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Julio Castillo Sagarzazu: ¿Un giro copernicano o un salto cuántico…?

María Corina Machado y Edmundo González sobre excarcelaciones: "Son parte  de la puerta giratoria" - EL NACIONAL

 

Hoy nos vamos de farol con estas palabrejas domingueras. De verdad que no son un desplante del barroco churrigueresco para dar una pátina de “erudición” a lo escrito. En realidad, son un recurso argumental para tratar de explicar, tanto el resultado de la reunión de Panamá, como (sobre todo) el sentido del llamado Manifiesto de Panamá, suscrito por María Corina Machado y Edmundo González.

Veamos: La primera expresión (la del giro Copernicano) fue acuñada por Kant para explicar los giros de 180 grados, sobre un eje, que alguien suele hacer sobre una hipótesis o teoría expuesta en un análisis y que cambia radicalmente lo que esta misma persona había dicho anteriormente. Hacía referencia al cambio del pensamiento universal y de la ciencia, que implicó el planteamiento de Copérnico sobre que La Tierra no era el centro del universo conocido, sino que era el Sol. El salto cuántico, se refiere al cambio del nivel de energía de una partícula subatómica, sin pasar por ningún estadio intermedio.

Glosando estas definiciones, podemos concluir que los eventos de Panamá (incluidos el Manifiesto y manifestaciones posteriores) no son un giro, ni un cambio de eje en la política de la oposición democrática, sino que son más bien, “un salto cuántico” y, en este caso, un aumento de energía en dicha política.

Tratemos de explicar:

1. Primero, hablemos sobre el manifiesto y su expresa mención sobre la disposición a una negociación para arribar a un acuerdo para lograr unas elecciones libres. Esta manifestación ha tenido un efecto determinante en el cambio de rumbo de la situación política del país. ¿Cuál era ese rumbo? Pues el de la inercia evidente que nos llevaba a que los actores de la transición fueran solamente los Estados Unidos y el gobierno interino. Antes de esta toma de posición, los venezolanos íbamos a tener que contentarnos con ser los espectadores del fortalecimiento de un statu quo cuyo eje principal eran: a) El tutelaje político y económico sobre el gobierno; b) la priorización de la extracción de petróleo y c) el rezago de todas las medidas de reformas políticas, supeditadas siempre a estas dos premisas anteriores. Cuando Machado y González (sorprendiendo, como siempre, a muchos) anuncian que deben ser partes de esta negociación, rompen la inercia (como hemos dicho) y se equiparan los roles de esa negociación. Ya no será a dos, sino a tres. Un verdadero cambio de cualidad y de potencia, respecto de lo que estábamos viendo después del 3 de enero.

  1. Esta modalidad de estrategia de Machado ha sido siempre mal leída por el gobierno y por sus adversarios políticos en el país. Pensar y actuar “fuera de la caja” le ha permitido sorprender, en muchas ocasiones, a quienes ha debido enfrentar. Un breve recuento: Cuando todos pensaban que se atrincheraría en el abstencionismo, salió con las banderas de las primarias. Cuando muchos pensaron que se retiraría de ellas y se le puso la celada de que el CNE debía supervisarlas, pues se quedó. Cuando jugaron a que le inhabilitación de Corina Yoris, la dejaría desarmada, apoyó a Edmundo González, con los resultados que todos conocemos. Ahora, cuando todos pensaban que sería impensable que se sentara a negociar un acuerdo para lograr las elecciones anuncia, junto con Edmundo González, que participará en un proceso que nos lleve a conseguirlas. Una estrategia de sorpresa, unas “Queseras del Medio” permanente; un “Vuelvan Caras” que, invariablemente, les ha dejado, al adversario, con la pelota en la mano y con la base robada.
  2. Otro elemento en favor del “Salto Cuántico” lo constituye la reunión en sí misma y el mensaje que trasmitió la pluralidad de asistentes. Los observadores menos avisados, se han quedado en el análisis estético de las fotografías. Análisis que, por cierto, ha hecho suyo lo que queda de la desvencijada guerrilla comunicacional del gobierno. Lo verdaderamente rescatable de la reunión es que ha roto con el esquema maniqueo de la izquierda y la derecha. Esquema que, dicho sea de paso, es uno de los perniciosos elementos de la polarización política en el mundo entero. En efecto, sentar en una misma mesa a dirigentes provenientes de ambos espectros, es un notable ensayo para desbaratar esa guerra de trincheras decimonónica. La nueva contradicción en el mundo no es entre izquierdas y derechas, sino entre democracia y autoritarismo; entre libertad y sumisión. A casi 180 años de la consigna “proletarios de todo el mundo uníos”, la que hoy es pertinente es: Demócratas de todo el mundo uníos.”
  3. Así las cosas, Machado vuelca la mayoría de las expectativas sobre su regreso al país. Sobre ese punto, no ha dicho que vendrá, como Lenin, en un tren blindado a organizar una insurrección contra el gobierno transitorio de Kerensky y a lanzar la consigna de “todo el poder a los soviets”. Ha dicho, que viene a recorrer el país para que haya un cronograma electoral y para que se cumpla con la Constitución, designando un CNE y un TSJ de acuerdo a lo que su letra establece.

Es, con este marco, que comienza la nueva partida en Venezuela. Hay un salto hacia adelante, pero, no nos hagamos ilusiones, aún el camino es largo y complicado.

Hay que seguir articulando fuerzas, dentro y fuera del país; despejando obstáculos; preparar un mecanismo profesional y con fuerza política para construir la salida democrática. Hay que lograr la libertad de todos los presos políticos civiles y militares; el desmantelamiento de los mecanismos de la represión y la persecución; el regreso de los exiliados y la anulación de todas las sanciones e inhabilitaciones por razones políticas.

Pero, sobre todo, hay que fortalecer la organización ciudadana. No puede quedar un solo centro de votación sin una organización fuerte, inspirada y aceitada para enfrentar el desafío que se nos viene. No podemos dejar ni una sola reivindicación social y popular en la que no acompañemos a nuestros compatriotas, llevando el mensaje de que hay que mantener vivos el espíritu de cambio y la esperanza de que unidos, superaremos nuestras calamidades y reconstruiremos a Venezuela.

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