El Consejo Superior de la Democracia Cristiana para Venezuela – A la opinión pública nacional e internacional:
El Consejo Superior de la Democracia Cristiana para Venezuela
A la opinión pública nacional e internacional:
Se esperaba que las acciones realizadas el pasado 3 de enero permitieran, de forma inmediata, la reconstrucción institucional de la República y la plena vigencia de las libertades ciudadanas. Lamentablemente, no ha sido así. Vemos con preocupación que la política oficial norteamericana pareciera limitarse a operar con la estructura mafiosa y criminal de la dictadura, en una dinámica caracterizada por poca transparencia y tolerancia con conocidos responsables del mayor saqueo de las finanzas públicas en la historia de la nación. Sigue intacto el aparato represivo; no se ha dado la libertad a todos los presos políticos, civiles y militares, ni libertad plena a la mayoría de los excarcelados, y no se han clausurado los centros de tortura. El descontento crece por el empobrecimiento de la población. Aunado a lo anterior, se pretende desconocer la capacidad ciudadana para decidir sobre su propio destino, capacidad por cierto ya demostrada en el heroico proceso electoral de 2024. El aumento del malestar con el régimen transitorio puede abarcar también a los Estados Unidos de Norteamérica.
Hemos pedido que se aplique la Constitución. Insistimos en ello. Ante la falta absoluta del presidente, solo queda la convocatoria inmediata a elecciones presidenciales. Con ellas, el pueblo ejercerá la soberanía según lo establecido en el art. 5 de la Constitución. En esas elecciones deben darse garantías para la plena participación de María Corina Machado y Edmundo González Urrutia. Impedir de manera directa o a través de interpuestas personas la realización inmediata de elecciones presidenciales convertiría a los Estados Unidos en algo muy distinto a lo esperado de ser factores y garantes de la libertad: los transformaría en corresponsables de la continuidad de la peor tragedia de nuestra historia. Llamamos a nuestros amigos americanos a corregir el rumbo mantenido hasta ahora.
En esta declaración queremos hacer especial referencia al petróleo. Los inmensos recursos de Venezuela son de vital importancia para el Hemisferio Occidental y particularmente para los Estados Unidos. Durante el siglo XX, Venezuela fue una fuente segura y confiable de suministro energético para los Estados Unidos y mantuvo siempre relaciones ordenadas y justas con su principal cliente, incluso después de la nacionalización de la industria en 1976.
Con la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999, las compañías petroleras americanas fueron despojadas de sus áreas de explotación. Entonces se inició un proceso de acercamiento político a Rusia, China e Irán, todo ello con la influencia determinante del régimen comunista de Cuba. La economía del país en todos los órdenes, pero particularmente la industria petrolera, comenzó a sufrir un proceso de deterioro y destrucción que afectó su capacidad productiva. El país pasó de producir 3,3 millones de barriles de petróleo por día en 1999 a llegar a producir solo 400.000 barriles por día, con una producción de productos refinados de 200.000 barriles por día.
Las grandes compañías petroleras americanas se rehúsan a participar en la recuperación de la industria invocando la carencia de seguridad jurídica. La reciente Ley Orgánica de Hidrocarburos estimula la discrecionalidad y no ofrece condiciones fiscales atractivas para la inversión. Se viene ejecutando un proceso de otorgamiento de áreas sin ninguna transparencia. Incluso se han otorgado áreas de producción a reconocidos personajes que han hecho inmensas fortunas incurriendo en actos de corrupción. Los venezolanos no tenemos la debida información sobre los volúmenes de producción y desconocemos la magnitud de los recursos financieros producto de las exportaciones petroleras. Tampoco conocemos el destino que se está dando a esos recursos. Tenemos el derecho de estar informados.
Finalmente, el tema de la Deuda Pública no puede ser ignorado en el contexto actual. Su dudosa legalidad, el monto desconocido y la oscura forma de contratar asesorías externas a espaldas de instituciones financieras internacionales obligan a desconocer cualquier negociación iniciada por el régimen provisorio. Solo un gobierno emanado del ejercicio soberano de la voluntad popular puede negociar la deuda pública.
Estamos a tiempo de rectificar. Se requiere, con la mayor urgencia, un cambio en la conducción del país y la instauración de una administración transitoria basada en la transparencia y la honestidad, capaz de conducir a Venezuela hacia un proceso electoral democrático que le devuelva el poder al pueblo soberano.
28 de agosto de 2026
¡Por la auténtica atención a las víctimas!
¡Por la renuncia del continuismo dictatorial!
¡Por un inmediato gobierno de reconstrucción nacional!
¡Por la libertad de información y la liberación de todos los presos políticos!
¡Por el libre regreso de los expatriados!
¡Por la defensa de la soberanía popular!
Por el Consejo Superior de la Democracia Cristiana para Venezuela:
Oswaldo Álvarez Paz
Humberto Calderón Berti
Abdón Vivas Terán
José Rodríguez Iturbe
Andrés Caldera Pietri
Asdrúbal Aguiar
Gustavo Tarre
Haroldo Romero
Ivonne Attas
Nelson Maldonado
Enrique Naime
Emilio López
Macky Arenas
Milos Alcalay
Juan Fernández
César Pérez Vivas
María Alejandra Aristeguieta
Lorenzo Tovar C. (Sec. Ejecutivo)

