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Ramón Peña / En pocas palabras: La trampa de Tucídides     

La Trampa de Tucídides es un concepto de la historia y la ciencia política  que explica por qué aumenta el riesgo de confl¡cto cuando una potencia  emergente desafía a una potencia dominante.

 

Xi Jinping sorprendió al mundo, durante la reciente cumbre, al preguntar si Estados Unidos y China podrían evitar caer en la llamada “trampa de Tucídides”, aquella historia del siglo V antes de Cristo, en la que el auge de una Atenas emergente inquietó a la poderosa y hegemónica Esparta y ésta, temerosa, decidió atacarla, y la guerra fue desgracia para ambas.

Con esta narrativa Xi lució como líder pacifista, que invita a su rival, en este caso Donald Trump, a un entendimiento beneficioso para ambas potencias. Una postura humanista en lo global, aunque es bien sabido, ajena a su praxis dictatorial al interior de China.

El pacifismo guarda un valor estratégico para Xi. Desde el fin de la guerra fría, la paz le ha permitido a China su auge militar y tecnológico y su expansión económica y comercial. Al margen de confrontaciones geopolíticas ha podido cruzar fronteras exitosamente en todos los continentes sin condicionamiento político.

En este primer cuarto del SXXI la política exterior China contrasta con los desatinos bélicos estadounidenses en Irak, Afganistán, Irán, sus desencuentros con la Unión Europea, guerras arancelarias y hasta amagos de expansionismo geográfico. Agréguese ahora una contenciosa política doméstica.

Con astuta distancia China ha actuado tangencialmente en conflictos como los de Rusia/Ucrania o Irán/USA. Con fina habilidad supo desanudar la guerra arancelaria que le declarase Trump el pasado año.

Si bien China cuida celosamente una relación no beligerante con su rival norteamericano, en la cumbre advirtió que una injerencia equivocada de EE.UU. en su reclamo histórico de Taiwán podría atizar un conflicto entre ambas potencias. China no quiere guerra, pero insinuó sentirse en condiciones de responder ante cualquier agresión…

En resumen, Xi, talentosamente, invocando la trampa de Tucídides, instó a Trump, con firmeza y autoridad, a reafirmar la paz entre ambos. En fin de cuentas, es la condición necesaria para China continuar en su ascenso hacia la primacía mundial…

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