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Encuentro Humanista – 2024: Las guerras y la paz

2024: LAS GUERRAS Y LA PAZ

 

 

LA PALABRA DE LA IGLESIA, LAS ELECCIONES DEMOCRÁTICAS Y LAS GUERRAS PRESENTES

 

En ocasión de su 121 Asamblea Ordinaria los obispos venezolanos han publicado su habitual exhortación pastoral, abordando los temas referidos a un año que comienza con la ciudadanía esperanzada en elecciones libres que recuperen la democracia, y que nos permitan salir de la crisis humanitaria compleja que nos ha convertido en uno de los países más pobres del continente. 

Plantean los obispos la necesidad de fijar un cronograma electoral que nos conduzca a elecciones limpias y transparentes. Se pronuncian por hacer de la elección presidencial un ejercicio de pedagogía respetando todas las ideas y derechos políticos y fomentando la participación activa del pueblo “que es el verdadero sujeto de la sociedad que soñamos”. Se presentan dispuestos a “abrir puertas y tender puentes de entendimiento y convivencia de todos los venezolanos”, y señalan la necesidad de un diálogo sincero entre el gobierno y los distintos sectores sociales del país.

Al referirse a la situación económica y social afirman: “Nos duele e interpela constatar el sufrimiento del pueblo venezolano en materia de salud, educación, alimentación, bajos salarios y corrupción. Todo esto constituye una flagrante violación de los derechos humanos, que desdeña su condición de ciudadanos y de hijos de Dios”.

Se solidarizan con la iglesia de Nicaragua, hoy perseguida por la dictadura de Daniel Ortega que los somete “a los mismos escarnios persecutorios que sufrieron los primeros cristianos”. Y ratifican la posición que la iglesia venezolana ha mantenido en la defensa de nuestro territorio Esequibo, recordando la tarea que han librado desde el inicio de la larga y accidentada controversia tanto los sacerdotes misioneros, como los importantes miembros del clero y los laicos que han aportado su esfuerzo para reivindicar los históricos derechos territoriales de nuestra república, arrebatados fraudulentamente.

Este documento dado a conocer por las supremas autoridades de nuestra iglesia católica tiene un valor histórico muy importante al ser publicado en un momento en el que la realidad de nuestro país está abierta al escrutinio de toda la comunidad internacional.

La abrumadora mayoría de los gobiernos e instituciones democráticas del mundo han rechazado las ilegales inhabilitaciones que el oficialismo ha pretendido imponer con el fin de ratificarse de manera ilegítima en el ejercicio del poder.

Ese rechazo se ha intensificado después de efectuarse las elecciones primarias que designaron a María Corina Machado como candidata presidencial de la unidad democrática y popular.

Luego de esa elección se multiplican las masivas movilizaciones de apoyo a su liderazgo en una magnitud que no tiene precedentes. Su candidatura trasciende, por decisión ciudadana, a las diferencias políticas o ideológicas que nos han separado. Se trata de un movimiento convertido en reto irrenunciable de una sociedad dispuesta a revivir la democracia hoy escamoteada.

Siente el país y el mundo libre que no hay excusa capaz de justificar la privación de las libertades que a todos los venezolanos nos corresponde y que han sido consagradas en la actual constitución aprobada por los mismos gobernantes que hoy la violan.

Sienten que no hay excusa válida para detener el cumplimiento de los acuerdos suscritos por el régimen en las reuniones de Barbados con el fin de garantizar la libre participación de todas las candidaturas presidenciales, sin que esa participación sea obstruida o mediatizada por la injerencia ventajista del gobierno y de las instituciones que le son obedientes.

Tampoco hay excusa que justifique la privación de libertad de los centenares de compatriotas que han pretendido ejercer su legítimo derecho a la disidencia, o la ausencia de los millones de compatriotas que se han visto forzados a ausentarse del país por razones políticas o por la necesidad de buscar condiciones de vida más humanas de las que hoy puede ofrecerles Venezuela.

Este año 2024 es un año crucial para el destino de nuestro país. Todos los esfuerzos deben dirigirse a luchar por nuestra patria, con la fuerza moral y política que nos da el sentirnos acompañados de la verdad, el comprender que esta es la causa justa que nos ha impuesto la historia, y el saber que, como nunca antes, Venezuela es hoy una sola voluntad y una intransigente e innegociable decisión de imponer la libertad, la democracia, la paz, la justicia y la razón.

Con la palabra y el ejemplo de nuestra Iglesia iniciamos el nuevo año enarbolando la esperanza de vencer en la conquista de unas elecciones libres y competitivas que restauren la democracia y la Constitución. La victoria democrática en Venezuela será crucial en momentos en los que en el mundo se enfrentan trágicamente las fuerzas del totalitarismo y de la libertad.

En 2024, el año en que se celebrarán más elecciones en la historia (más de setenta), es asimismo el año con dos conflictos armados de consecuencias potencialmente catastróficas para la humanidad, y con posibilidades de que se produzcan nuevos escenarios de conflicto, como es el caso del acoso imperialista de China a todos sus vecinos, en especial Taiwán, que en sus recientes elecciones acaba de dar el mensaje al mundo de que entre totalitarismo y libertad apuesta decididamente por esta última.

Mientras, los enemigos de occidente -encabezados por Irán, por Rusia, por China- no cesan en sus actuaciones. Conviene estar pendientes y que la mayoría de las elecciones a celebrarse -con especial importancia las elecciones norteamericanas- sirvan para consolidar la coalición entre las democracias, especialmente en torno a la OTAN.

 

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