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Sandra Torres y Alejandro Giammattei se disputarán la presidencia de Guatemala

La favorita en las encuestas y el político que aspira por cuarta vez a gobernar el país logran el pase a la cita del 11 de agosto

Guatemala encara una nueva etapa con los desafíos de combatir la corrupción y la migración. Unos retos que marcarán el próximo gobierno, cuyo presidente se decidirá entre Sandra Torres, que se perfila como ganadora de la primera vuelta electoral de este domingo, y Alejandro Giammattei. Con el 94% de las mesas escrutadas, Torres obtenía el 25,6% de los votos y  Giammattei, el 13.9%. La segunda vuelta se celebrará el próximo 11 de agosto. Ni la convulsa campaña ni el bagaje de los dos aspirantes, curtidos durante décadas en la arena política del país centroamericano, auguran un futuro reformista para la joven democracia guatemalteca, existente desde 1985.

La sensación que deja la primera vuelta de las elecciones este domingo es que el próximo gobierno, independientemente del ganador, será continuista, es decir, que no enfrentará a los poderes dominantes. La revolución ciudadana de 2015 insufló a la democracia guatemalteca un aire de renovación. Las manifestaciones pacíficas en una de las regiones más convulsas del mundo propiciaron el encarcelamie

Morales tomó la decisión acorralado por los señalamientos de corrupción y con un proceso de desafuero en su contra promovido por la Fiscalía y la CiCIG, que lo acusaban de financiamiento electoral ilícito cuando ejercía como secretario general del partido que lo llevó al poder. La no renovación del mandato implicaba, en la práctica, la expulsión de la misión, liderada por el colombiano Iván Velásquez.

Ni Torres, ni Giammattei parecen tener, aparte de declaraciones líricas, un plan para crear las condiciones que impidan la migración masiva. El pulso que Trump ha echado a México y a Centroamérica para que frenen la llegada de migrantes a Estados Unidos, destino final de la mayoría, supone un reto mayúsculo. Hasta ahora, ninguno de los tres países de la región afectados -El Salvador y Honduras, además de Nicaragua- ha hecho nada por frenar la salida de sus ciudadanos. México ha decidido reforzar la frontera sur, que limita con Guatemala, con el envío de 6.000 militares, mientras que el Gobierno de Jimmy Morales ha aceptado a tener presencia de tropas estadounidenses en su territorio.

En su plan de gobierno, Torres, que se confiesa socialdemócrata, anuncia que se enfocará en cuatro ejes: la reactivación económica, que permita generar empleo; trabajar para garantizar la seguridad y la justicia, a fin de crear las condiciones para atraer la inversión extranjera –en este empeño, ofrece sacar al Ejército a las calles, extremo que riñe con la legalidad, para el combate de las extorsiones–; protección social, activando programas asistencialistas; y extremar los esfuerzos para garantizar la transparencia de su gestión.argo de su campaña, Giammattei, un médico conservador muy próximo al statu quo, señala que Guatemala precisa de un plan integral de desarrollo y un plan de país que necesitaría ser implementado a lo largo de 15 años (cuatro gobiernos consecutivos). Giammattei, que aspira por cuarta vez a la presidencia, pretende cambiar el modelo económico para hacer de Guatemala un país exportador que permita atraer capital extranjero. En su lucha por el fortalecimiento de la seguridad ciudadana anuncia la profesionalización y dignificación de la policía, cuyos agentes, a la fecha, son reclutados en la marginalidad más absoluta.

 

 

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