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Oscar Peña, luchador por los derechos humanos en Cuba, fallece en Miami por COVID

El activista Oscar Peña, presidente del Comité Cubano Pro Derechos Humanos, falleció en la noche del 13 de agosto en Miami a consecuencia del COVID-19. Luchador incansable, optimista y en acción hasta el final, Peña deja una huella de admiración, cariño y también de liderazgo efectivo entre sus amigos y compañeros de lucha.

Hombre de intensa actividad, que generaba grandes ideas para mantener en jaque al régimen cubano, Peña fue uno de los primeros que en los años 1980 se sumó a ese pequeño grupo de activistas que eligió combatir el castrismo denunciando su naturaleza represiva ante los organismos de derechos humanos internacionales.

“Oscar era una de esas personas que nunca vamos a olvidar, de una gran generosidad y al mismo tiempo un gran estratega”, dijo Sebastián Arcos Cazabón, quien fue compañero de Peña en la lucha en Cuba y luego siguió la amistad en el exilio.

La pérdida de Peña, que en los últimos años asumió la presidencia del Comité Cubano Pro Derechos Humanos, ha sido un gran golpe para sus amigos porque ocurrió de manera repentina.

El activista, que acaba de cumplir 70 años, fue diagnosticado con COVID-19 el viernes, lo ingresaron el martes y murió en la madrugada del jueves.

“Conocí a Oscar en los años difíciles, cuando el Comité estaba empezando a hacer sus actividades públicas, y fue un privilegio tenerlo en el Comité porque traía la juventud que hacía falta”, dijo Arcos Cazabón, quien entonces era también muy joven y se sumó al Comité fundado por miembros de una generación anterior, como Ricardo Bofill, Elizardo Sánchez Santa Cruz, Martha Frayde, Eddy López Castillo, Adolfo Rivero Caro.

El segundo grupo de activistas que integra el Comité, al que se suman Peña y Arcos Cazabón, tenía como figuras principales a los hermanos Sebastián y Gustavo Arcos Bergnes, destacados luchadores contra el régimen de Batista que llegaron a ser uno de los opositores más reconocidos internacionalmente y al mismo tiempo de los que más fuerte enfrentaron la represión del castrismo.

“El Comité Cubano Pro Derechos Humanos sacó a la oposición de la clandestinidad e inauguró la lucha a cara descubierta”, dijo el periodista Juan Manuel Cao, miembro del Comité.

Arcos Cazabón recuerda que Peña apoyó a sus hermanos de lucha cuando una turba enviada por el gobierno hizo un acto de repudio frente a la casa de su tío Gustavo Arcos Bergnes en el Vedado. Dos días antes, el 8 de marzo de 1990, otra turba se presentó en la casa de Sebastián Arcos, padre e hijo, en lo que fue el primer acto de repudio después de los convocados en 1980, durante el éxodo del Mariel, para denigrar a las personas que elegían irse de Cuba.

El acto de repudio a los activistas de derechos humanos fue la manera en que reaccionó el régimen a “una tremenda derrota” en Ginebra, apuntó Arcos Cazabón, porque fue el primer año que la Comisión de Derechos Humanos decidió estudiar las violaciones a los derechos fundamentales en la isla.

DE JOVEN COMUNISTA A OPOSITOR

Peña, que era muy joven a la llegada del castrismo, se sumó al entusiasmo de los primeros tiempos. Fue parte de la cantera de jóvenes comunistas y luego cambió su posición de manera radical.

“Oscar tenía un optimismo eterno y una imaginación para exponer al régimen ante la luz pública”, dijo Arcos Cazabón.

Fue Peña quien tuvo la idea de que en los años 1990 el Comité hiciera un llamamiento al diálogo, a raíz de que el gobierno cubano anunciara conversaciones con emigrados fuera de la isla, para retarlo a que dialogara con la oposición interna.

Arcos Cazabón considera que ese es un momento clave, porque el centro de la lucha contra el castrismo pasa de estar en Miami a la isla. “Dejó al régimen al desnudo, porque puso en evidencia la hipocresía de este al decir que estaba dispuesto a dialogar”, dijo.

En los años 1970 Peña se graduó de Ciencias Políticas, Filosofía e Historia en la Universidad de la Habana. En el exilio tomó cursos de periodismo en la Universidad de Miami, y fue columnista de el Nuevo Herald. También participó en las denuncias que hacían los activistas cubanos en la Comisión de los Derechos Humanos en Ginebra.

 

Sebastian’s April 9th 2011
Un grupo del Comité Pro Derechos Humanos en casa de Sebastián Arcos Cazabón en Miami. Yolanda Miyares, Arcos Cazabón y su esposa Grethel, Rosi Pujals, Ricardo Bofill, Oscar Peña y Augusto.

Rodolfo González, quien trabajaba en conjunto con Peña como vicepresidente del Comité en Miami, dijo que el activista destacaba por su jovialidad y por “tirar puentes” con el objetivo de unir.

“Era sincero y diáfano, y tenía luz para ver en el futuro cosas que otros no veían. En las reuniones tenía siempre una línea de comportamiento para beneficio de todos”, dijo González

En su vida personal, Peña “trabajaba duro y en silencio para poner el pan en su mesa”, añadió González.

Tampoco tenía reservas al expresar su desacuerdo con algo que considerara “oscuro o feo”.

Por su parte, el periodista Pedro Corzo describió a Peña como un luchador por la democracia en Cuba, y señaló que era “un hombre particularmente controversial” porque tenía “criterios muy propios”.

Peña siempre decía lo que pensaba y expresaba sus opiniones públicamente, dijo.

“Ha dejado un legado muy importante, muy bueno, de que el hombre debe defender sus opiniones en cualquier lugar donde se encuentre”, expresó Corzo.

“Tras la muerte de Bofill y Oscar Peña no se puede dejar morir la labor de recopilar abusos y denuncias del Comité Pro Derechos Humanos”, concluyó Cao.

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