Confundir los sueños con la realidad
Vox existe, sí, y va a seguir ahí, pero para precariedad la de Pedro Sánchez desde que llegó, y no se deja sugestionar
-Rc0VgpIgSKgSVDZDuEiCmnM-1200x840@diario_abc.jpg)
(EP)
Lo malo de confundir los sueños con la realidad es que es mucho más probable que sea la realidad la que se imponga a los sueños. Anoche votaron los andaluces y resulta que Vox sigue ahí, con igual firmeza, incluso un poco más (pese al forúnculo que le ha birlado cien mil votos). Desde hace nueve meses y durante cuatro elecciones consecutivas buena parte de los analistas convertidos en adivinos andan empeñados en repetir que el partido de Abascal va para abajo.
La caída no se ve por ningún sitio y se ha venido desmintiendo en todos los comicios, pero mantienen la profecía, basada en un anhelo que no se sujeta en los datos ni en la expresión soberana. Acaso es una manera de dar ánimos a los de Génova, fabulándoles un escenario ideal, como se consuela al convaleciente. Pero, lejos de ayudar, lo que consiguen es achacar al PP unas supuestas victorias precarias o menores; cuando el hecho de no alcanzar mayorías absolutas no les hace peores ni incapaces.
Juanma Moreno acaba de volver a arrollar, de una manera extraordinaria, el PP es la primera fuerza política en casi toda España. Vox existe, sí, y va a seguir ahí, pero para precariedad la de Pedro Sánchez desde que llegó, y no se deja sugestionar. Los populares deberían aprender a disfrutar sus triunfos y gestionarlos sin complejos pero con los pies en el suelo.
