Fondo Ruso de Inversión Directa ya ha concluido acuerdos para la producción de la vacuna rusa «en más de una docena de países» e insistió en que el antídoto, registrado en 66 países con una población total de más de 3.000 millones de personas, tiene el 97,6% de eficacia.

Argentina anunció el viernes el comienzo de la producción local de Sputnik V, en el laboratorio privado Richmond

En diciembre pasado, Argentina fue el primer país en América Latina y el segundo del mundo en aprobar el uso de la vacuna rusa, de la que más dosis han llegado a Buenos Aires.

Rusia fue el primer país en aprobar una vacuna anti covid, Sputnik V, en agosto del año pasado, antes de la fase 3 de los ensayos clínicos. Lo mismo sucedió con sus otras vacunas aprobadas: EpiVacCorona (octubre de 2020), CoviVac (febrero de 2021) y Sputnik Light (este mayo).

Fuera de su país, los expertos van con pies de plomo a la hora de juzgar los antídotos, pues, como sucede con los candidatos vacunales cubanos Soberana 02, Abdala, Soberana 01, Mambisa y Soberana Plus, faltan estudios verificados de forma independiente o revisados por expertos. Al mismo tiempo, ninguna de las vacunas han sido aprobadas por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) ni la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Moscú, sin embargo, es optimista, y espera que la OMS apruebe Sputnik V en un plazo de dos meses. Según declaró a Reuters Kirill Dmitriev, director del Fondo de Inversión Directa Ruso (RDIF, por sus siglas en inglés), que comercializa el producto, la EMA también está revisando el antídoto «y no hay observaciones críticas por el momento en absoluto».

En el mismo sentido se manifestó el español Pedro Mouriño, cónsul honorario de Rusia, en una entrevista el pasado mayo con 20Minutos. El empresario, interlocutor entre el RDIF y diversas autoridades regionales españolas para llevar parte de la producción europea de Sputnik a la planta del Grupo Zendal, en Galicia, confía en que la EMA autorice la vacuna de manera inminente, y opina que cuando haya luz verde, España «terminará haciendo como Alemania, que quiere comprar 30 millones de dosis».

La campaña mundial llevada a cabo por Moscú contrasta con la poca confianza de los rusos en los antídotos patrios: una encuesta realizada el pasado mayo por el Centro Levada arrojó que el 62% de los rusos no está dispuesto a vacunarse con Sputnik V

Sin embargo, reconoce que el Gobierno español es cauto respecto a las vacunas rusas. «Al viceprimer ministro ruso tampoco le dieron muchas explicaciones y mantuvieron esa reunión casi en secreto», reveló.

La campaña mundial llevada a cabo por Moscú contrasta con la poca confianza de los rusos en los antídotos patrios: una encuesta realizada el pasado mayo por el Centro Levada arrojó que el 62% de los rusos no está dispuesto a vacunarse con Sputnik V.

De acuerdo con las autoridades, menos de 15 millones de personas, poco más del 10% de la población, ya han sido vacunadas contra el coronavirus con la pauta completa y otros tres millones han recibido la primera dosis.

«En junio vamos a producir 20 millones de dosis al mes. Tenemos bastante para vacunar a toda la población. Y vamos a alcanzar el 60% de personas vacunadas en Rusia en septiembre», aseguró el viernes Putin en una entrevista con las principales agencias internacionales de noticias

Rusia, sexto país del mundo por el número de contagios registrados, acumula 5.126.437 casos de covid-19 y 123.787 muertes por esta enfermedad, 351 de ellas en la última jornada.

Por otra parte, pasado marzo, un reportaje publicado en The Washington Post, con fuentes en funcionarios estadounidenses, alertaba de que los servicios rusos de inteligencia estaban llevando a cabo una campaña para minar la confianza en las vacunas para el covid-19 desarrolladas por compañías occidentales, como Pfizer o Moderna, a través de publicaciones en internet que ponían en duda su seguridad y eficacia.

 

 

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