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Villasmil: Elecciones ¿democráticas o chavistas?

 

Como viene sucediendo desde hace muchos años, una vez más se calienta el debate sobre unas posibles elecciones a llevarse a cabo este año. Recientemente, sobre ese tema publiqué lo siguiente:

“Este es el momento de insistir en algo que para algunos bienintencionados no está claro y que para estos señores de la mesita de Maduro sí lo está, pero para afirmar lo contrario, para defender las tesis de Zapatero y compañía: el único Gobierno legítimo es el presidido por Juan Guaidó; la única institución política legítima es la Asamblea Nacional. Ella es la única que puede elegir un nuevo Consejo Electoral y convocar elecciones. Maduro no es presidente legítimo –entre muchísimas razones- porque las elecciones de mayo de 2018 no son reconocidas por ningún demócrata, dentro y fuera de Venezuela. Finalmente: no pueden haber elecciones parlamentarias sin las correspondientes elecciones presidenciales, sin revisión del registro electoral, sin libertad para los presos políticos, sin la posible presencia de todos los partidos opositores, con el voto de los millones de ciudadanos en el exterior, sin la supervisión de organismos democráticos internacionales”.

 

Sobre dicho tema, el padre Luis Ugalde publicó recientemente una interesante nota (“Elecciones para cambiar o para perpetuar la miseria en dictadura”). Sus argumentos fundamentales son:

 

  1. a) Más de 80% de los venezolanos quiere elecciones para cambiar y emprender de inmediato la reconstrucción en democracia y libertad.; Tenemos dos elecciones en 2020: las parlamentarias  y las presidenciales. Los demócratas y los que queremos salir de la miseria nacional debemos participar y ganar las dos.
  2. b) La ruta de salida no comenzaría con el cese de la usurpación sino con la convocatoria de elecciones realmente democráticas;
  3. c) La estrategia del régimen para el triunfo de la dictadura en las parlamentarias es la división y la abstención de la mayoría opositora;
  4. d) Esa gran mayoría que quiere elecciones para salir de la dictadura en este año debe exigir un nuevo CNE equilibrado y respetable, movilizarse para demandar los comicios, lograr condiciones electorales razonables y activarse para votar y defender el voto.
  5. e) Por ende, la AN debe nombrar un CNE antes que lo haga el régimen, vía su TSJ, con lo que empujaría a la mayoría opositora a no votar;
  6. f) El chavo-madurismo está dispuesto a hacer todas las trampas posibles para impedir una victoria (o victorias) opositoras;
  7. g) Frente a eso los que queremos cambio de régimen con votos (terreno donde somos más fuertes que con la violencia armada), tenemos la unidad en torno al liderazgo repotenciado y reconocido de Guaidó (…) El camino para salir de la dictadura son las elecciones con fuerte presión nacional y externa con las condiciones básicas exigidas, con apoyo de las democracias del mundo y con transparencia y libertad garantizadas por la observación internacional. (…) Cuanto antes se debe definir, comunicar y articular ese camino”.

 

Sobre esto último deseo incluir este matiz: soy de los que quiere salir de esta dictadura inhumana preferiblemente sin violencia, pero ¿es acaso necesario establecer condiciones exclusivas o limitantes a la salida? ¿Ya dejó de ser válida la tesis de que “todas las opciones están sobre la mesa”?; el mismo presidente Guaidó destacó tal validez una vez más al regresar de su exitosa gira internacional.

Asimismo, cuando se afirma que “la AN tiene que negociar para designar cuanto antes un nuevo CNE equilibrado e impedir que el TSJ imponga uno incondicional del régimen, con lo que empujaría a la mayoría opositora a no votar”, no es solamente porque la gente sienta que con un TSJ con Tibisay o alguien similar una vez más el chavismo hará toda la trampa del mundo para manipular groseramente los resultados, sino además por lo que ya señalo arriba: porque el régimen no tiene legitimidad ninguna para convocar ni siquiera una elección de junta de condominio, y Maduro no es el presidente, lo es Juan Guaidó. Ya va siendo hora de que los opinadores mediáticos, y sobre todo la dirigencia opositora, lo asuma y lo practique. Unas elecciones bajo condiciones determinadas por el TSJ ( y negociadas según los intereses del régimen) no son mínimamente democráticas, ni razonables, sino un cañón apuntando a los ciudadanos para que asistan a votar según las pautas de la tiranía.

Las elecciones que llegase a convocar la AN deben estar bajo las reglas transparentes por las que se conducen los comicios en un país democrático. Toda negociación tiene un límite: hay que evitar la aceptación de inmoralidades como, por ejemplo, que la liberación de unos pocos presos políticos sea vista como una manifestación de voluntad negociadora del régimen para unas elecciones “más o menos libres”, a las que hay que ir “porque somos mayoría”. Como afirma Oswaldo Álvarez Paz en su más reciente artículo:Otro de los factores que debería mantener la atención de toda la dirigencia es la referida a los presos políticos, a su liberación plena sin negociaciones. Este es otro aspecto importante para el mundo entero. Hay que liquidar el cuotismo, y la liberación caprichosa y selectiva que el régimen hace de acuerdo a sus conveniencias. Todos deben ser puestos en libertad absoluta, total, sin medidas cautelares restrictivas de la libertad plena”.

Finalmente: si la realidad indica que el orden de la ruta de salida -“cese de la usurpación, transición, elecciones libres”-  no es ya posible y debe cambiarse, sería bueno que la más alta dirigencia opositora 1) se pusiera de acuerdo al respecto y 2) lo informara con claridad a todos los venezolanos. Nadie desea que vuelvan los tiempos de desorientación, silencio e incertidumbre por culpa de una oposición dividida y callada, que define sus diferencias por las redes sociales, promoviendo entonces el conflicto, la abstención y la división.

 

Así que el orden del día es: ponerse las pilas, hacer las labores necesarias y urgentes, fortalecer la unidad interna y externa, aumentar la indispensable presión al régimen (apoyando todas las sanciones que se vienen dando), y mantener a toda la población -y a nuestros aliados del exterior- cabalmente informados sobre el camino que todos juntos vamos a seguir en los próximos meses. En palabras del padre Ugalde: Cuanto antes se debe definir, comunicar y articular ese camino.

 

 

 

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Un comentario

  1. Lo más importante de la lúcida opinión de Villasmil es lo que ahora VUELVE A REITERAR de manera clara:
    «Finalmente: no pueden haber elecciones parlamentarias sin las correspondientes elecciones presidenciales, sin revisión del registro electoral, sin libertad para los presos políticos, sin la posible presencia de todos los partidos opositores, con el voto de los millones de ciudadanos en el exterior, sin la supervisión de organismos democráticos internacionales”.

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