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Mercenarios cubanos en Rusia: ¿Se avecina otro caso Ochoa?

Del modo en que se está desenvolviendo el asunto de los mercenarios cubanos en el conflicto ruso-ucraniano, todo indica que la gravedad del asunto irá escalando a peores por estos días

LA HABANA, Cuba. — Huele a 1989. Mejor dicho: se siente el hedor a que otra “Causa 1” podría estallar en cualquier momento. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (MINREX) emitió una nota intentando salvar el pellejo, pero no solo llueven las declaraciones de los mismos soldados (que afirman haber salido de Cuba “legalmente”, pero sin que las autoridades de emigración cubanas les estamparan en el pasaporte su tránsito por la frontera, algo muy sospechoso) sino que, para agravar más la situación, un grupo de hackers ucranianos reveló la víspera documentos que dan fe del reclutamiento y entrenamiento de varios cubanos que se involucrarían en la invasión a Ucrania.

Un gran escándalo le está estallando en las narices al régimen y sus alegatos de defensa ante la opinión pública son bastante dudosos, en tanto de las 17 personas que dicen haber detenido en el proceso de investigación no han dicho el nombre ni han mostrado el rostro de ninguna. Y, con la presencia del vocero Humberto López en los reportajes, conociendo su “estilo”, todo indica que aún estarían fabricando una puesta en escena “de urgencia”, y más que de una “investigación” se podría tratar de un “ensayo”, porque los actores que pronto subirán al escenario aún no se aprenden el libreto.

 

Todo ha sido demasiado rápido y quizás no ha habido tiempo ni para crear una “historia creíble” ni para poner a salvo (desaparecer) a los principales responsables de tales reclutamientos y entrenamientos, que no son cosa de ayer, en tanto ha sido durante años un proceso regular, de colaboración, entre las tropas rusas y cubanas, incluso desde mucho antes del inicio de la invasión a Ucrania, y la visita de varios altos cargos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), incluso la del propio Ministro en junio de 2023 (a raíz del motín del grupo Wagner), divulgada por los medios de prensa del propio régimen. Y hay que ser demasiado ingenuo para no sospechar de tantas “coincidencias”. Y de tanta “bravuconería” que ahora les golpea como bumerán.

 

Pero es que por estos días, esa “relación de apoyo total” a Rusia que habían usado ante la opinión pública, buscando presionar a determinados actores de la política internacional para conducirlos a una mesa de diálogo, se les ha vuelto demasiado tóxica, peligrosa, tal como sucedió en 1989 cuando los militares nuestros hicieron sus alardes de acercamiento con el general Manuel Antonio Noriega en Panamá, desoyendo las advertencias sobre el narcotráfico en la región, cuya ruta principal pasaba por Cuba con la anuencia de altos oficiales de las FAR y el Ministerio del Interior (MININT), donde incluso había un departamento encargado del asunto.

¿Y entonces de verdad debemos continuar creyendo que nadie lo sabía, qué tanto dinero  y avionetas llegando desde Panamá y Colombia no levantaban sospechas entre esos mismos que hicieron de jueces, testigos y parte en los juicios sumarísimos de 1989 y 1990, que terminaron en fusilamientos express y en posteriores “muertes repentinas” en la cárcel como la del general José Abrahantes?

Hay que hacerse la misma pregunta, pero ahora intentando cambiar los sujetos, rutas y modus operandi, por el momento anónimos, desconocidos, no revelados. Pero sucede que, como por aquellos años noventa de “medidas coyunturales”, debido a la caída del apoyo soviético (en que debieron buscar el dinero en donde estuviera, sea en la Colombia de Pablo Escobar o en el Panamá de las off-shores) hoy tampoco llegaremos a saber (por el momento) de cuáles otras “medidas coyunturales” se han derivado estos reclutamientos que deben estar dando muchísimo dinero a unos cuantos de por acá, que probablemente ni sean esos “17 instantes de una primavera”.

 

Del modo en que se está desenvolviendo el asunto de los mercenarios cubanos en el conflicto ruso-ucraniano, y de cómo se lo están tomando tan a la defensiva, después de mucho alarde incluso con un Ministro condecorado en el Kremlin por quién sabe cuáles servicios, todo indica que la gravedad del asunto irá escalando a peores por estos días y hasta es posible que veamos unas cuantas cabezas rodar para aplacar la ira de los dioses del más allá, porque en el “más acá” no parece que haya enfado sino miedo.

Quizás no haya juicios como los de Ochoa y Abrahantes, probablemente ni lleguemos a conocer nombres ni rostros de los reclutadores cubanos, pero quién quita que, entrenados en las mismas escuelas donde crearon e igual desaparecieron “accidentalmente” al señor Prigozhin, los “wagneristas” de aquí corran la misma suerte que los de allá. Estemos, pues, atentos a las noticias de las semanas y meses por venir, que tal vez comencemos a conocer sus nombres y grados militares en alguna que otra “nota informativa de último minuto”.

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