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Escobar: Continuará la continuidad en Cuba

Todo apunta a que Díaz-Canel seguirá al frente de la presidencia, la duda es si eso conviene a los intereses de la dictadura

«Si quitan al que está ¿a quién van a poner?»

En esos términos de quitar y poner, como si se estuviera hablando de la pieza de repuesto de una maquinaria, muchas personas consultadas por 14ymedio se aventuran a discutir si el próximo 19 de abril será reelegido –o, mejor, re-designado– Miguel Díaz-Canel para ocupar el cargo de presidente de la República.

A la pregunta de si eso es lo más posible que ocurra, la mayor parte de los consultados coincide en que sí, que parece inevitable la repetición. Pero los matices surgen cuando se cuestiona si resulta conveniente para los intereses de la dictadura.

Por una parte se argumenta que «allá arriba» deben estar conscientes del grado de descontento que tiene la población con los resultados de la gestión del actual ocupante del cargo, aun cuando la mayoría de los inconformes tiene la percepción de que él no es el que decide las medidas sino el que las ejecuta dócilmente.

Poner a otra persona podría abrir la esperanza de cambios sustanciales, pero para eso la nueva figura tendría que abstenerse de pronunciar la palabra continuidad, que ha sido el norte en la brújula del actual ocupante del cargo. En cualquier caso, la designación de un nuevo personaje no sería para hacer cambios, sino para ganar tiempo.

El éxito de Díaz-Canel se resume en haber apostado por la continuidad. Ha quedado bien con Raúl, aunque haya quedado mal con la población

Por otra parte, existe la percepción de que quitar a Díaz-Canel sería un reconocimiento del rotundo fracaso de su gestión y, por tanto, de la decisión de Raúl Castro, que fue en definitiva quien lo puso en el cargo. El éxito de Díaz-Canel se resume en haber apostado por la continuidad. Ha quedado bien con Raúl, aunque haya quedado mal con la población. Y si Raúl Castro sigue siendo en Cuba la voz cantante en este nivel de decisiones, Miguel Díaz-Canel iniciará su segundo período presidencial, pésele a quien le pese.

Si cae Díaz-Canel, es un decir, pudiera ser una señal de que ya Raúl Castro no es quien decide o de que, a pesar de sus 91 años, tiene la capacidad de darse cuenta de que su benjamín no ha logrado concretar ese socialismo próspero y sostenible que prometió cuando se quedó a cargo de la nave.

Pero la pregunta más inquietante sigue siendo: si quitan al que está ¿a quién van a poner? Tiene que ser diputado y tener menos de 60 años. La lista es corta y poner a un desconocido demostraría aún más que vivimos en un país donde los ciudadanos se enteran de quién va a ser su presidente sin antes haber sabido quienes eran los candidatos.

En estas llamadas elecciones no habrá ganadores. Todos seremos derrotados.

 

 

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