El FMI enfría la economía mundial por la guerra en Irán: «El panorama se ha ensombrecido bruscamente»
El organismo rebaja al 3,1% el crecimiento global para 2026 y eleva la inflación hasta el 4,4%, mientras recorta al 2,1% el avance del PIB de España y sitúa su inflación media anual en el 3%

La directora gerente del FMI. Kristalina Georgieva, pronuncia un discurso en Washington. (REUTERS)
La guerra de Donald Trump e Israel en Oriente Próximo ha alterado de forma inmediata el rumbo de la economía mundial. El Fondo Monetario Internacional ha constatado en su último informe que «el panorama mundial se ha oscurecido abruptamente tras el estallido de la guerra» y que el conflicto «interrumpió lo que había sido una trayectoria de crecimiento constante». En cuestión de semanas, lo que se perfilaba como un año de consolidación económica tras varias crisis encadenadas ha quedado en suspenso.
El dato central del informe presentado este martes en Washington es una revisión a la baja del crecimiento global. La economía mundial crecerá un 3,1% en 2026, por debajo del 3,3% que el organismo proyectaba en enero y lejos del 3,4% que esperaba antes del estallido de la guerra. Ese ajuste recoge el impacto directo del conflicto sobre los mercados energéticos y la actividad económica global. En el escenario más adverso, si las hostilidades se prolongan y las disrupciones energéticas continúan, el crecimiento podría caer hasta el 2%, un nivel que apenas se ha registrado en cuatro ocasiones desde 1980.
El deterioro de las previsiones llega después de un periodo en el que la economía internacional había mostrado una resistencia sostenida. El propio FMI recuerda que el mundo había logrado evitar una recesión pese a la pandemia, la guerra en Ucrania y el ciclo inflacionario de los últimos años. Esa tendencia se ha invertido de forma abrupta tras el inicio del conflicto, que ha obligado a descartar incluso la posibilidad de mejorar las previsiones de crecimiento para este año.
Uno de los factores determinantes ha sido la crisis energética desencadenada por la guerra. El cierre del estrecho de Ormuz y los ataques contra infraestructuras energéticas en el Golfo han alterado los flujos de suministro global. Según recoge el FMI, la interrupción del tránsito de petróleo por esa vía estratégica ha sido uno de los elementos que ha contribuido directamente a la caída de las previsiones económicas.
Una inflación en el 6% si la cosa se tuerce
El impacto en los precios ha sido inmediato. El petróleo ha superado los 100 dólares por barril, mientras que el gas natural ha registrado subidas superiores al 80%. En conjunto, el organismo prevé que el precio del crudo aumente un 21,4% este año y que el conjunto de las materias primas energéticas suba un 19%, cuando hasta ahora se esperaba una tendencia a la baja. Estas variaciones han trasladado presión al conjunto de la economía global.
El encarecimiento de la energía ha comenzado a repercutir en múltiples sectores. El FMI advierte de que el aumento de los costes energéticos se trasladará a bienes intensivos en consumo de energía como el acero o el cemento. Al mismo tiempo, ese incremento reduce el poder adquisitivo de los consumidores, que ya se enfrentan a un entorno de precios más altos en productos básicos.
Uno de los factores determinantes ha sido la crisis energética desencadenada por la guerra. El cierre del estrecho de Ormuz y los ataques contra infraestructuras energéticas en el Golfo han alterado los flujos de suministro global. Según recoge el FMI, la interrupción del tránsito de petróleo por esa vía estratégica ha sido uno de los elementos que ha contribuido directamente a la caída de las previsiones económicas.
Una inflación en el 6% si la cosa se tuerce
El impacto en los precios ha sido inmediato. El petróleo ha superado los 100 dólares por barril, mientras que el gas natural ha registrado subidas superiores al 80%. En conjunto, el organismo prevé que el precio del crudo aumente un 21,4% este año y que el conjunto de las materias primas energéticas suba un 19%, cuando hasta ahora se esperaba una tendencia a la baja. Estas variaciones han trasladado presión al conjunto de la economía global.
El encarecimiento de la energía ha comenzado a repercutir en múltiples sectores. El FMI advierte de que el aumento de los costes energéticos se trasladará a bienes intensivos en consumo de energía como el acero o el cemento. Al mismo tiempo, ese incremento reduce el poder adquisitivo de los consumidores, que ya se enfrentan a un entorno de precios más altos en productos básicos.