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Oswaldo Páez-Pumar: “¿Adónde vamos?”

Ojalá lo supiera, porque si lo supiera sería sencillo poder alcanzar la meta. Pareciera que hemos estado a punto de alcanzarla y que ha sido nuestra incapacidad para ponernos de acuerdo la causa de haber permanecido por espacio de más de 22 años en esta situación agónica. No es así. Es como la que pintó Rubén Darío en su poema titulado “Lo Fatal” que concluye “¡… y no saber adónde vamos, / ni de dónde venimos…!” Desde luego ese no saber a dónde vamos ni de dónde venimos, nos hace evidente lo que en el fondo ocurre, que es no saber en dónde estamos.

¿Estaremos exactamente en el mismo lugar donde estuvieron Polonia, Checoeslovaquia, Hungría y la que se llamó República Democrática Alemana? ¡Cómo les gusta a los comunistas presentar sus dictaduras como “democracias”! El proceso se inició en Polonia, pero no en elecciones de autoridades, sino sindicales y siguió en Hungría, Checoeslovaquia y culminó con la “caída” del muro de Berlín, que más que caída fue demolición, a lo que siguió la desintegración de la Unión Soviética (U.R.S.S.). ¿Nosotros estamos en la misma situación? No, porque la jefatura política de la URSS no dependía económicamente de Polonia, Hungría o la RDA, pero la jefatura política de Venezuela, que se haya en Cuba, sí depende económicamente de Venezuela, no obstante lo arruinado que estemos; y para evidenciarlo será suficiente, al menos lo creo así, los ejemplos, porque quienes sostienen que por la vía del voto podremos desalojar del poder a esa mafia a la que llamamos “chavismo” o “chavo-madurismo”, se empeñan en invocar algunos “logros electorales” para sostener que nuestros éxitos son reales, por lo que nuestra única lucha legítima es la legal, pacífica y electoral.

No aspiro a convencer con lo que escribo a quienes profesan el credo de que la salida es “legal, pacífica y electoral”, pero sí invitar a reflexionar sobre la verosimilitud de esa salida a quienes ahogados por más de veinte años de opresión sueñan con llegar a una nueva realidad. Para eso voy a recordarles que todos los éxitos electorales logrados no han modificado en un ápice, como resultado de esos triunfos, la situación que vivimos, sino que por el contrario de esos triunfos electorales, lo único que ha prosperado es la opresión. ¿Acaso no es cierto que podíamos manifestar y cruzar la ciudad de Caracas, aunque la llegada a Miraflores no fuera posible? De hecho si lo fue. Hoy una manifestación no puede pasar el límite del Estado Miranda, Chacaíto.

El teórico diálogo con el gobierno del usurpador es inconducente porque cualquier decisión está sujeta a lo que apruebe Cuba y para eso cuenta con una fuerza no precisamente de asesores, sino una fuerza “armada” que rodea al usurpador, en la que tiene más confianza que en la que dirige el general Padrino, porque en éstas hay quienes disienten a los que se les ha privado de libertad y en no pocos casos de la vida. La preservación de esa fuerza es tan vital para el usurpador que ya junto con él, Cilia y los hijos, han sido vacunados.

Las “conversaciones” o “negociaciones” o como se las quiera llamar, no son otra cosa que “distracciones”, que en términos militares son movimientos que alejan del objetivo real, como lo fue la célebre de Bermúdez hacia Caracas, cuando la batalla crucial era en Carabobo y resultaba conveniente que parte de las tropas españolas se “distrajeran” con el avance de Bermúdez a Caracas y se alejaran de Carabobo.

Por eso, esa agrupación de partidos que incluye a Acción Democrática, La Causa R, Convergencia, Copei, Encuentro Ciudadano, Movimiento por Venezuela, Primero Justicia, Proyecto Venezuela, Un Nuevo Tiempo y Voluntad Popular para conformar un entramado electoral solo se explica porque los 40 años de gobiernos civiles imprimieron una honda educación en la cual el voto y solo el voto es quien define en que manos se deposita el mando, la autoridad. No es así en el régimen castrista, sea este ejercido en Cuba o en Venezuela. Por eso es bueno recordar que si queremos salir de la tiranía que nos oprime, no podemos desviarnos del objetivo, y mucho menos caer en distracciones.

 

Caracas, 11 de abril de 2021 (continuará)

 

 

 

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