Ramón Peña / En pocas palabras: ¿Quo vadis USA?
Estados Unidos celebra 250 años de vida republicana. Durante estos últimos cien años, la nación ha brillado como una robusta promesa de oportunidades para todos sus ciudadanos, incluidos los inmigrantes y, a escala mundial, como la primera e indiscutida potencia económica, científica y militar. ¿En qué punto de su elipse de grandeza la sorprende este aniversario?
Preguntémosles a los propios estadounidenses. De acuerdo con un reciente estudio del Pew Research Center, la mayoría -6 de cada 10- opina que los mejores tiempos del país ya pasaron, que el American dream es irreal y que su ejemplar democracia se deteriora. En encuesta de Associated Press, 72% piensa que el país avanza en “la dirección equivocada”, mientras en una medición de Reuters, 77% teme que la violencia política interna se agudizará en los próximos 5 años.
Emerge una significativa erosión de autoestima nacional. Entre los jóvenes de la llamada generación Z, apenas 40% se sienten profundamente orgullosos de su gentilicio.
Donde antes prevalecía el consenso en los asuntos clave de la nación, observamos una visión irreconciliable entre los principales partidos. Se ha quebrantado la sensatez en el manejo de las instituciones, incluidas las universidades, piedra angular de la supremacía científica y tecnológica estadounidense.
En los últimos 25 años, se ha profundizado la desigualdad socioeconómica en términos de ingreso, salud y educación, es crítica en el mapa étnico y la agrava una cada vez mayor inequidad en la distribución de las cargas impositivas.
En la percepción del futuro de Estados Unidos como primera potencia del planeta de ahora a 2050, más de la mitad de los adultos encuestados prevé un menoscabo en el peso e importancia relativos del país en el tablero geopolítico mundial.
En fin, un aniversario que luce propicio para recordar y advertir a su liderazgo que, a lo largo de la historia, la ebriedad de supremacía y poder ha inoculado el germen de la decadencia de grandes potencias…