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Maribel Calvani: Arístides y Adelita Calvani

ARÍSTIDES Y ADELITA CALVANI

Llegando al piso 7 de mi vida, vuelvo en los recuerdos al pasado.

Mi memoria me lleva, en la distancia del tiempo, a mi infancia. Me parece estar oyendo a mi padre, guitarra en mano, cantarnos en la noche para dormirnos. Su voz era suave y llena de un profundo cariño expresado en ese gesto para acompañar nuestro sueño.

Esta anécdota habla por sí sola del ser humano que era Arístides Calvani.

Era una persona cálida, cariñosa y, al mismo tiempo, firme en su pensar y actuar. De una personalidad íntegra a carta cabal. La coherencia entre su pensamiento y acción fue siempre un eje central en su vida. La corrección en su manera de ser fue siempre una de sus características personales. El respeto a los demás fue uno de los principios que rigieron su vida. El otro, era ese prójimo, ese hermano que merecía su respeto y consideración y su disposición a siempre servirle en el sentido más cristiano de la palabra.

Su vida fue un apostolado contínuo, vivo, testimonial.

Ese apostolado fue su vocación de servicio. Hizo, practicó y vivió la política como un apostolado. Y dejó una profunda huella en ese camino recorrido.

Calvani fue un hombre de firmes principios cristianos y su vida fue un testimonio viviente de esas creencias.

En mi casa, siempre nos enseñaron el valor de la honestidad, la responsabilidad, el trabajo, el compromiso, el respeto, la coherencia, el servicio como principio rector en nuestras vidas.

Mis viejos, como yo les decía, nos inculcaron, a través de su ejemplo, que la vida tiene un propósito que va más allá de nosotros. Nos enseñaron la importancia de la trascendencia del hombre. Somos cuerpo y espíritu y nuestro ser trasciende más allá hacia la vida eterna.

En mi casa, siempre hubo espacio en nuestra mesa para distintas personas, de diversas nacionalidades, que pasaron por nuestras vidas. Estas vivencias nos recordaban lo importante de recibir, escuchar, acoger y, hasta albergar a quien lo necesitara. Es así como en nuestra mesa compartimos con dirigentes políticos, sindicalistas, periodistas, sacerdotes, obispos, perseguidos políticos… Para mí fue una escuela de un aprendizaje único y, muy vivo.

Allí escuchamos, la mayoría de las veces en silencio, las conversaciones entre los mayores. ¡Qué conversaciones!!!!!

Entonces aprendimos a conocer realidades de nuestro país, de Centroamérica, de Europa. Todo un mapamundi de conocimientos vivos, reales que no se recibe en ninguna escuela ni universidad.

Ambos dedicaron su vida al servicio. El, a la Política y ella, al Servicio Social.

El fue Canciller y Secretario General de la ODCA, y ella estuvo al frente de la Oficina de Promoción Popular.

Desde la Cancillería abordó el tema internacional con visión de Solidaridad y Justicia Internacional. Desarrolló una política exterior de Estado con un alto sentido de apertura del país hacia relaciones de acercamiento y brazos abiertos, pero con respeto, fraternidad, solidaridad y justicia.

Fue un canciller con una calidad humana muy especial. Se tomaba el tiempo y espacio para conocer a los aliados así como a los adversarios. Era un hombre de gran apertura intelectual. Favorecía el diálogo, el encuentro y el compartir de las ideas pero siempre en un marco de respeto y búsqueda de compromisos materializados en acuerdos concretos y de fiel cumplimiento.

Era firme en sus convicciones de libertad y democracia.

Desde la ODCA se dedicó a trabajar por la democratización de nuestra Latinoamérica, con especial énfasis en América Central. Esa parte de nuestro continente estaba muy convulsa. Con dictaduras de distinto corte ideológico y con situaciones de extrema violencia. Su contribución a la democratización de Centroamérica forma parte de su gran legado. Compartió con Tirios y Troyanos, demostrando que se puede convivir entre opuestos ideológicos dentro de un marco de respeto y cordialidad.

Ella estuvo al frente, como ya señalé, de la Oficina de Promoción Popular durante el primer gobierno de Rafael Caldera. Posteriormente, creó PROHOMBRE y siguió trabajando por la promoción y participación social. Desarrolló una Metodología para la Acción Social en Venezuela. Su trabajo a nivel municipal y vecinal fue el nacimiento de una mayor participación de la Sociedad Civil en la realidad nacional.

Ella fue el gran apoyo de mi viejo. Juntos vivieron codo a codo su cristianismo en acción a lo largo de toda su vida.

Y juntos se los llevó el Creador para que siguieran trabajando desde la eternidad.

Mis viejos fueron mis mejores maestros.

Los principios que rigen mi vida, me los inyectaron ellos. Mi vocación de servicio la absorbí de ellos. Mi opción por la Política Internacional la reconocí como mi camino gracias a mi experiencia de vida con ellos.

Mi eterno agradecimiento a Dios por los padres que me regaló y mi agradecimiento a mis viejos por acompañarme toda la vida para seguir recordándolos, sus enseñanzas y sus testimonios y, por último, mi agradecimiento a mis viejos por la familia que me regalaron y por haberme permitido ser y estar en sus vidas.

 

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