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Chitty La Roche: De la nación en su encrucijada

El Gobierno de Trump notifica con una carta que reconoce a Delcy Rodríguez  como “la única jefa de Estado” en Venezuela | CNN

 

 

Llegó tan hondo el beso que atravesó y emocionó a los muertos.” Miguel Hernández

 

“Los hechos son superiores al poder.” “La verdad, aunque impotente ante el poder, tiene fuerza propia y hagan lo que hagan, no pueden descubrir o inventar un sustituto para ellaHannah Arendt, citada por Nelson Hamana Hobaica en Facebook

 

 

Cabe recordar a Ernest Renan una vez más; la nación puede definirse no solo como ese conjunto humano que comparte un origen, una historia, una etnia, una lengua, una cultura, una religión, “Es un alma, un principio espiritual, un querer vivir juntos

En casi ya las últimas tres décadas, Venezuela conoció, como nunca, el dolor en su carne y en su espíritu, la traición de los suyos y de sus instituciones, la pobreza, el atraso, el saqueo, el miedo, la vergüenza, el desarraigo, la decepción, la persecución, la centrífuga de la desfiguración, la ira de la naturaleza y paradójicamente, aún en ese trance a ratos de genuina tragedia, aprueba el examen de nación orgánica con voluntad de ser y devenir como siempre ha querido y quiere, una república libre e independiente.

El día de la efeméride del 24 de junio de 1823, conmemoración de la batalla de Carabobo, fundamental en nuestro proceso independentista, nos tocó como nación, un instante que pareció eterno, el averno, un doble sismo que por raro el fenómeno se diría, más brutal, más mortal, más cruel, más implacable, más ciego, más ofensivo.

Miles de los coterráneos perdieron todo y la vida de muchos de ellos. Empero, minutos después se puso en marcha eso de lo cual los venezolanos podemos ufanarnos, la solidaridad, la empatía, la caridad, el amor hacia los nuestros. La unidad que tan esquiva ha sido, reapareció en millares de gestos, donaciones, oraciones, voluntarios, aleccionando, por cierto, al pesado, inepto, insensible gobierno que apareció para obstruir y ratificar su ya proverbial incompetencia para nuestra desgracia.

En el exterior la diáspora lloraba los suyos que eran no solo aquellos liados por la sangre o la amistad, sino a todos los compatriotas que de súbito encararon la desventura en su más inexorable proporción. En centenares de ciudades, allá donde habitaba un venezolano se sintió y advirtió, el ademán asociado y vinculante con la patria herida y sollozante.

Vi y oí por el celular gente llorar en Madrid, en Nueva York, supe de una pequeña ciudad en Canadá, London, que reúne a un centenar de conciudadanos haciendo y recibiendo insumos de los más variados para enviarlos al país por las vías más expeditas asumiendo los costos con orgullo porque la patria duele, donde uno esté, ¡duele que jode!

¿Por qué hemos sufrido tanto? me interroga una amiga desconsolada, refiriéndose a pérdidas humanas, a algunos que se quedaron íngrimos y solos, con sus madres, esposas, padres, hijos, debajo de un montón de concreto y cabillas, dolientes amputados de lo más preciado, ella de su lado, perdía su empleo. Empero, ella misma respondió, “Echemos para adelante, hay mucha gente que la está pasando muy mal, peor que yo, la desgracia no nos es ajena, veré cómo puedo ayudar.”

Estamos ante un Estado fallido, inexistente en algunas áreas e incapaz de cumplir su rol de generador de seguridad y servicios públicos. El Estado en 27 años fue usurpado por el gobierno de un partido y un liderazgo aclamado pero ontológicamente corrupto y patéticamente irresponsable, sin olvidar su asombrosa incompetencia.

No obstante, la situación actual complica quizás más las cosas porque la perspectiva del protector norteamericano es diametralmente distinta a la que sectores políticos mayoritarios sin embargo tienen. Trump habla de estabilizar, pero, se apropia del producto de la venta petrolera sin rendir cuenta a nadie. Olvida que el primer paso hacia la recuperación es la transparencia, la credibilidad y simultáneamente, la reinstitucionalización que consiste básicamente en la legitimación del liderazgo y la responsabilización de los actores en una democracia y especialmente en una república.

Para algunos cuya miopía es manifiesta, la fulana estabilidad que desea Trump con Delcy a la cabeza y sin fecha de elecciones, está asegurando crear las condiciones para la recuperación económica y ¿la transición? Son los mismos que les ilusiona en su amargura constituirse Venezuela en el estado 51 u otro estado asociado como Puerto Rico. Me apena y avergüenza escucharlos a veces hablar.

Toca pues a esta patria agónica levantarse a pesar de muchos de los suyos y erigirse nuevamente como un país libre, independiente y soberano. Esa es la tarea y no otra.

 

Nelson Chitty La Roche, @nchittylaroche, nchittylaroche@gmail.com

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