Democracia y PolíticaHistoria

Treinta años de la nueva derecha

La experiencia del PP de Aznar manda un mensaje claro al PP de Núñez Feijóo: la unidad y la convicción hacen de la derecha una opción ganadora de Gobierno

Alberto Núñez Feijóo y José María Aznar López

                                           Alberto Núñez Feijóo y José María Aznar López. (Ángel de Antonio)

 

Hace tres décadas que el nuevo centro derecha encarnado por el Partido Popular puso fin a la hegemonía del socialismo de Felipe González, con una victoria menos holgada de lo que auguraban las encuestas y el ambiente de corrupción y deterioro en el último Gobierno socialista. El artífice de aquella victoria electoral y política fue José María Aznar, quien en 1990 supo sacudir a la derecha del letargo de derrotas en el que estaba instalada desde 1982, con aquella aplastante e irrepetible mayoría absoluta de Felipe González, y articular a todas sus familias en un proyecto común liberal-conservador. La unificación de la derecha española en torno a un mensaje de centralidad y de modernización fue un ejemplo para el conservadurismo europeo, pero, sobre todo, dio a la sociedad española una alternativa al socialismo de la que carecía. En su primera legislatura, iniciada el 4 de mayo de 1996, Aznar acreditó capacidad para negociar proyectos nacionales, aunque su punto de partida fuera el acuerdo con los nacionalistas –entonces no separatistas– catalanes en el pacto del Majestic. Todo lo que entonces se convino con Jordi Pujol y con el vasco Xavier Arzallus se transformó en políticas nacionales con un gran respaldo, incluso unánime, como el nuevo modelo de financiación autonómica. No hubo pactitos de privilegios territoriales. Fue una nueva manera de hacer política, que abrió la derecha a un forma de gestionar su política con entendimientos hasta entonces impensables o, al menos, improbables.

La unidad del nuevo Partido Popular fue también una decantación de la necesidad de la sociedad española, cuerpo extraño que carecía de una opción organizada de centro derecha liberal. El éxito de esta formación fue su capacidad para atraer voluntades situadas desde la derecha extrema y al centro puro, incluso el centro izquierda. En definitiva, todo lo que estaba a la derecha del PSOE se identificó con el PP de José María Aznar. Ese éxito no fue flor de una legislatura, porque, por primera y única vez en la democracia, un mismo candidato ganaba sus segundas elecciones pasando de una mayoría relativa a una absoluta, como sucedió en 2000, con los 183 escaños que obtuvo el PP. La autoestima unificadora de la derecha, la definición clara de un proyecto basado en los grandes principios de la democracia liberal y la creación de equipos de gestores bien preparados fueron los elementos determinantes de esas dos legislaturas de éxito del nuevo PP. En 2011, tras la brutal crisis de 2008 y con el declive imparable de Rodríguez Zapatero, el PP obtuvo de nuevo mayoría absoluta, con Mariano Rajoy, pero no pudo mantenerla en los siguientes comicios.

Los tiempos han cambiado y la derecha ha vuelto a dividirse, afrontando con equivocada resignación la desunión que impidió una victoria incontestable en 2023 y que ahora, sin embargo, puede impulsarla a unos resultados electorales que, como en 1996, aporten estabilidad institucional, un proyecto nacional compartido y una forma sensata y limpia de gobernar democráticamente. Cualquier tiempo pasado no siempre fue mejor, pero siempre ayuda a mejorar. La experiencia del PP de Aznar manda un mensaje claro al PP de Núñez Feijóo: la unidad y la convicción hacen de la derecha una opción ganadora de Gobierno.

 

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